Camisetas clásicas: Totò

El único secreto que tiene es la clase. La une a la calidad y a las ganas de trabajar. Es fundamental cuando pasas de los treinta y tienes que cuidarte más y mejor.’ Francesco Guidolin, técnico del Udinese Calcio, no tiene dudas cuando se le pregunta por el estratosférico rendimiento de Antonio Di Natale (Nápoles, 1977), santo y seña del cuadro friuliano. De ser poco más que un delantero normalito, trabajador infatigable en ese incómodo escenario que son las áreas del fútbol italiano, al menudo Totò le llegó la oportunidad de salir de la montonera y asomar el hocico cuando ya no se daba una lira porque disparase un rendimiento grisáceamente discreto hasta la treintena. A la vejez, viruelas. Porque, tras tres temporadas en Udine, Di Natale se desbocó. Y lo hizo cuando los demás comienzan a pensar en retirarse, en comprarse un barco y calzarse un bañador XXS para disfrutar del sol de Cerdeña.

Desde que el delantero napolitano debutara en la Serie A en las filas del modesto Empoli, su rendimiento fue constante, pero no brillante. Una media de unos nueve o diez goles por temporada hacía suponer que jamás pasaría de simple meritorio. Pero cruzada la barrera de los treinta, Totò intensificó su relación con el gol alcanzando límites que parecían ya fuera de su alcance. Capocannoniere en la Serie A en las temporadas 2009/10 y 2010/11 (primer futbolista en lograrlo dos veces seguidas desde que Beppe Signori lo hiciese en la 92/93 y 93/94) y una media de veintidós goles por campaña en las seis transcurridas desde que rebasara la treintena convierten al emblema del Friuli en un caso digno de estudio.

Dicen sus compañeros en el Udinese que su secreto no es otro que dosificar esfuerzos, que a medida que el gran capitán va acumulando calendarios reduce su participación en el juego y en la elaboración para dedicarse en exclusiva a martillear las porterías contrarias. Tiene tres oportunidades claras por partido, y se vacía en las tres. Veinte metros. Sprint a la espalda de la defensa y zambombazo. Receta sencilla. Ni un acelerón a destiempo. Y mal no le funciona la estrategia. Cerca ya de los treinta y seis, Antonio Di Natale terminaba la última edición de la Serie A con veintitrés goles en 31 partidos, sólo cinco por debajo de Edinson Cavani. Un héroe discreto de talento tardío. Un ídolo irreemplazable en Udine.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Sr Lobo

    8 de junio de 2013 a las 11:45 am

    Grandísimo di Natalea, a lo mejor a Rubén Castro (Betis) le afecta algo similar