Anales del Fútbol Moderno: Era muy de colegio…

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La nostalgia, qué pesadez. Mirar atrás como si todo lo que quedó fuera auténtico, original, puro. Lo retro. Vestirnos como abuelos. La barba y los bigotes de nuestros padres. Un Cuéntame hipster. Con lo que hemos criticado a papá y mamá cuando se ponían pesados contando batallitas de cuando jóvenes, sus aventuras en el pueblo. Y ahora nosotros, recitando de memoria los dibujitos de los ochenta, compartiendo en el muro de Facebook las chucherías que comíamos a la salida del colegio, comprando muñequitos de Masters del Universo o de G.I. Joe por Ebay…

Y el fútbol, de pequeños, los balones duros. Las porterías sin redes. Las camisetas de Naranjito. Los zapatos desgastados hasta el extremo. ¿Cómo era el fútbol de niños…?

Era muy de colegio…

… llamar “¡señor!” a todo el mundo cuando el balón se iba lejos y había que pedirlo.

… decir “se para el juego” cuando el equipo contrario atacaba aunque las personas que pasaban por mitad del improvisado campo estuvieran aún lejos.

… terminar los partidos únicamente en alguno de los tres supuestos siguientes: que se acabase el recreo, que al dueño del balón viniera a buscarle su madre o que, directamente, se hiciera de noche. Existía, en última instancia, la modalidad de ‘prórroga’ del ‘mete-gana’.

… poner al ‘malo’ de la clase de portero. Ahí era donde menos estorbaba.

… jugar un gol-portero en una sola portería, todos contra todos, cuando los más mayores del colegio habían ocupado el resto.

… zanjar una discusión ‘arbitral’ tras alguna acción dudosa dentro del área con un “o penalti o córner“. (¿habría alguien que escogiese córner?)

… llevarse un balonazo inesperado, de los que duelen de verdad, al cruzarte en el campo con otro partido ajeno al tuyo. Una consecuencia directa de que se jugaran cuatro o cinco partidos al mismo tiempo sobre el mismo campo.

… no pitar faltas jamás. Lo único sancionable era agarrar el balón con las manos. Detener el juego implicaba perder unos segundos de recreo preciosos.

… hacer el sorteo inicial a pares o nones. No escoger jamás campo (¿para qué, si no había cambio?), siempre saque.

… considerar como “¡alta!” cualquier pelota que sobrepasara en altura al portero, sin saltar, cuando se jugaba en porterías sin larguero.

… no sacar jamás de puerta en corto. El portero tenía el beneficio de poder patear el balón cuanto más lejos mejor, sin que nadie le reprochara por ello. El gilicórner, impensable.

… olvidarse del resultado del partido cuando ya era complicado seguir la cuenta de los goles.

… jugar con cualquier cosa de aspecto más o menos redondo que pudiera meterse en cualquier espacio que pudiera imaginarse más o menos rectangular.

… entrar en crisis apocalíptica si se desinflaba el balón, e ir al fin del mundo si era necesario a buscar la bomba correspondiente.

La redacción de Diarios de Fútbol la componen: ...

23 Comments

  1. josef84

    24 de octubre de 2013 a las 10:08 am

    EL gol de oro nació en un patio de colegio. La ley de la botella y su contraley: la ley del vaso (el que la tira no hace caso). El malo se ponía de portero, salvo si había penalty, que se ponía el mejor. Capitanes los dos mejores… De lo poco que echo de menos del colegio.

  2. Sergio de Plasencia

    24 de octubre de 2013 a las 10:24 am

    Joder casi se me saltan las lágrimas…; en mi caso sólo hay una excepción, el malo jamás se ponía de portero, no podiás exponenerte a perder el partido por una cagada, como jugabamos 14 contra 14 o más, al malo siempre se le ponía de lateral derecho, no se explicar porqué pero siempre ahí.

  3. Alberto

    24 de octubre de 2013 a las 11:39 am

    Penalty que entra es gol, eso lo sabe todo el mundo. Y de portería a portería guarrería. Sacar de banda como tirando una bola de bolos, en vez de por encima de la cabeza. No le des punterazos al balón que se abomba. Jugar a los puntos, a veces puntúa el portero al que tira, a veces puntúa el que tira al portero. Jugar al baloncesto porque el de fútbol está pillado. Ponerle “F.C.” a cualquier nombre de equipo: Salesianos F.C., Stallone F.C., Barrio de la Paz F.C., 3ºB F.C. Jugar con pantalón de pana y con zapatos de vestir porque te pillan para el partidillo un día que no tienes gimnasia. Rematar de cabeza con los ojos cerrados.

  4. Josef84

    24 de octubre de 2013 a las 11:39 am

    @Sergio de Plasencia:

    En el Madrid usan esa misma regla del malo al lateral derecho.

  5. emedepan

    24 de octubre de 2013 a las 12:00 pm

    Gritar más y matarse por marcar un gol cuando pasaban chicas (cómo si les importara lo más mínimo…).

    Elegir a uno para que le pidiera al profesor salir 5 minutos antes para coger campo (que daba igual, luego los mayores te echaban).

    Si había una sola portería y éramos muchos -> ataquigol (gol portero)
    Si había una sola portería y éramos pocos -> Un rápido
    Si había una sola portería, éramos pocos y había un bestia que chutaba demasiado fuerte -> Rápido donde solo valía de vaselina
    Si había una sola portería y éramos menos de 4 -> Cada uno elegía un jugador (yo siempre era Van der Sar o Ronaldo época PSV) y se trataba de marcar golazos y meterse paradones.
    Si habían dos porterías y menos de 6 jugadores -> Campo a campo
    Si no había nada redondo -> A segadas. Donde lo mejor era pillar a alguien que no estuviera jugando y destrozarle por detrás.

  6. Sergio de Plasencia

    24 de octubre de 2013 a las 12:01 pm

    Josef84

    Si, es cierto, jajaja

  7. Sergio de Plasencia

    24 de octubre de 2013 a las 12:05 pm

    Y las eternas discusiones cuando los postes eran dos piedras o los jerseys de turno y había que dedicir si era gol o había pegado en el palo

  8. Borja Barba

    24 de octubre de 2013 a las 12:16 pm

    @ Alberto

    Mitiquísima la de rematar de cabeza con los ojos cerrados y apretando mucho el cuello.

  9. Ferni

    24 de octubre de 2013 a las 12:27 pm

    No es por nada, pero en los partidillos de futbol7 que echamos hoy en día se nos sigue olvidando el resultado (y acabamos discutiendo como si siguiéramos en 4º de EGB)!!

  10. xtaoth

    24 de octubre de 2013 a las 12:29 pm

    Nosotros si sólo teníamos una portería jugábamos un mundialito todos contra todos (o haciendo parejas si éramos demasiados) y un portero. El que iba marcando pasaba de ronda y descansaba hasta que marcaban todos menos uno, que era el que se eliminaba y, entonces, comenzaba la siguiente ronda, así hasta que sólo quedaba el ganador.

    Si había más tiempo, se hacía otro, y el ganador tenía la potestad de escoger al portero siempre y cuando no escogiese a uno que ya hubiese pasado antes (a no ser que él fuese el voluntario).

    También había otra variante del mundialito, si eramos muy pocos, que era que ‘el que marca pasa’ y al final se contaban los goles que había metido cada uno o cada pareja.

  11. Sergio de Plasencia

    24 de octubre de 2013 a las 1:14 pm

    Xtaoth

    Esos “mundialitos” eran auténticos, nosotros también jugabamos así, y te arriesgabas a clasificarte tercero o cuarto para estar más tiempo jugando, jeje

  12. J Le Tissier

    24 de octubre de 2013 a las 1:30 pm

    ¿Que para qué escoger campo? Porque jugabas en “campos” en cuesta, o con charcos, o con barro, o con señoras que pasaban, o con árboles en medio, o porque en el contrario estaba aparcado cerca el coche del chungo del barrio (que tenía navaja y que te intantaría rajar el balón), porque en tiros fuera igual había que correr 100 metros a buscar el balón (el equipo que sacaba iba a buscarlo, no el que lo tiraba fuera)… por mil razones mejores que en el fútbol de verdad.

  13. GenkoF

    24 de octubre de 2013 a las 1:30 pm

    Diarios de Fútbol, esta entrada firmada por la redacción es lo más resultadista que he visto en toda la historia del blog 😀 😀 😀

  14. Bortibort

    24 de octubre de 2013 a las 2:11 pm

    Xtaoth, los mallorquines nacidos en los 90 conocíamos los mundialitos por “reina victoria”. Nunca entendí porqué.

    El portero-jugador era portero escoba y también jugábamos rápidos (chutar doble penaltis y el que fallaba se ponía de portero) y los míticos culés, que consistía en marcar 5 goles de cabeza para elegir a una víctima a la que chutarle al culo.

  15. josef84

    24 de octubre de 2013 a las 2:12 pm

    @GenkoF

    Llevan dos en muy poco tiempo: este y el del balón Mikasa. Lo bueno es que se les quiere más por ello. Al menos yo.

  16. xtaoth

    24 de octubre de 2013 a las 3:13 pm

    @Bortibort …estos jóvenes mallorquines de hoy en día que no respetáis las costumbres de los que somos mayores XD…

  17. xtaoth

    24 de octubre de 2013 a las 3:15 pm

    @Sergio de Plasencia

    Yo no era de esos. Yo era de los malos, con lo que iba a pillar los rebotuchos guarros para pasar ronda lo antes posible!! (Luego cambiaron las reglas y había que salir del área para poder chutar si no habías sido tu el que había chutado antes, …malditos…)

  18. Bishop

    24 de octubre de 2013 a las 6:26 pm

    … jugar con cualquier cosa de aspecto más o menos redondo que pudiera meterse en cualquier espacio que pudiera imaginarse más o menos rectangular.

    Eso aún lo seguimos haciendo, al menos yo.
    PD: Que recuerdos.. quien fuera niño otra vez, a saber donde se quedo la ilusión de aquellos años

  19. GenkoF

    24 de octubre de 2013 a las 9:12 pm

    @josef84 Nos dan lo que queremos 😀

  20. Full Norbert

    24 de octubre de 2013 a las 10:13 pm

    Otra regla de los marionetes era que el chupagol no valía, si uno tiraba y rechazaba el portero e inmediatamente marcabas, nada. Tenías que salir fuera de la supuesta área para que el gol valiera.

    @bortibort:

    Nosotros lo llamábamos jugar a culo, y consistía en marcar goles sin que cayera la pelota, te la podías pasar, aunque el juego era individual. Era bastante chungo. Y cuando no se podía improvisar porterías y había balón bueno, se echaban los míticos relojitos, rondas de toques que iban aumentando de número.

    @josef84 y GenkoF:

    Fíjate si son oportunistas los “cabrones” que lo publican en vísperas de otro Barça- Madrid para desviar la atención XD!

  21. bebetinho

    24 de octubre de 2013 a las 11:36 pm

    Joder ya ves… grandes! La cantidad de pasta que habrá gastado mi mare en comprar parches para remendar las rodillas de los pantalones de los chandal… Nosotros siempre jugábamos en la puerta de un garaje. Ahora ya no se puede jugar en plazoletas ni tampoco en la calle como antes por los coches… se ha perdido mucho sentido de eso, todo el fútbol callejero, aquel de colleja por caño, de mundialitos o de a ver quién dá más balones al palo anda casi extinto…

  22. Dr. K

    25 de octubre de 2013 a las 12:16 pm

    Cuando había demasiados partidos simultáneos (sí, esto puede llegar a pasar) en el trozo de cemento que hacía de cancha de futbito/balonmano/cualquier-deporte-que-se-juegue-con-porterías, nos pasábamos al trozo de cemento que hacía de cancha de baloncesto y en vez de jugar a meter goles, jugábamos a darle al poste de las canastas.

    Luego estaban los momentos en los que al Repetidor se le cruzaban los cables y tiraba el balón a tomar por c***, pero nadie se atrevía a decirle nada porque era El Repetidor.

  23. Quirke

    25 de octubre de 2013 a las 3:29 pm

    Buenas:

    … jugar con cualquier cosa de aspecto más o menos redondo que pudiera meterse en cualquier espacio que pudiera imaginarse más o menos rectangular.

    ¿Os acordáis de las Arielitas? Esas semiesferas de plástico que venían en los tambores de detergente eran ideales para echar un partidillo en el recreo. Yo siempre fui muy malo como jugador, pero solía ser el jefe porque era el dueño de las Arielitas.

    Otras formas de elegir portero era diciendo “ulti”, “penul” o el último que tocara el larguero.

    A los porteros-jugador nosotros los llamábamos porteros-delanteros.

    También era típico que el portero, cuando metía el patadón para adelante gritara “¡Salimos!”

    En los partidos de gol-portero el portero siempre sacaba de espaldas al juego y lo más recto posible para que no hubiera piques.

    Y nada como quedarse después de las clases de por la tarde, tener todo el patio para jugar y decidir que no había líneas de banda, por lo que jugabas en la cancha de fútbol y baloncesto a la vez. Sólo se respetaban las líneas de fondo.