Marko Marin y la herencia del ‘7’

marin marko sfc

La salida de Jesús Navas del Ramón Sánchez Pizjuán el pasado verano supuso, además de un menoscabo en el nivel futbolístico del Sevilla FC, un movimiento de muchísima carga simbólica. Canterano criado con mimo, de la tierra y siempre vinculado al club, con el adiós del extremo de Los Palacios, el sevillismo perdía a una referencia ineludible. Al último eslabón que mantenía el vínculo con el laureado Sevilla de la segunda mitad de la pasada década. Al futbolista, en definitiva, que la afición de Nervión había adoptado como hijo predilecto, guía espiritual y jugador franquicia. Huérfano del ‘7’, el público sevillista afrontaba una nueva era inmerso en la mayor de las incertidumbres.

Trufado de caras nuevas (¡hasta dieciséis incorporaciones durante este verano!), el Sevilla presentaba un vacío de poder en su plantilla. Nadie parecía lo suficientemente capacitado como para engancharse en la pechera los galones dejados sobre la mesilla por el propio Navas, por Negredo o por el veteranísimo Palop. Muchos temían que, en los momentos de apuro, las miradas se acabaran perdiendo por la banda derecha hispalense en la búsqueda del divino y ya ausente ‘7’ salvador. Así fue, al menos, antes de comprobar que el heredero del dorsal dejado por el extremo palaciego que acababa de aterrizar en Nervión no tenía previsto dejar tirada a su nueva afición.

No nos vamos a llevar a engaño. Marko Marin (Bosnia-Herzegovina, 1989) jamás habría recalado en las filas del Sevilla de no haber firmado una temporada decepcionante en su primer año como futbolista del Chelsea. Sea como fuere, y gracias precisamente a ese ‘paso atrás’, alguien en Londres debió de pensar que al joven futbolista alemán le vendría bien un año de Erasmus en un equipo con huecos por rellenar y con menor exigencia continua de la que le habría esperado en Stamford Bridge. Minutos de calidad, responsabilidades asumibles y protagonismo para volver a sentirse importante. Fue entonces cuando Sevilla apareció como destino ideal y Unai Emery se frotó las manos.

Marin, vertical, eléctrico, incisivo y con gran capacidad para el desborde, pretende asumir la responsabilidad ofensiva de este renovado Sevilla. Quiere mandar, brillar y dejar su impronta. Ha arrancado con buen pie y con pinta de que el sevillismo lamentará su programado adiós. El Chelsea sabe lo que hace: no se contempla opción de compra al finalizar la cesión. Ha recogido el ‘7’ entronizado por Navas y está empezando a conseguir que las miradas sevillistas no acaben perdidas en la nada cada vez que acuden a la banda derecha (o a la izquierda, o a la mediapunta… la polivalencia del menudo centrocampista alemán es así) en busca de un requiebro milagroso o de un balón con arte, filigrana y sustancia que saque a su equipo de la planicie. Si la recibe Marko, lo más normal es que acabe ocurriendo algo. Y así es más fácil de llevar esto de la orfandad y la pérdida de referencias.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

3 Comments

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  2. bebetinho

    14 de septiembre de 2013 a las 10:02 am

    Si la gente no lo encumbra a las primeras como en el nuevo Navas (precisamente) y tiene paciencia con él, se va a salir seguro. A mi me sigue pareciendo un pelín irregular pero tiene una calidad increíble.

  3. Dededuramderamdeduramderam

    14 de septiembre de 2013 a las 10:38 am

    La camiseta del Sevilla este año es una canallada que debería investigar la ONU.