Las últimas noticias del Salamanca

En la última previa de la temporada para la Unión Deportiva Salamanca, el periodista de La Gaceta de Salamanca dudaba entre despedirse del equipo con un “adiós” o con un “hasta luego”. No era un juego de palabras, ni falta de imaginación a la hora de titular una noticia: en esa pequeña duda se resume el drama que está viviendo el Salamanca, un club que puede dar por acabada su trayectoria precisamente a los 90 años de su fundación, si no resuelve en los próximos días los muchos problemas que lo carcomen.

El protagonista, esta vez, es el Salamanca. Pero la historia nos debe resultar bastante familiar: equipo histórico que desciende a 2ªB y que no consigue salir del pozo, acumula deudas, impagos, entra concurso de acreedores, ve cómo su masa social se hace cada vez más pequeña y se resigna ante los pocos interesados en poner dinero en una institución que parece un agujero negro (desde cualquier punto de vista: cuatro presidentes en cuatro años han pasado por el palco de El Helmántico). Para ilustrar la situación, el técnico, María Hernández, un hombre de la casa que asumió las riendas del equipo a mitad de temporada, cobra por entrenar nada menos que 400 euros al mes. Peor lo tiene el central portugués Joao Faria. Ha tenido que dejar su casa de alquiler tras no haber cobrado un solo euro desde que llegó en el mercado de invierno (curiosamente, vino recomendado por Mendes: no todo lo que toca el Rey Midas del fútbol europeo se convierte en oro).

La temporada deportiva ha sido anodina, con el equipo siempre lejos de los puestos de play-off. Pero se puede considerar excelente si la comparamos con la situación económica e institucional. Porque, en realidad, no es la primera situación a vida o muerte del club en los últimos meses. Ya en septiembre del año pasado, el empresario Juan José Hidalgo (histórico presidente en la etapa dorada de los 90) llegaba a un acuerdo casi in extremis con el ayuntamiento salmantino para intentar estabilizar el club. Pese a que el retorno de Hidalgo resultó casi providencial para una institución moribunda, ahora éste apuesta por matar al enfermo para que deje de sufrir y crear un nuevo club que asuma los derechos deportivos de la UDS. Hasta ahora, los administradores concursales opinaban que el club era viable, pero cada vez tienen más claro que la opinión de Hidalgo, autoridad máxima en estos asuntos dentro de la capital charra, resultará decisiva y que, por tanto, el convenio que debiera decidirse en los próximos días no tendrá buen término. De ser así, el club entrará en liquidación y lo hará con todas las consecuencias y liquidando hasta su último bien. Suena casi a broma pero, de llegar, se subastarán hasta los derechos del himno y de la imagen del escudo.

Malos tiempos, pues, en tierras charras, donde aún se recuerdan aquellos cuatro goles de Vieri que no llegaron a servir para doblegar a la Unión. Pero los recuerdos de la última etapa dorada del equipo no pagan las deudas de hoy. No es, claro, un simple problema de dinero. Los aficionados al fútbol estamos (algunos más, otros menos) preparados para ver perder a nuestro equipo. Para asumir incluso cualquier descenso, hasta esos dolorosos descensos en los despachos. Pero nadie nos dijo que nuestro equipo podía, simplemente, desaparecer sin más.
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6 Comments

  1. Maese Orangutan

    7 de junio de 2013 a las 11:01 am

    Lo triste es que el equipo no cuenta con una afición decente para salir adelante. No pueden seguir el ejemplo del Oviedo y otros equipos. Estamos hablando de una ciudad donde se echó más gente a la calle con la Octava del Madrid que con el 0-5 al Albacete que suponía el regreso a Primera. Un estadio donde se deja de animar con el primer gol recibido. Y un personaje, Hidalgo, que lleva con orgullo la insignia de oro y brillantes de chanchullero y a nadie le importa. Un señor que le reía las gracias a Gil cuando decía que la Unión se vendía por un plato de lentejas. El asunto para mi querida UDS es triste, muy triste, pero pinta mucho peor cuanto más cerca del equipo esté el mafioso de Hidalgo.

  2. Claro y meridiano

    7 de junio de 2013 a las 11:23 am

    Bueno, este año ha habido más gente que el pasado en el Helmántico, los desplazamientos con mucho apoyo y seguían apareciendo peñas de jóvenes que estaban devolviendo mucho colorido al campo…

  3. bebetinho

    7 de junio de 2013 a las 6:29 pm

    El problema es que la LFP ha escogido este año para cortar por lo sano. Ahora si te refundas, el nuevo equipo que surja deberá encargarse de pagar las deudas del anterior equipo por la nueva ley surgida. Yo no lo veo mal,… lo que veo mal es la gran cantidad de equipos que han hecho eso con anterioridad, es una agravio comparativo, y no me vale lo de tener una afición mayor o menor, porque entonces entramos en el tema de aquel Celta y aquel Sevilla que debieron descender y no lo hicieron porque la gente se tiró a la calle.

    Pero bueno es lo que nos queda… en Jerez andamos igual o peor, pero viendo la temporada que han hecho prefiero que chavales de 20 años defiendan la camiseta en regional que ver a esa banda en segunda como han hecho este año, pero ¿y si desaparece? ¿que nos queda a aquellos que amamos a nuestro equipo, los que no somos de barca o madrid?

  4. Para Maese Orangutan

    7 de junio de 2013 a las 7:21 pm

    ¿Hace cuánto que no te pasas por el Helmántico? ¿Tú sabes la que hay montada en la actualidad en fondo sur? Ya quisieran muchos equipos de 2ª…y alguno de 1ª.

  5. Kurono

    7 de junio de 2013 a las 9:08 pm

    Lo que provoca la incapacidad, mediocridad, chapucería y pésima administración.

  6. @edudeprado

    9 de junio de 2013 a las 2:31 am

    Interesante artículo, pero más interesante aún el objetivo del mismo: La Unión Deportiva Salamanca. Y si, es mejor no olvidar como se escribe el nombre porque algunos (Hidalgo) pretenden cambiar el «orden» de las palabras y pretender que siga siendo el mismo. Pero en éste caso el orden los factores «si altera el producto».

    Me hace gracia los que dicen que se ha perdido afición… Bueno, en un año de crisis, en Segunda B, se ha mantenido una media de 4800 espactadores. Cifra que no muchos equipos superan. Ni si quiera el tan mencionado Oviedo, que si, ahora tiene respaldo, pero no hace mucho visité el Tartiere y mucho público no es que hubiera. La diferencia de población entre una capital y otra, también es manda.

    Pero claro, al final de temporada, en los partidos clave (solo 2 o 3) salen «aficionados de toda la vida» y llenan los campos. Es fácil apuntarse solo para los momentos buenos. No hace mucho también se colgaba el «no hay billetes en el Helmántico», pero a la hora de la verdad, cuando hay que acudir a una Ampliación de Capital se entona «que acuda otro». En éste caso Oviedo si es un ejemplo de participación (envida sana).

    A pesar de todo los 4800 fieles (insisto, cifras muy similares a Segunda División). Sin ir más lejos la asistencia media del Coliseum Alfonso Pérez es de 11.000 espectadores (datos 2011), y hablamos de un campo de primera división.

    Gran parte de esos fieles, y a pesar de la crisis, han acompañado al equipo durante todo el año, recorriendo km y pagando entradas en campos de 3ª a precios de 2ª, bajo el frio y la lluvia muchas veces. Si eso no es afición…

    Pero no, muchos prefieren mirar para otro lado, hacer un supuesto borrón y cuenta nueva y permitir que se juegue con la historia de un club, con su afición, y con los sentimientos de muchas personas. Me hace gracia. En la ciudad muchos critican que se pida dinero al Ayuntamiento para ayudar al equipo, pero en cambio ven bien que se deje a deber a Hacienda 8 millones de Euros.

    Solo espero que me permitan seguir disfrutando de la UDS, porque yo no quiero fútbol en Salamanca, quiero a la Unión Deportiva Salamanca.