El derby della Mole

juve toro

Cuando me decidí por Milán no lo hice únicamente pensando en San Siro y los partidos del Milan o el Inter. Lo hice por mucho más. El norte de Italia está repleto de ciudades monumentales, con una historia rebosante y, además de todo esto, con un equipo de fútbol más o menos conocido. Vine a Milán por cosas como la del pasado domingo. A las 09:10 de la mañana cogí el tren que une tres de las ciudades por las cuáles ha estado trabajando Javier Ribalta. El actual jefe de scouting de la Juventus trabajó en el Milan, pasó un año por Novara y ahora dedica su tiempo a la Vecchia Signora, habiendo hecho exactamente el mismo recorrido del tren que me llevó hasta el Olímpico de Turín.

Allí se disputó, ante más de veinte mil espectadores (parece poco, pero el estadio no da para más si restamos la distancia que debe haber sin espectadores entre la afición del Torino y la de la Juventus) el Derby Della Mole, que es como se conoce al enfrentamiento entre Juve y Torino, en referencia a uno de los símbolos más preciados de la ciudad, la Mole Antonelliana, una maravilla arquitectónica construida en 1863 y que pasa por ser el edificio más alto e imponente del centro histórico de la capital del Piamonte.

El partido en sí no dio para mucho. Intensidad media, errores de precisión y cortes continuos en las jugadas, pero de fútbol, poco. “Una partita brutta”, se decía por la zona mixta del estadio, que terminó con victoria bianconera por un gol a cero, gracias a un cabezazo a la red del francés Paul Pogba.

Lo cierto es que los 90 minutos de juego, sumados a los 15 minutos previos y a los 10 posteriores, estuvieron marcados por la animación en las gradas, como no podía ser de otra manera en un derby de la máxima rivalidad. Los cánticos se apoderaron del choque y, por momentos, parecía que los tres puntos en juego era asunto exclusivo de las respectivas aficiones. “Torino è stata e resterà granata” gritaban los locales. “In casa giochiamo noi”, replicaban los visitantes. Sin tiempo para el respiro. Les daba igual lo que sucediera en el terreno de juego. El partido se disputaba en las gradas con mayor intensidad incluso que sobre el césped y ninguna de las dos aficiones cesaba un instante de dejarse la garganta vociferando contra el equipo que tenía enfrente y apoyando a su club del alma. Por fortuna, no hubo episodios de violencia, ni dentro ni fuera del estadio. Un domingo completo y el derby della Mole. Por cosas así estoy hoy en Milán.

3 Comments

  1. Pingback: Deporte24horasEl derby della Mole » Deporte24horas

  2. frank

    5 de octubre de 2013 a las 4:55 pm

    Bájate a roma o napoli y veras unos derbys tremendos.com toda la pasion desde sur o el mezogiorno como dicen los italianos

  3. Kurono

    7 de octubre de 2013 a las 1:32 am

    Me alegro que estén recuperando las secciones del «Calcio» italiano. Uff, menudo «clásico» Juve-Milan, victoria importantísima y merecida para la Juventus, aunque con pequeña polémica (no era falta la cometida a Carlos Tévez que significó el primer tiro libre y empató parcialmente el marcador). Lo impresionante fue ver como un equipo que parecía iba ser un juguete en manos de la Juventus, sacó el orgullo en una pérdida de balón de Pogba (absurda por cierto) y se dieron ánimos con un gol, aunque sea solo para poner emoción en los minutos finales.