Agitación en la isla de la calma

alfaro nsue mallorca

Sólo habían pasado 135 minutos de la presente temporada cuando Son Moix explotó. Poco más de dos horas de juego en las que el RCD Mallorca, ese nuevo histórico de Primera División que meses antes acababa de volver al que un día fue su hábitat natural, había recibido seis goles sin conseguir marcar ninguno. Pañuelos al viento, gritos al palco y acusaciones de falta de compromiso a los jugadores. Lo habitual en cualquier final de liga, pero esta vez con nueve meses de antelación sobre lo previsto.

El ojo neutral opinará que las protestas llegan muy pronto. Que hay tiempo de sobra para revertir la situación y que hay otorgar cierto plazo, aunque sea por pura cortesía. Y seguramente ese opinador objetivo tenga razón. Pero quien viera el partido de la segunda jornada contra el Murcia -obligatorio estar en Son Moix, puesto que no se retransmitía por televisión-, sintió presenciar la antepenúltima jornada de la liga pasada. Un déjà-vu en toda regla. Mismos errores, carencias y defectos que la temporada anterior, pese al nuevo entrenador y a estrenar refuerzos. El peor curso en la historia reciente del Mallorca resultó encontrar una segunda parte en el siguiente, anulando el habitual efecto de “borrón y cuenta nueva” que acostumbra a facilitar el verano.

¿Qué ha ocurrido en el club desde que aquel gol de Natxo Insa frustrara una salvación que se barruntaba milagrosa? Se han ido jugadores importantes –Giovani y Pina fueron vendidos al enemiguísimo Villarreal; Márquez, cedido al Elche- y han venido, sobretodo, futbolistas de perfil medio-bajo –Agus o Miguel García, del Ordusport; los jóvenes Thomas, Iñigo Pérez, Gerard Moreno o Martí Riverola-. Lo habitual en casos de descenso con dificultades económicas. El problema, sin embargo, no radica la pérdida de potencial con el cambio de cromos, sino en el grueso de la plantilla que ha permanecido. El grupo sufre evidentes problemas psicológicos derivados de la tortuosa temporada pasada que, reflejados sobre el césped, acaban traduciéndose en problemas defensivos. A eso se le une que quizás José Luis Oltra no sea el mejor técnico para manejar un bloque que encajó la escandalosa cifra de setenta goles la temporada pasada y que los jugadores, en algunos casos, carecen de la mentalidad necesaria para competir al máximo en una categoría tan competitiva e igualada como la Segunda División.

Institucionalmente las aguas siguen tan movidas como siempre. O incluso más. En plena guerra por el poder del club -se llegó a discutir la destitución de Llorenç Serra Ferrer, máximo accionista del club, de todos sus cargos- pareciese que desde la cúpula directiva se toman decisiones pretendidamente desacertadas. Invitar al trofeo Ciutat de Palma al Villarreal -recordemos, enemiguísimo-, despedir a una de las empleadas más antiguas del club, no dar la cara en el tradicional discurso de presentación del equipo, mantener los pantalones rojos en la equipación, utilizar y reutilizar la memoria del Lluis Sitjar en su propio beneficio… Los errores se han acumulado hasta el punto de producir una fractura social y un desencanto absoluto con los dirigentes del club. Ninguno de los accionistas provoca la más mínima empatía en el aficionado medio y, a día de hoy, tan sólo el escudo y los colores mantiene la ligadura emocional del graderío con el césped.

Seremos el Madrid o el Barça de la Segunda División, se escuchó y leyó repetidas veces este verano. Aceptado el fracaso, el mallorquinismo se consolaba pensando que, al menos, serían cabeza de ratón. Al fin y al cabo, la plantilla es realmente buena para la categoría. Pero de momento no ocurre eso. Una pretemporada placentera en cuanto a resultados, solamente manchada por algunos momentos de debilidad defensiva, no preparó a la masa social para sufrir peleando en el lodazal de la categoría de plata. Así, llegó el primer partido y tras perder 0-4 en Sabadell muchos pensaron que un aviso podía ser bueno. El problema es que a los jugadores bermellones les salió la vena cristiana para poner la otra mejilla y recibir otros cuatro una semana después.

Así es como se fragua, por si alguien quiere elaborar un manual al respecto, una crisis social y deportiva. Una crisis que llevó al público de Son Moix a hacer público su hartazgo y enfado con apenas un partido y medio de liga disputado. Así es como se agita, en tan sólo un par de semanas, a la aparentemente imperturbable isla de la calma.

7 Comments

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  2. xtaoth

    30 de Agosto de 2013 a las 10:25 am

    Lo curioso fue que, en primera división, no se produjera una pitada de este calibre.

    Mi opinión es que la afición ya dijo: ‘por aquí no paso, los jugadores se están tomando esto a cachondeo’. En la segunda parte, ya con 0-3 y con diez jugadores, el equipo POR FIN comenzó a darse cuenta de que esto iba en serio y POR FIN empezó a mostrar sangre. Tanto es así, que el equipo pasó de dar pena con 0-3 a mostrar casta y casi empatar el partido. Tanto es así, que hasta el penalty que supuso el 2-4 y la expulsión de Kevin, los del Murcia se veían realmente preocupados.

    Yo espero y deseo que contra el Sporting salgan con la actitud con la que salieron con el 0-3

  3. Miki

    30 de Agosto de 2013 a las 11:29 am

    Venga Gontxo, opina 🙂 Yo os deseo lo mejor, aunque parece que el Mallorca causa indiferencia en la mayoría de otras aficiones, a mí me cae simpático. Una lástima este infierno, pero se sale, que se lo digan al Atleti.

  4. Alexnavia

    30 de Agosto de 2013 a las 2:47 pm

    Al mallorac le va a pasar como a algun que otro descendido reciente. No se dan cuenta de que tal como esta de competida la 2ª division, eso de que los recien descendidos son candidatos al ascenso ya no sirve. El mallorca como el depor, el sporting o unos años antes la real y el celta necesita reconstruirse de arriba a abajo. Y para eso a falta de dinero necesita tiempo y trabajo.

    Posiblemente se quede unos años en 2ª y no tiene porque ser malo, eso te permite arriesgar con la cantera y los fichajes y encontrar jugadores de calidad baratos para sanear la economia y volver a primera con un equipo de más garantías y un proyecto a largo plazo.

  5. Bortibort

    30 de Agosto de 2013 a las 2:50 pm

    Ayer soñé que en Gijón perdíamos 4-1… ¡en el primer tiempo! Así está el patio.

  6. Van

    30 de Agosto de 2013 a las 3:03 pm

    no ví el partido, vivo fuera… no vamos mal… vamos peor!

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