Manual de autodestrucción para principiantes

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“¿Qué está pasando en el Mallorca?”, me preguntó hace un par de días Borja Barba, quien siempre ha dispuesto de un ratito en su agenda para seguir la actualidad mallorquinista. La respuesta es simple: el equipo bermellón está dando una lección práctica de autodestrucción.

Llegar a comprender el laberíntico juego de naipes que viene siendo desde hace tiempo el club bermellón es difícil, pero es fácil comprender el origen de todo. La cúpula del club está formada, a grandes rasgos, por tres personajes principales, cada uno en su medida: Lorenzo Serra Ferrer (49,6% de acciones), Utz Claassen (45%) y Biel Cerdà (5,4%). Tales personajes principales sólo comparten sus ansias de poder, una profunda enemistad con los otros dos accionistas y la necesidad de un compañero para gobernar el club. No siempre ha sido así, pero es la cruda realidad de un club que no deja de ponerse a si mismo la zancadilla, de vivir una eterna autodestrucción interna.

Si el botón sirve de muestra, basta observar el último esperpento bermellón, el del no fichaje de Carreras. El asunto es complejo, pero trato de esquematizarlo: Serra Ferrer pretendía destituir a Oltra desde hacía semanas y, tras caer en Son Moix ante el Hércules, la situación se torna insostenible. En una reunión de varias horas con Claassen, el mallorquín (que ostentaba el cargo de director deportivo) propone la destitución de José Luis Oltra y el fichaje de Lluís Carreras. Ante la negativa del alemán, que parece forzar la máquina, Serra dimite como director deportivo. Acto seguido sale ante los medios de comunicación a decir que no iba a “cambiar a Oltra por un ‘mini Oltra’”, refiriéndose a la poca experiencia del ex jugador catalán.

Al día siguiente, en un extrañísimo movimiento, el Mallorca nombra a Toni Prats (mano derecha de Serra Ferrer, que recordemos no puede tomar ninguna decisión por si solo) como director deportivo y se le da al entrenador un ultimátum, aunque éste no logra pasar del empate en Miranda de Ebro. Dos días después, el Mallorca anuncia la destitución de Oltra y, poco después, la contratación de Carreras como nuevo entrenador del equipo. Sin embargo, Utz Claassen filtra a varios medios de comunicación que desautorizaba su fichaje. Poco después desaparecían de la web del club los comunicados de la destitución de la nueva contratación. Un esperpento mayúsculo que, en el momento de escribir estas líneas, desconozco cómo acabará.

Como si se tratase de un libro de George R. R. Martin, la directiva del club es un choque de reyes en el que el peón sacrificado siempre es el club. Hasta no hace mucho Serra Ferrer había sido el sospechoso habitual, el hombre al que culpar, puesto que suya era la responsabilidad en el área deportiva. Gobernaba gracias a un pacto de sindicación junto a su (presunto) amigo Gabriel Cerdà. Mientras el primero se ocupaba del asunto a ras de césped, el otro manejaba los hilos de lo administrativo. Y resultó que al tiempo que el equipo languidecía en su andar por la primera división, el club despedía a trabajadores históricos, acometía una caza de brujas contra todo el que no fuese afín a Cerdà y externalizaba servicios gracias a contratos de dudosa honestidad.

Entretanto, Utz Claassen, quien estaba de manos atadas, se mostraba como la oposición racional, una promesa de fiabilidad y seriedad alemana que no podía hacer otra cosa que dar lecciones de palabra. Pero llegó el momento en el que Cerdà se convirtió en un Gollum desenfrenado y borracho de poder y, usando una artimaña legal, el club pasó a estar dirigido por Claassen y Serra Ferrer. El alemán, llegado al son de “Winds of change” prometió estabilidad, pero poco duró su discurso. Las desavenencias en la planta noble no cesan, los ridículos aumentan cada día en su magnitud y no existe techo para los actos de desvergüenza.

Pese al descenso (pesadísima losa en el debe de Serra Ferrer, que ya bajó dos veces al equipo filial), los cinco entrenadores en tres años y la venta de jugadores, el asunto deportivo dejó de ser la mayor de las preocupaciones para la afición bermellona. La vorágine esperpéntica en la que anda sumido el club engulle cualquier ilusión que pudiese guardar el barralet. Lejos andan ya los días de gloria que se asentaron sobre los sólidos pilares de un club abonado al savoir faire. La mayor de las ambiciones, hasta hace poco la de ascender a Primera de rebote, ahora sólo es seguir existiendo en el 2016, año en que el club deberá cumplir un siglo de vida.

En DDF| RCD Mallorca

9 Comments

  1. Gontxo

    25 de Febrero de 2014 a las 1:01 pm

    Gran y acertado resumen de Miguel de una trama que no es sencilla.

    A 2ªB… Lamentable gestión. Que cada día crees que tocan fondo de lamentabilidad y consiguen superarse. Damos ascopena.

  2. Mayte

    25 de Febrero de 2014 a las 2:53 pm

    Muy buen texto, ya que relata tal y como es la situación hoy día del Club. Yo como aficionada que acudo a cada partido, y vivo las derrotas y los empates, hacen que el ascenso a Primera sea más una odisea que una realidad. El equipo juega peor partido tras partido, siendo el equipo más goleado de la categoría.
    Los aficionados que tras oir el pitido del final del partido y ver el desastroso resultado en el marcador, nos enfadamos y finalmente nos resignamos, pensando en aquellos tiempos cuando el Mallorca vivía sus mejores momentos y deseando que vuelvan de nuevo.

  3. xtaoth

    25 de Febrero de 2014 a las 3:08 pm

    Si me permitís, me gustaría añadir un par de detalles más al (por otro lado) magnífico resumen de Miguel.

    Como se ha dicho, esto es un trío mal avenido: Serra, Claasen y Cerdà. Quisiera dar un par de pinceladas más sobre cada uno…

    – Serra. Probablemente el único de los tres al que le importe el Mallorca, pero es un director deportivo nefasto: Descendió dos veces al filial, este año los dos peores jugadores de la plantilla juegan porque en su posición no hay recambios y en el interior izquierdo el titular y su suplente son los dos del filial. Se le ha tachado de pequeño dictador en cada área en la que se ha metido y su única victoria es que el club ha mejorado algo económicamente.

    – Cerdà: La bisagra humana, algo que desgraciadamente abunda en la isla. Tan pronto pacta con Claasen la destitución del anterior presidente (Cladera) como firma un acuerdo de sindicación con Serra para ser el presidente y así apoyar a éste último. Cuando se sintió fuerte, en la presidencia y con el acuerdo de sindicación en la mano, empezó a desvelar sus cartas. Tal fue su cambio que Serra le tildó de traidor en la ¡primera! reunión del consejo después del acuerdo de sindicación. Actualmente se le ha despojado de casi todo poder. Y digo casi, porque por lo visto es el único con poder suficiente para despedir a Oltra por su cuenta.

    – Claasen: El vendehumos del cuento. Vino aquí prometiendo un acuerdo con un club alemán para intercambiar jugadores que nunca se llevó a cabo. Y a partir de ahí, todas las noticias son iguales: Que ‘si yo fuese presidente traería a una estrella cada año’, que ‘si yo mandase ficharía a Matthaus como entrenador’ (creo que era Matthaus), que si contratos de comercialización, márketing, etc, etc… de los cuales ninguno se ha llevado a cabo.

    Se le podía dar un voto de confianza porque no tenía poder de decisión… hasta que lo ha conseguido y entonces ha estallado el vodevil Oltra-Carreras.

  4. xtaoth

    25 de Febrero de 2014 a las 3:16 pm

    Pero lo triste viene ya de hace tiempo. Recordemos que el Mallorca bajo el mando de Serra ha tenido un presidente que tuvo que dimitir por un escándalo de cuando era diplomático y otro al que echaron los tejemanejes de Cerdà.

    Recordemos también que dentro del accionariado estuvo un tiempo la familia Nadal (incluso Miguel Ángel Nadal fue durante un tiempo entrenador interino) ¡y se fueron escopetados cuando vieron en lo que se estaba convirtiendo el club!

    De hecho, M.A. Nadal se supone que es el candidado favorito al banquillo de Claasen y luego resulta que a él no sólo no le habían preguntado sino que dijo que no lo sería ni loco.

    Luego están algunos pequeños ridículos como el hecho de que llevan intentando convencer al ayuntamiento para construir un estadio nuevo (incluso se habló de reconstruir el Lluis Sitjar) y el ayuntamiento se ha negado a todos y cada uno de los proyectos que se le han presentado. Es tan ridículo que incluso Cerdà se gastó 500.000 euros en unos videomarcadores y en un chiquipark y no los pudo instalar ¡porque no le había pedido permiso al ayuntamiento (que es la propietaria del estadio)!

    Luego está por ver si toda esta situación ha influído en el bajo rendimiento de la plantilla, pero eso es otro tema… Porque lo de Oltra y los jugadores merece un análisis que no creo que muchos tengan ganas de hacer ahora mismo.

  5. Bortibort

    25 de Febrero de 2014 a las 7:44 pm

    Lo que le han hecho a Oltra no tiene nombre. De hecho, la mayoría de la afición mallorquina es al único que salvaría del trinomio jugadores-técnico-directiva. Es cierto que su ciclo acabó hace dos semanas, cuando toda la directiva le dispara públicamente esperando a que se desangrara. Le prometieron unas cosas, le quitaron jugadores clave con los que se contaba (Márquez, Víctor, no ha recibido nunca el apoyo de la directiva y ahora esto, la mayor humillación que recuerdo a un entrenador. Un profesional honesto y trabajador como el valenciano no se merece esto.

    Este club me está dejando sin fuerzas. Los minutos finales contra el Hércules, con la práctica totalidad del estadio insultando al palco y los jugadores rendidos sobre el campo y Oltra con la cabeza gacha sin dar órdenes… Es la impotencia de ver que el club al que amas se está desintegrando. No quiero ni imaginarme por lo que han pasado los aficionados cuyos clubs han desaparecido, pero cada vez lo veo más cerca.

  6. Borja Barba

    25 de Febrero de 2014 a las 11:29 pm

    @ Bortibort

    ¿Pero realmente existe un peligro real de desaparecer? Y luego otra cosa que me resulta bastante sorprendente… ¿de verdad no hay prevista ninguna reacción seria por parte de la afición, al estilo de lo que pasó en Santander? Desde lejos a veces da la sensación de que el pasotismo es cada vez mayor, y eso es muy triste.

    @ Xtaoth

    Desconocía lo de los 500 mil euros de Cerdà en el Chikipark (!!!). Sonaría grotesco si no fuese tan triste.

  7. Bortibort

    26 de Febrero de 2014 a las 12:27 am

    Pues para empezar, las Peñas han decidido que el sábado no acudirán al estadio mientras Biel Cerdà siga siendo el presidente de la entidad. Un Cerdà que pinta bastante poco ahora mismo, pero es que las Peñas también están metidas en toda esta trama de alianzas y traiciones. La Grada Joven ya se ha ausentado durante varios minutos antes y también han amenazado con no presentarse más. Cuando peor está la cosa, la manera de protestar es dando la espalda al equipo. No lo entiendo.

    Lo del peligro de desaparecer, la situación económica sigue siendo complicada. El acuerdo con Hacienda exige muchísimo y parece ser que el presupuesto que se aprobó para esta temporada pecó de demasiado virtual (ahora parece que faltan 5 millones). La sensación es que estos señores van a seguir hasta el final sin importarles el futuro del club. Quizás es un discurso algo tremendista pero han conseguido arrojar incertidumbre entre los aficionados, sin duda.

  8. Kurono

    26 de Febrero de 2014 a las 6:24 am

    La situación del Mallorca alcanza una dimensión absurda luego del trio de la muerte ese con Serra a la cabeza.

    Gracias a Serra Ferrer salieron huyendo despavoridos los Nadal, se firman contratos absurdos y el equipo descendió a Segunda por primera vez en 19 años. Y luego este. Comparto la idea de Gontxo (saludos amigo) y me imagino que el centenario se puede terminar “celebrando” con un descenso a 2da B.

  9. xtaoth

    27 de Febrero de 2014 a las 1:02 pm

    Y, finalmente, Carreras es por fin el nuevo entrenador. Después de una reunión de 8 horas después de que Blum (la mano derecha de Claassen) acusara a Prats de contratar a Carreras a sus espaldas, Prats decir que sí que informó, Claassen proponiendo a Nadal de nuevo, Nadal aceptando sin leer las condiciones y Prats poniendo en la mesa su dimisión si se le desautorizaba en la primera decisión que tomaba como director deportivo, al final el alemán ha pasado por el aro.

    Mientras, Oltra estaba dirigiendo la sesión de entrenamiento por respeto a sus jugadores pero, en cuanto se ha oficializado todo, se ha quedado a gusto con la directiva en sus primeras declaraciones como ex-entrenador (cosa que, por otro lado, es lógica y nadie, ni la directiva, le puede decir nada).

    Todo esto teniendo en cuenta que hoy es jueves y el partido es el sábado y la mayoría de los entrenamientos los ha dirigido un entrenador destituído que, o es un santo o dudo mucho que se haya preocupado de hacer mucho más que entrenos para mantener la forma del equipo.