Así fue la Liga: Athletic Club (12º)

Valoración general de la temporada.
Todo saltó por los aires, de forma absolutamente inesperada, el día 5 de julio de 2012. Sólo tres días antes, el equipo había regresado a la actividad tras una temporada de ensueño. Las dos finales de la 2011/12 y el buen juego desplegado por momentos durante la campaña anterior, presagiaban un año feliz en la despedida de San Mamés. Pero todo se torció desde el primer minuto. Marcelo Bielsa estalló en rueda de prensa por lo que él consideraba una negligencia de la empresa encargada de realizar las obras que él mismo había encargado en las instalaciones de Lezama y una dejadez por parte del propio club. Fue el principio del fin. A raíz de la incendiaria rueda de prensa del técnico, las relaciones con la directiva de Josu Urrutia se rompieron definitivamente y de ahí en adelante, todo fue cuesta abajo. El adiós de Javi Martínez (más que el hecho, las formas) y la negativa rotunda de Fernando Llorente a renovar su contrato, terminaron de enrarecer un ambiente ya muy revuelto. En lo deportivo, el equipo no terminó de carburar hasta el último mes de competición. Ridículo en Copa del Rey (eliminados por el Éibar en primera ronda) y lastimoso papel en Europa, echando por tierra todas las ilusionantes expectativas sembradas durante la campaña anterior. Por momentos, dio la sensación de que todo lo que podía salir mal en el club acababa saliendo mal, por nimio detalle que fuese. Afortunadamente, un buen mes final de competición impidió que el equipo pasara apuros para mantener la categoría, pero la sensación de incertidumbre no abandonó jamás el cielo de Bilbao.

Momento especial.
Especial en lo negativo. Creo que la temporada del Athletic estuvo marcada, desde el primer día, por la famosa rueda de prensa ‘de las obras’. Fue la chispa que encendió la mecha de un fuego que ya nadie supo sofocar y del que siempre quedaron molestos rescoldos humeando. Bielsa perdió la conexión con la directiva (que llegó a referirse al argentino en un durísimo comunicado oficial como ‘un empleado del club‘). Pero la jugada salió mal. Colocado a los pies de los caballos por su presidente, Bielsa afianzó su especial relación con la mayoría del público rojiblanco gracias a su carácter ganador y a su exquisita identificación con los valores y el sentimentalismo del club, en perjuicio de un Urrutia que vio como su popularidad descendía hasta cotas alarmantes conforme avanzaba el año. El ambiente turbio no abandonó el club hasta el último día de la temporada. Y, lo que es peor, nadie pareció preocupado en el seno de la entidad por dejar de agitar el avispero.

Jugador decisivo.
En una temporada para el olvido, se hace complicado destacar a un futbolista porque prácticamente ninguno mantuvo la regularidad mínima necesaria para ser considerado como decisivo. Tuvo su momento Aritz Aduriz, cuya incorporación fue quizá el único acierto en un año negro, que hizo olvidar a Llorente durante la primera mitad de la campaña y que acabó con una nada despreciable cifra de catorce goles, igualando su mejor marca en Primera división. Acabó difuminado en la segunda vuelta. También tuvo sus buenos momentos Markel Susaeta, un fijo para el técnico en la banda derecha y quizá el futbolista más regular de la plantilla en toda la temporada. El resto, simples pinceladas. Como las del fundamental pero inconstante Ander Herrera, las del siempre activo Ibai Gómez, o las del jovencísimo Aymeric Laporte en el eje de la defensa (hasta que una lesión terminó con su temporada). Pero ninguno de ellos lució los galones suficientes como para ser considerado decisivo.

Jugador decepción.
Sería demasiado ruín señalar a Fernando Llorente como la principal decepción de la temporada. Su especial situación, viciada desde meses atrás, hacía tener pocas esperanzas sobre su rendimiento. Llorente tuvo minutos, en contra de lo que se ha dado a entender en multitud de ocasiones, pero jamás los aprovechó. Cuatro goles en su haber son un bagaje paupérrimo para un futbolista de semejante nivel. Sin embargo, la responsabilidad de la mayor decepción de la temporada recae sobre Iker Muniain. Cierto es que el joven extremo -cada vez más interior- navarro tiene aún un buen margen de crecimiento, pero su rendimiento en la temporada recientemente finalizada ha sembrado su futuro de dudas. Lo suyo parece más un problema mental que físico, técnico o táctico. Nunca terminó de acomodarse en el equipo. Su carácter tampoco ayuda, pero eso es un defecto que el tiempo termina puliendo. A veces pareció empeñado en ser la novia en la boda y el muerto en el entierro, cuando nadie jamás le exigió que asumiera mayor protagonismo del debido. Debe reconducir su carrera con urgencia y le vendrá bien el borrón y cuenta nueva que se planea en el club.

Claves para la planificación y expectativas para la próxima temporada.
Incógnita absoluta, pero ilusión renovada, como es natural. El Athletic está remoloneando demasiado en la planificación de la próxima temporada. Saberse sólo se sabe quién no estará. Ni los ya anunciados Llorente y Amorebieta, ni el técnico Marcelo Bielsa, al que la junta directiva decidía no ofrecer la renovación por causas nunca suficientemente explicadas y pese al apoyo mayoritario de la afición. Se huele, y desde hace ya meses, que el próximo técnico rojiblanco será Ernesto Valverde, pero no hay confirmación sobre ello. Lo que está claro es que la directiva de Urrutia debe insuflar ilusión al graderío de alguna manera, dentro, por supuesto, de lo reducido del mercado rojiblanco, porque se han perdido tres activos fundamentales en el último año, amén del propio técnico. Se habla del bético Beñat como incorporación casi segura y ya se conoce (por medio de su club de origen, que no del Athletic) el regreso del central Xabi Etxeita. Faltaría apuntalar la delantera, especialmente tras la salida de Llorente y tal vez la incorporación de algún lateral zurdo para intentar cubrir la posición maldita de la plantilla en las últimas campañas. El adiós de Llorente y Javi, la no renovación a Bielsa sin escuchar al socio, el triste adiós de San Mamés… Han sido demasiados varapalos en muy poco tiempo como para esperar que esta afición tenga una paciencia infinita.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

7 Comments

  1. Pulli

    20 de junio de 2013 a las 2:54 pm

    Como casi siempre con el Athletic coincido en el analisis de Borja. Sólo añadir lo decepcionado que está buena parte de la parroquia rojiblanca con la actitud de los jugadores que viendo el potencial de conseguir algún título en años venideros con la plantilla joven y descarada que asombró por media Europa y declarandose todos ellos abiertamente del Athletic Club, prefirieron oir los cantos de sirena de las ligas europeas y de los consiguientes millones en vez de devolver la gabarra al cauce de la ría del supuesto club de sus amores.

    En fin, espero que esta temporada sea un lapsus condicionado por las abruptas salidas de jugadores, un presidente inepto, unas obras incendiarias y la resaca de las dos finales…

    Con un par de fichajes para apuntalar el año que viene hay que volver a Europa sí o sí. La plantilla tiene la calidad y un supuesto entrenador (si se confirma Valverde) muy cualificado para ello. Con la mitad de calma que este año todo debería volver a su cauce. Interesante será ver también como se adaptan al nuevo estadio después del centenario San Mamés.

  2. emedepan

    20 de junio de 2013 a las 4:31 pm

    Mira que “robarnos” a Etxeita… 😉

    Aparte de Muniain, del que esperaba mucho más (el año pasado me maravilló, pensaba que sería una joya y ahora tengo muuuchas dudas), tampoco se ha visto demasiado a Iturraspe, no? Era otro de los que apuntaban bastante alto.

    Yo hubiera aguantado un año más a Bielsa. Creo que este ha sido un año extraño, valía la pena intentar otro más… Pero Valverde es sin duda una muy buena opción.

  3. Borja Barba

    20 de junio de 2013 a las 6:39 pm

    @ emedepan

    Iturraspe cayó lesionado, perdió el sitio ante las mil probaturas de Bielsa (ahora Gurpegui, luego San José, …) y ya le costó muchísimo recuperar el sitio. Lo que se vio en el último mes y medio de temporada es esperanzador, en el caso de Itu.

    En general, el bajón en el rendimiento ha sido general de todos los jugadores, aunque tampoco podemos emplear el año pasado como vara de medir, porque fue un rendimiento estratosférico, irreal. De Marcos, por ejemplo, ha estado muy lejos de su nivel del pasado año.

  4. Kurono

    22 de junio de 2013 a las 2:20 am

    Es que el Athletic Club el año pasado no hizo tampoco una maravillosa temporada liguera, tuvo un pequeño repunte allá entre diciembre a marzo y unas excelentes eliminatorias de Copa y Europa League (contra el Schalke 04 y Man. United, simplemente épicas). La gran diferencia este año fue palmar en Copa muy rápido y caer eliminado en fase de Grupos de la E.L, AHÍ hubo un cambio muy radical, por lo que esta temporada fue un tremendo fiasco. Y aun con Javi Martinez o Llorente en plantilla, creo que los resultados no hubieran sido mucho más satisfactorios, fue todo el equipo el que se cayó.

    Total, Bielsa estaba bastante condenado con ambas eliminatorias, aun con todo, un año más y quizá lograba algo bonito, quien sabe, el fútbol es tan explosivo.

  5. pavel

    22 de junio de 2013 a las 7:54 pm

    Decepción es la palabra precisa para la temporada del Athletic. En descargo de Bielsa, tengo que decir que como espectador neutral, creo que bastante alejado de las milongas “buenistas” de la prensa española, soy fan del Loco. No como entrenador, que me parece muy corriente, sino como personaje. Me gusta muchísimo su actitud salvaje y su nulo interés por buscar excusas. En el plano espiritual, creo que Bielsa ha revitalizado al club.

  6. Edgar - Zapatilla Futbol sala

    24 de junio de 2013 a las 5:38 am

    El entrenador Bielsa tiene carácter y puede cambiar y dar su toque en el lugar donde se va a trabajar es un buen técnico y tiene su historia y método de juego, no siempre se dan las cosas

  7. Kurono

    24 de junio de 2013 a las 6:59 am

    Bielsa es un personaje. Pero como entrenador, tengo la misma sensación que pavel, es un entrenador con muchas limitantes, no cambia de esquema y termina fundiendo al futbolista. Un hombre como este, debería juntarse con Zeman, Thomas Schaff y José Pekerman e iniciar una escuela de futbolistas, porque para “competir”, como se le conoce en el mundo actual al fútbol, pues están quedándose fuera, les falta un poco más de pragmatismo; su romanticismo, empero, no estaría mal para que los jóvenes se empapen.