Un día, un fichaje: Javi Fuego

Hubo un buen día en el que el Valencia CF se vio obligado a tomar una decisión drástica: tenía que reinventarse. Acostumbrado durante los años de bonanza económica a completar plantillas de ensueño, con futbolistas capaces de ser titulares en casi cualquier grande de Europa, el club che se vio de pronto obligado a prescindir de sus mejores futbolistas. Así, de Mestalla fueron saliendo paulatinamente futbolistas como David Villa, David Silva, Juan Mata o Joaquín Sánchez, entre otros. Había que aligerar la carga económica de una plantilla diseñada para entrar en Liga de Campeones año sí y año también. Las apreturas económicas obligaron a imaginar un nuevo Valencia. Un equipo con una planificación deportiva regida desde la austeridad, alejado de fuertes dispendios y sujeto a una politica de rastreo exhaustivo del mercado. La consigna era clara: fichar bonito y barato para, si se diese el caso, vender caro y así recuperar liquidez. El perfil de futbolista objetivo del Valencia cambió radicalmente. Empezó a confiarse en futbolistas que antaño hubieran tenido complicado entrar en el club. Gente como Soldado, Feghouli, Piatti, Víctor Ruíz, Andrés Guardado, Nelson Valdez… Jugadores de perfil discreto, con buenos papeles en equipos menores pero alejados de la primerísima plana.

El de Javi Fuego (Pola de Siero, 1984) es uno de esos nombres que encajan a la perfección en la nueva política de contrataciones valencianista. Futbolista de poco ruido pero con el cesto repleto de nueces, sus dos últimas temporadas en el Rayo Vallecano han estado repletas de clases magistrales desde el medio centro. Gusta el centrocampista asturiano de un juego sencillo, poco efectista pero tremendamente efectivo. Viene a completar una plantilla algo coja en su demarcación específica (especialmente tras la salida del excapitán y emblema del club David Albelda).

A sus 29 años y tras firmar el gran contrato de su carrera deportiva, Javi Fuego seguirá sin hacer ruido y seguirá sentando cátedra con la ilusión de un juvenil y el esfuerzo del más entregado de los meritorios. Da la sensación de que el Valencia acierta de pleno con su contratación.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

4 Comments

  1. Sr Lobo

    12 de julio de 2013 a las 4:11 pm

    Soldado no es una medianía, está entre los mejores de la Liga. Banega si le da por jugar se convierte en un crack. Sin embargo está claro que con lo del nuevo estadio el Valencia ha perdido claramente la batalla por ser el tercero de España (los dos grandes mucho me temo que cada año serán más inalcanzables) con el atleti, que la temporada pasada le adelantó con mucha fuerza.

  2. Borja Barba

    12 de julio de 2013 a las 11:14 pm

    Hombre, Soldado cuando llegó al Valencia no era un delantero de perfil alto ni una referencia internacional. El fichaje ha salido bien y el jugador ha crecido, pero cuando llegó no tenía el nombre de ahora.

  3. David

    13 de julio de 2013 a las 11:57 am

    Borja, puestos así, Villa tampoco era un delantero de perfil alto ni una referencia internacional cuando lo fichó el Valencia… ni Silva cuando salió de la escuela, ni Mata cuando salió del Castilla… y los has puesto de ejemplos de eso. Crecieron en Valencia, igual que Soldado. Joaquín sí que sirve para lo que has descrito.

  4. guetar

    14 de julio de 2013 a las 10:44 am

    Hombre, yo creo que a fichajes se refiere mas a cuando fichamos a Banega, Zigic y Manuel Fernandes, cada 1 por 18 M, o al propio Joaquin.