Anécdotas

El otro día volví a Madrid para pasar unos días en casa, que ya iba tocando tras más de dos meses fuera. Uno de los planes asegurados que tenía era el de reencontrarme con mis amigos y eso es lo que ocurrió el jueves a mediodía. Quedamos para comer y al final se estiró hasta por la tarde. Hablamos de lo que hablan los amigos: la vida, la familia, el fútbol y las amigas. Recordamos nuestras noches de gloria hasta el punto en que uno de ellos empezaba a sentirse atacado cuando todas las historias que contábamos le tenían a él como protagonista: “Sí, sí, es que sobre mí hay muchas anécdotas, cabrones, pero ninguna de ellas es buena“.

Entonces me acordé de Taarabt. Sí, sí, es que sobre él hay muchas historias, pero ahora es malo, dicen. O poco bueno, mucho menos bueno de lo que iba a ser. O como se diga. Aunque a veces no, a veces me parece el mejor cuando recuerdo sus anécdotas y eso compensa todo lo demás. Hace un par de años, estaba jugando tan mal que fue cambiado en el descanso de un Fulham 6-0 QPR y, tras una discusión con su entrenador, decidió que le daba igual la segunda parte y se fue a su casa. Salió del estadio y se dirigió a la parada de autobús. Allí fue pillado por varios fans que se hicieron fotos con él: fotos que, evidentemente, fueron portada en la prensa en los días posteriores. Una temporada después, hace más o menos un año, Taarabt volvió a jugar contra el Fulham y lo hizo de delantero, una posición que nunca suele ocupar: él es más mediapunta o volante izquierdo. De lo que hizo en aquel partido ya escribimos en su momento pero no está de más volver a recordar el vídeo, con especial interés en el segundo gol del marroquí, pisando la pelota como si fuese fútbol sala y definiendo con el exterior. “Una de las mejores actuaciones de todos los tiempos“, dijo Harry Redknapp.

No sé si exageró, pero a mí me mereció la pena.

Los mejores partidos de Taarabt, por inconstantes, se están quedando en anécdotas. Pero cada vez que coincido con uno sigo recordando que el marroquí es uno de los futbolistas que más me hace disfrutar. El año pasado, poco después del golazo que acabáis de ver, visitó Stamford Bridge, también como nueve, y el QPR ganó 0-1 siendo el mejor de los suyos. Ahora está cedido en el Fulham por una temporada y este fin de semana volvió a jugar en esa posición ante el Manchester City, aunque terminaron perdiendo. Por momentos, sólo por momentos, cada vez que arrancaba, creí ver al mejor Taarabt. Ayer, en el Boxing Day, siguió ocupando la delantera y ganaron 1-2. Luego me di cuenta de que no fue más que una anécdota, como todos sus grandes partidos, ya que pocas veces encuentran regularidad.

Madrid, 1991. Periodista. Me gustan los partidos feos en campos sucios.