Capitanes

Un error grave de Osman le costó al Everton la victoria contra el Sunderland en el Boxing Day. Recibió un pase del portero de espaldas y cerca del área y, cuando quiso darse cuenta, Ki le había robado el balón, había encarado a Howard y provocó un penalti. Expulsión y gol. Roberto Martínez tuvo que reestructurar al equipo para meter a Joel en la portería y el cambio que decidió realizar fue el de quitar a Osman. Era el minuto veinticinco. El 0-1 no se movió nunca más.

El capitán del Everton es Jagielka pero, debido a su ausencia por su reciente lesión, en el partido contra el Southampton el brazalete fue a parar a Osman, de nuevo titular. Roberto Martínez le mostraba así su confianza, dejando claro que la sustitución no había sido por el error sino por motivos tácticos a la hora de jugar con diez hombres. El Everton ganó por 2-1.

La aparición de Sterling con el Liverpool hace un año fue apoteósica. De la noche a la mañana, casi sin haberse presentado, entró en el once titular de Rodgers el día que recibían al Manchester City. Tenía 17 años y un atrevimiento descarado: te tiro la pelota en velocidad, una bicicleta, llego a línea de fondo o disparo. En dos meses debutó con Inglaterra y poco después los reds le aseguraron un contrato suculento. En muy poco tiempo Sterling pasó de ser una sorpresa a ser un extremo al que los laterales no concedían ni un metro, ya que sabían de lo que era capaz, así que empezaron a darle palos en cada jugada donde tenían ocasión. Recibía muchas faltas y había que protegerlo de los rivales. Se encargó Gerrard, eterno capitán.

«Me he dado cuenta de que si alguien me hace una falta, a la siguiente va Gerrard y se la devuelve», Sterling, jugador del Liverpool.

Captura de pantalla (159)

Hace unos días en mi equipo ocurrió algo extraordinario. Al sorteo de campo no acudió el capitán sino uno que pasaba por ahí, un amigo, integrante de la plantilla, dirá él -un descarte, decimos los demás-, que lleva sin jugar desde el siglo pasado porque dice que no ve por la noche. Así que la moneda cayó de su lado y le tocaba elegir, emocionado él, en la primera vez que se veía obligado a representarnos a todos los demás. Un momento que luego inmortalizó (ver foto).

– ¿Campo o saque? – preguntó el árbitro.
– Nos quedamos en este campo.
РQu̩ raro, los que ganan el sorteo suelen elegir sacar.
– Vale, pues mejor sacamos – concluyó mi amigo.

El partido no nos fue mal, ganamos 4-1, y unos días después nuestro no-capitán recordaba su hazaña donde en lugar de un gol celebró un sorteo con el brazalete puesto. Un héroe.

– Pues oye, yo fui allí, gané el sorteo y va el árbitro y me dice que elija. Yo elijo, le digo que me quedo con el campo y el tío me contesta que por qué no he elegido saque. Así que al final elegí saque. Total, que ni elegí. Casi me lo impusieron. Qué difícil es ser capitán.

Estos pequeños triunfos morales nos harán ganar la liga. http://www.tb-credit.ru/znk.html

2 Comments

  1. brolin79

    2 de enero de 2014 a las 1:16 pm

    Me encanta la anécdota de Gerrard y no es la primera del estilo que escucho sobre el. No se porque me imagino al propio Gerrard como el general en combate con el que irías al infierno a morir si te lo pidiera.

  2. ivan

    4 de enero de 2014 a las 4:13 am

    Gran historia, en vuestra linea, pero….el ganador de un sorteo antes del inicio del encuentro solo puede escoger hacia que lado puede atacar, nunca puede escoger saque o campo.

    Perdón por si os chafo algo, pero es para que la gente tenga claro que es lo que ocurre en los sorteos del inicio del partido