El talento encallado

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Lo voy a confesar de entrada, para que todo el mundo vaya preavisado sobre lo que va a leer a continuación: no tengo una especial simpatía por Iker Muniain. A ver, no vamos a convertir esto en una simple cuestión de prejuicios idiotas y sin fundamento. Reconozco lo que el navarro tiene de bueno. Admiro su naturalidad y desparpajo sobre el césped, celebro su osadía desde que era un pipiolo imberbe en escenarios donde otros se lo habrían hecho encima y he vibrado con sus buenos momentos como futbolista, que los ha tenido. Pero al menudo centrocampista del Athletic Club le pierden las formas. Unas formas y unos ademanes que acaban lastrándolo hasta reducir su juego hasta la nimiedad. A Muniain lo está devorando su propio personaje.

Su historia es la de tantos otros. Joven chico de la cantera, que despunta en las inferiores y del que todo el mundo habla como futura estrella de un club con una afición necesitada de ídolos con cierto carácter icónico. Poco menos que una especie de Mesías en pantalón corto. Muniain irrumpió como un torrente de agua fresca en el Athletic de Caparrós. Todavía no había cumplido los 17 y ya había debutado, y destacado, con el primer equipo. Aquello, aupado por la efervescencia propia de la novedad, tenía una pintaza.

El joven futbolista de la Chantrea, bien guiado por el técnico utrerano, fue quemando etapas con naturalidad. Disfrutaba y hacía disfrutar. Pero su impacto en el colectivo se iba minimizando conforme avanzaba en sus progresos. Daba la sensación de que no terminaba de asumir con la seriedad debida el salto de promesa a realidad. Fue Bielsa quien le exigió en una dimensión hasta entonces desconocida, y fue con el técnico argentino con el que el chico zozobró. De pronto, un muro insalvable se levantó en mitad de su progresión. A Muniain se le ha atragantado el cambio de registro, el paso de revulsivo a actor principal. Se ha negado a crecer y no lo ha digerido bien. Han pasado los años, y el discurso sobre su figura ha variado sustancialmente. El chaval descarado y atrevido se ha convertido en un jovencito impertinente. En un futbolista que debería ir dando pasos firmes hacia su madurez como profesional y que, sin embargo, se ha convertido en un jugador previsible, atascado y con cierta dificultad para asumir las críticas y aprender de ellas. Iker parece haberse abonado al aspaviento, a la salida de tiesto cuando las cosas no le salen como él entiende que deberían de salirle. Es la solución fácil, la reacción esperada, lo que le hace tambalearse peligrosamente del pedestal conforme pasan los días. Una actitud sin mesura que está minando su potencial.

Hace unas pocas horas en Albania, Iker Muniain (Pamplona, 1992) ha igualado a David De Gea y a Santi Denia como el futbolista con mayor número de internacionalidades sub 21 (veintisiete) con nuestro país y ha coronado tan especial partido con un gol para la victoria española por cero a dos. Sigue siendo muy joven, pero ya es hora de que empiece a dejar de serlo.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

11 Comments

  1. snedecor

    18 de noviembre de 2013 a las 7:23 pm

    Bueno, aparte de las formas y mentalidad del chaval, que al final todo tiene que ver, el problema que le veo es de pura madurez futbolística. Es decir, creo que adía de hoy no sabemos de qué puede jugar Muniain «cuando sea mayor» para destacar tanto como creíamos que iba a hacer. Supongo que él tiene buena parte de culpa pero todo lo que le ha rodeado, desde el debut y asentamiento tan joven en la primera plantilla hasta la presión y responsabilidad con que le cargó Bielsa (sobre todo en el nefasto año pasado) no le ha ayudado a encontrar un sitio desde el que crecer como futbolista. Ha perdido el descaro en el regate, a la hora de encarar, se ha alejado del área… en definitiva, se ha vuelto menos decisivo en los últimos metros y aún no es capaz de tener un peso importante en esas otras zonas por las que se mueve ahora. ¿Es responsabilidad suya? Pues en parte sí, pero creo que buena parte de culpa tiene el club y los técnicos, que no han sabido parar a tiempo el fenómeno, darle aire y reconducir una carrera que hoy por hoy ya no apunta tan alto como hace 3 años

  2. Paúl Lucín

    18 de noviembre de 2013 a las 7:39 pm

    Eterna promesa que debe de ser una de las armas del Athletic Club de Bilbao, lleva varios años en la élite o despunta o se quedará estancado como Bojan.

  3. Borja Barba

    18 de noviembre de 2013 a las 8:24 pm

    @ snedecor

    Gran parte de razón en tu comentario. Muchas veces he pensado si Bielsa no cometería un error (alguno cometió) con Muniain. El año pasado de verdad pensé que su carrera como futbolista se iba a la mierda. No asumió el supuesto liderazgo (o la parte que a él le tocaba asumir tras el adiós de Javi y el sí pero no de Llorente) que Bielsa le encomendó y parecía que se acababa. Este año parece haber recuperado algo, sólo algo, de lo que apuntaba con Caparrós.

  4. ivan

    19 de noviembre de 2013 a las 1:45 am

    A dia de hoy, es un jugador del montón que si llega ser canterano de cualquier otro equipo, estaria jugando en 2B o 3 div.
    Cualidades no le faltan, pero los hechos le estan diciendo que se equivoca muy a menudo. Creo que para que su carrera se desarrolle y pueda incluso llegar a ser internacional, su sitio esta lejos de bilbao

  5. Kurono

    19 de noviembre de 2013 a las 11:41 am

    Va para un Bojan de la vida. Pero, a diferencia del ex-barcelonista, a Muniain (como a Balotelli) les debió haber cogido el Luis Aragonés de la vida de su camisola y decirles las verdades en la cara para que se sacaran los pájaros de la cabeza. Con Eto’o funcionó, con esos niños también.

    Más allá de gestos, veo a Muniaín desanimado, como ese estudiante con alto IQ que se aburre en la clase. Lo peor es que no solo no está quemando etapas adecuadamente, sino que además parece que empeora, menos espontaniedad, menor calidad de juego, sin ninguna virtud más all´de una malentendida «garra». No anota goles y no asiste, tampoco se puede mencionar una sola cualidad donde sume al partido, más allá de jugadas aisladas.

  6. Dr. K

    19 de noviembre de 2013 a las 11:47 am

    Vamos a ponerlo un poco en perspectiva. Cuando comenzó la temporada pasada (es decir, cuando Javi Martínez ya había abandonado el equipo y Llorente seguía pero a efectos prácticos era como si también se hubiese ido), Muniain tenía 19 años. Yo tengo que lidiar a diario con muchachos de esa edad (soy profesor de universidad), y puedo decir que los que demuestran madurez a esa edad son muy poquitos. En el fútbol pasa lo mismo: cuántos futbolistas se han convertido en figuras principales de sus equipos antes de cumplir los 20 años? Muy pocos, y si nos ponemos a repasar sus nombres, nos encontramos con gente como Maradona, van Basten, Gerrard, Ronaldo (el brasileño), Giggs, Messi, Agüero, Raúl, Fàbregas, etc. Si nos vamos al mismo Athletic, los nombres que vienen a la cabeza son Julen Guerrero y Joseba Etxeberria. Todos estos jugadores me parecen excepciones. Lo normal es que los jugadores con talento, aunque jueguen con regularidad, asuman un papel más o menos secundario hasta explotar definitivamente cuando llegan a los 22 años —veanse los casos de Zidane, Romario, Pirlo, Iniesta, Xavi, Ribéry, etc.

    Quizás a Muniain le hubiera ido mejor si todos hubieran/hubiéramos asumido que iba a ser de los del segundo grupo. Así podría haberse pasado la temporada anterior y esta progresando poco a poco, y con la expectativa de pasar a ser uno de los líderes del equipo en la 2014-15, ya con 22 años.

  7. Asier

    19 de noviembre de 2013 a las 3:52 pm

    A día de hoy, un jugador cuyas aportaciones están por detrás de compañeros como Ibai, Susaeta o De Marcos. Sinceramente, no sé si podremos recuperar a un buen Iker, pero yo ahora soy pesimista. Esperemos que Valverde consiga dar la vuelta a su situación.

    Por cierto, aprovecho para mencionar que me parece que en esta temporada los tres jugadores llamados a marcar las diferencias (Muniain, Herrera y Beñat) están a un nivel decepcionante. Son los futbolista de «segunda fila» (Iturraspe, Iraola, Rico, Susaeta, Aduriz, Gorka…) los que están sacando las castañas del fuego al equipo.

    PD: Borja, espero que este artículo tenga el mismo efecto que el tu anterior post sobre Aduriz 🙂

  8. Damian

    19 de noviembre de 2013 a las 5:29 pm

    Me acuerdo de un frase que colocaron en un post de Munian hace algunos años en este blog. No se que editor fue. Decía así: “Cuando se termina la novedad se desnuda la mentira.”

  9. Kurono

    20 de noviembre de 2013 a las 5:18 am

    Bueno Damian, si Muniaín no mejora, entonces podemos hablar perfectamente de una gran «mentira» del fútbol o una «eterna promesa». A mí Muniaían no me muestra gran cosa, no me parece ese gran prospecto de crack que todos hablaban (hablo de memoria y de los partidos aislados que le ví, que no fueron tantos, así que no soy una autridad en el jugador). Puede llegar a ser un grandísimo jugador, o bien un buen pelotero que sume, si sigue con sus caprichitos de la vida, a ser un Baltelli más.

    Aun es joven y puede seguir creciendo. Pero es cosa de empezar ya, si sigue con los pájaros en la cabeza y con su particular «guerra» contra el mundo, la va a pasar muy mal. Valverde me parece adecuado para que siga en su progresión, si de lo contrario sigue con sus mismo defectos, tocaría asumir lo que se rumora, que Muniaín no es para tanto.

  10. Cristian*

    22 de noviembre de 2013 a las 12:06 pm

    Sobre nuestros queridos «JASP» (Si alguien no recuerda aquella campaña de los 90: «Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados»), cabe recordar que siempre hay jugadores con una capacidad tremenda para el fútbol, pero con la falta de cabeza necesaria para progresar al máximo nivel; Iván De La Peña fue uno de de los abanderados de aquella generación que parecía que se comería el Mundo. Como muestra de ello, la Lazio pagó una verdadera burrada por sus servicios y los de Couto, el montante final por ambos, creo recordar que rondó los 10.000 millones de pesetas (unos 60 millones de €). Todos sabemos dónde acabó el «pequeño Buda». Por el otro lado, un tal Giovani Dos Santos, parece que a sus 24 años, al fin se está encontrando a sí mismo, mientras que aquí se creyó que la apuesta adecuada sería Bojan, y durante algunos años,m el propio Giovani no hizo más que deambular sin éxito por distintos clubes. Su explosión actual no garantiza que su progresión siga siendo progresiva en un futuro inmediato o a más largo plazo, pero parece que ha ayudado a madurar a un jugador que ya apuntaba alto de muy jóven.
    Otro ejemplo podría ser Andrés Iniesta; apuntaba muy alto desde muy jóven, siempre consiguieron que su carrera progresara dando los pasos adecuados, y con 22 años, todavía no era un jugador titular en el Barça.

  11. Asier

    29 de noviembre de 2013 a las 5:24 pm

    Se cumplió lo esperado: Muniain volvió a marcar tras dedicarle Borja un artículo. ¡Nostrabarbus! 😀