Adiós, San Mamés

Aunque llevo con ellas en la cabeza desde hace cerca de un año, he apurado hasta el último instante del último día para escribirte estas líneas. Justo con el vacío que sabía que se iba a producir en el mismo momento en el que el último de tus focos se apagase y enfriase. Tenía la sensación de que si lo retrasaba, de que si esperaba al ultimísimo respiro, la espera se haría menos dolorosa. Pero qué equivocado estaba. La espera ha sido terriblemente angustiosa. Saber que te ibas para no volver jamás ha sido un trago amarguísimo. Tener la fecha de ejecución programada desde meses atrás sólo hizo que la desazón aumentara conforme transcurrían los días. Se me acababa el tiempo, se me escapaban los días entre los dedos y yo no podía hacer nada por evitarlo. Qué impotencia no poder hacer nada por detener el tiempo y volver a saborear esos momentos, los buenos y hasta los menos buenos, contigo.

Nací al fútbol un 29 de enero de 1984, ante el Barça de Menotti, Maradona y Schuster. Era de noche y hacía un frío de narices en la Tribuna Este Baja, pero yo no dejé de sentir calor durante aquellos noventa minutos. El calor de tu hormigón, el calor de tus asientos, el calor del señor de al lado que me miraba con cara de ‘tú eres nuevo aquí ¿no?‘ y el calor, lógicamente, de los nervios propios de un niño de siete años. Uno más entre otros cuarenta y pico mil, sí, pero aquel día probablemente el más feliz de todos ellos. De aquel primer viaje iniciático apenas recuerdo que no me pude comer el bocadillo que mi madre me había preparado para cenar porque los nervios me habían cerrado el estómago y que un tal Sarabia, cuyo nombre me encantaba por resultar muy sonoro y que ya empezaba a estar en boca de toda la afición bilbaína, metió un gol pateando una naranja que había caído al césped desde uno de los fondos. Ha pasado toda una vida desde entonces. Partidos en tribuna, en el fondo sur cuando aún podíamos estar de pie e incluso en las cabinas de radio, no aptas para gente con vértigo.

Fuiste siempre una referencia. Cuando volvía del colegio por las tardes en el autobús, y afrontábamos la entrada en el Botxo desde el Alto de Enekuri el ritual siempre era el mismo: buscar en la lejanía la inconfundible silueta del arco de San Mamés, ese ingenio arquitectónico, esa especie de halo de santidad que te diferenciaba entre la confusa amalgama de edificios de la Villa. Y allí estaba cada tarde, esperándome imperturbable y recordándome que por muy mal que pudieran ir las cosas allí siempre iba a encontrar el cálido cobijo hogareño con el que siempre me acogías.

Nuestra relación pasó, como todas, por momentos complicados. Hubo incluso un tiempo, pecadillos de juventud, en el que me alejé despreocupadamente de ti. Qué estúpido fui y cómo me arrepiento ahora de no haber podido aprovechar al máximo cada minuto en el que estuviste ahí. Afortunadamente, me reconduje a tiempo. Muchos podrán decirme que han estado más veces en tu graderío, pero pocos podrán decirme que te han sentido tanto como yo y que te han visto, ¡nos hemos visto!, crecer a diario. Porque no había un sólo día de mi vida en el que no dirigiese al menos una fugaz mirada Pozas arriba para ver asomar al fondo el apoteósico escudo con el infranqueable Puente de San Antón y las franjas rojiblancas de la fachada del lateral este. ¡Joder, cómo debía de imponer aquella vista a los hinchas visitantes! Ni siquiera necesitaba que fuera día de partido. Como cuando me desviaba varias calles de mi itinerario habitual simplemente para poder atisbar entre las rendijas de las puertas de Ingenieros y ver centellear el verde brillante de tu césped (¡el mejor césped de España!). Aquello me reconfortaba, me hacía sentirme en casa, a salvo, protegido. Saber que siempre estabas allí, y que seguirías estando aunque yo estuviera forzosamente lejos, fue lo mejor que durante años pudiste hacer por mí.

En cierta ocasión alguien, no recuerdo quién, me preguntó por qué creía que los partidos que se disputaban en La Catedral eran tan especiales y tenían tanto sabor. No supe muy bien qué responderle (ni, probablemente, nadie a quien le hubiesen planteado semejante cuestión). Lo único que acerté a decir fue algo así como ¿Sabes? a veces creo que soy más de San Mamés que del propio Athletic. Fuiste tú el que me enseñó a amar este deporte. Fuiste tú quien ejerció de Celestina de una pasión inquebrantable. Porque, durante muchos años, pensé que el fútbol era siempre como se vivía entre tus cuatro graderíos. Que el fútbol siempre olía y sonaba así, en cualquier estadio del mundo. Emociona ver cómo San Mamés te tiende una mano para que no te ahogues, reconocía días atrás Marcelo Bielsa. Cuando me di cuenta de que no era así, de que aquello que tenía a escasas tres manzanas de mi casa era algo único el mundo (y que me disculpen los que son de fuera o aquellos que no tuvieron la fortuna de conocerte), fue cuando empecé a venerarte como se venera a un templo o al más valioso de los monumentos.

Se me anuda la garganta al pensar que ya no volveré a sentir ese peculiar escalofrío cuando, un par de minutos antes de empezar el partido, atronaba por la megafonía ese grito entre alegre y solemne de ¡Athleeeeeeeeeeeeeeeeeeee-tic!. Ese grito que hacía cesar de inmediato el murmullo natural y aunar cuarenta mil voces en el más fiero grito de ánimo y comunión: ‘¡¡¡Eup!!!‘. Daba igual que azotara el temido viento sur. Todos juntos, dándote voz. Todos a una, sin importar de qué pie cojeáramos o por qué acera camináramos, porque tú conseguiste durante cien años unir a toda la variopinta (y en ocasiones fracturada) sociedad vizcaína como nunca nadie logró hacerlo. No lo volveré a vivir, pero nunca lo olvidaré. Podremos sustituirte, podremos estar más cómodos, rodeados de más lujos, podremos incluso ver mejor los partidos… pero jamás conseguiremos olvidarnos de tu incondicional abrazo.

Adiós, viejo amigo, te voy a echar de menos. Gracias por todo y hasta siempre.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

22 Comments

  1. pavel

    6 de junio de 2013 a las 1:09 am

    Soy el único no-athleticzale que se emociona con estas cosas? Para mí, el mejor club y estadio de España.

  2. Borja Barba

    6 de junio de 2013 a las 1:18 am

    @ pavel
    Gracias por la parte que me toca 😉
    Me costaría creer que fueses el único…

  3. josef84

    6 de junio de 2013 a las 1:35 am

    No, no lo es.

  4. Alexis

    6 de junio de 2013 a las 1:39 am

    Emocionante texto, Borja.

  5. alfredo

    6 de junio de 2013 a las 3:28 am

    Juana Izaguirre era su nombre, nació en Galdakano en 1925, y desde que me asome al mundo hace 30 años acompaño mi niñez, adolescencia y adultez con el amor de una abuela devota y con historias de montes verdes, ríos con cangrejos y partidos de su Athletic en el glorioso San Mames. Crecí esperando el momento, su momento, nuestro momento, en que los Leones obtuvieran un titulo, para abrazarla, besarla, y desplegar su hermosa ikurriña en la ventana como símbolo de una alegría compartida y especial.
    La vida me la quito en mayo del 2012 irónicamente cuando mas cerca estuvimos (y me permito hablar desde un plural apropiante porque así lo siento) de obtener nuestro tan preciado y esperado momento, luego tristemente negado por los avatares de un deporte cruel con el derrotado y doblemente cruel con quienes no sabemos asimilar esta pasión solo como un juego.
    Anécdotas de su San Mames tengo miles en la memoria, desde los triunfos ante los «maquetos» de la capital, las maravillosas jugadas de Gainza o la visita del San Lorenzo de mi país en su gira europea.
    Hoy con su cierre y futura demolición siento que también fallece una parte de mi, que desde miles de kilómetros de distancia, desde Córdoba, Argentina (donde a mi querida abuela, el matrimonio con un obstinado cántabro que no soportaba vivir bajo un régimen que había combatido, deposito el destino) trasmite un profundo dolor.
    Solo me queda por decir que nunca he sido una persona que ame el viajar o se considere un «trotamundos», pero que si hubiese elegido un destino por conocer, ese seria Euskalerria y por supuesto su templo, San Mames. Después de lo acontecido hoy, siento cada vez mas lejos y distante un posible encuentro con parte de mi historia. Porque como dice la frase «la historia es solo eso, historia» intentar asequirla, abrazarla, retenerla es absurdo, peor aun, es doloroso
    Abrazo a todos los amantes de Los Leones…
    Alfredo Bard Wigdor

  6. Quirke

    6 de junio de 2013 a las 4:18 am

    Buenas:

    Me uno al club de los no athletic-zales que se emociona con este texto.

    Gracias Borja por tus palabras, y adiós a un mito futbolero como San Mamés.

  7. Felix 1.3

    6 de junio de 2013 a las 8:48 am

    Tuve la suerte de acudir a San Mamés a ver al Valladolid este año, y reconozco que hasta que no ves ese campo no te haces a la idea de lo que realmente es, por más que hubiese leido por aqui testimonios tan buenos como este homenaje final que le dedicas.
    Con todo, creo que lo que hace especial a un campo es su afición, la gente que no deja de acudir a animar al equipo en las buenas y en las malas… quizás cambie el edificio, a veces incluso la localidad en la que éste se ubica, pero la gente siempre permanecerá y, con ella, el espíritu del estadio en cuestión.
    La afición de Bilbao siempre será San Mamés, y este articulo es prueba de ello. Enhorabuena Borja

  8. maillotdefoot2014

    6 de junio de 2013 a las 10:09 am

    Anécdotas de su San Mames tengo miles en la memoria, desde los triunfos ante los “maquetos” de la capital, las maravillosas jugadas de Gainza o la visita del San Lorenzo de mi país en su gira europea.

  9. Jorge

    6 de junio de 2013 a las 10:12 am

    Estimado Alfredo (número 5):

    Simplemente te rogaría que no te refieras a los que no somos vascos (o somos de Madrid, que no del RM) como «maquetos» o «maketos» (puesto que es un término profundamente despectivo), del mismo modo que yo nunca me referiría a ti como «sudaca» (creo que eres argentino, por tu texto).

    Saludos cordiales.

    P.D.: Me ha gustado mucho el post, como el 95% de lo que escribís.

  10. Borja Barba

    6 de junio de 2013 a las 10:20 am

    @ Jorge

    Creo que el amigo Alfredo no ha escrito el término con mala intención. Me temo que no conoce que la palabra «maketo» tiene ciertas connotaciones despectivas (no, a mí tampoco me gusta).
    Saludos y gracias.

  11. oleg

    6 de junio de 2013 a las 10:28 am

    He visto el escudo del Athletic desde Licenciado Pozas y es verdad que impresiona. No soy del Athletic, no soy de Bilbao, nunca he pisado San Mamés, no puedo decir que sienta en mis carnes tus palabras. Pero me han puesto la piel de gallina. Enhorabuena por el texto, Borja, y mucho ánimo.

  12. bazkidea

    6 de junio de 2013 a las 12:06 pm

    Ayer estuve otra vez en la catedral, San Mames, como hace…..

    Socio desde que mi aita empezó a llevarme cuando tenía 9 años, ya que tuvo la posibilidad de conseguir una localidad por la ampliación de San Mames para el mundial.

    Primeros recuerdos… Urkiaga, Deandrés. Estanis Argote, Dani ,Sarabia, Goiko, Urtubi, Noriega… ganado la liga en Las Palmas miestras llenábamos San Mames en un partido del Bilbao Athletic entonces en segunda, de donde me lleve un trocito de cesped «sagrado».

    Recuerdo, el hasta entonces gol más tempranero en un mundial » Bryan Robson» en el primer minuto de un Inglaterra Francia, visto ente gabachos, bastante asustado junto con mis hermanas, «tre canajos» en la general.

    Al año siguiente gol de Roki Lizeranzu en el último partido contra la Real que nos da la liga…….la hostia.

    Recuerdo un partido de copa contra el Barca, creo que semifinales, con un ROBO de Gaarcia deLoza… con fuerte bronca, incidentes… la policia nacional… cierre y destierro a Atocha.

    No voy h hablar de los arbitrajes…..porque………….

    Partidos del Athletic….. casi casi todos desde entonces en casa y muchos fuera, Donsoti (Atotxa- Anoeta), Sadar (Iruña), Sardinero (Santander), Hemantico (Salamanca), Bernabeu, Nou camp, Calderon, Enio tardini (Parma) otro atraco en uefa), Villa park de Birmingham…. Mestalla en la final de copa, el «maldito» estadio de Bucarest…. y otra vez al Calderon… segunda final perdida en un año, copa y uefa.

    Ninguno como el nuestro.

    En fin, que se me saltan las lágrimas recordando todo esto, los tragos y charlas con los amigos viniendo a Bilbao, el abarazo con el amigo y con el que sea, para celebrar el gol de Llorente contra el Sporting… el año pasado…

    Y sobre todo, cada vez, mas convencido y orgulloso ( pese a las muchas cosas que hacemos mal ) de se ser del Athletic y de mantener ( con nuestras pequeñas trampas al solitario ) nuestra filosofia en un mundo en el que mañana llega un millonario, compra un club y te mata.

    .. y lo de ayer, viendo saltar por sorpresa a San Mames, a mitos vivientes como Julen, Dani, Iribar…. y el homenaje a los exjugadores……muchos que no he visto de corto, algunos que estuvieros y otros que ya no estan, como Pitxitxi, Gainza, Iraragorri, Zarra, Uribe, Rafa Iriondo estuvo con 94 tacos,Fider Uriarte, Garay, Niko Estefano, Gisasola, Eneko Arieta…Villar, Irureta, nombres que he oido mil veces.

    Ver a Bielas emocionado, un SEÑOR

    Bonita despedida, a nuestro estilo ( gure estiloa ) para un estadio en mi opinión irrepetible, y esa es la duda que tenemos todos, volveremos a tener SAN MAMES o un estadio de fútbol precioso, sin mas.

    Agur San Mames

  13. bebetinho

    6 de junio de 2013 a las 12:19 pm

    Soy jerezano y xerecista. Siempre soñé con jugar en primera, miento, siempre soñé con ver a mi equipo jugar en San Mamés un domingo de liga, en primera. En febrero de 2010 vi mi sueño cumplido, disfruté con mi equipo, mis amigos, el fútbol, pero sobre todo por estar ahí, por estar dentro de la historia del fútbol.

    Gracias San Mamés y gracias a la afición del Athletic que nos trató como reyes. Ojalá podamos volver para ver vuestra nueva cancha algún día, para que mi hijo pueda sentir lo que yo sentí aquel domingo.

    http://porquenoqueremos.blogspot.com.es/2010/02/athletic-club-xerez-cd.html

  14. emedepan

    6 de junio de 2013 a las 3:21 pm

    Yo no he tenido la suerte de entrar, pero al menos pude verlo el año pasado cuando por fin fui a Bilbao. De hecho, fue lo primero que «visité», porqué lo tenía cerca del hotel y casi me di de bruces con él cuando giraba medio perdido una calle. La verdad es que me impresionó encontrármelo tan metido en la ciudad, acostumbrado a otros campos a las afueras o en grandes explanadas.

    Emocionante despedida, Borja. Mucho ánimo!

  15. Sócrates

    6 de junio de 2013 a las 4:38 pm

    AGUR SAN MAMÉS, AGUR KATEDRAL… :´)

  16. alfredo

    6 de junio de 2013 a las 5:08 pm

    Jorge, sinceras disculpas, no tenía idea de que el término tenía características tan despectivas. Como veras no era mi intención herir a nadie con mi comentario.

  17. Leon

    6 de junio de 2013 a las 7:01 pm

    Cosas como esta hacen que poco a poco me sienta un extraño en el futbol moderno que se nos viene encima. Recuerdo las ligas del 83 y el 84. Por motivos familiares es muy triste que el viejo San Mamés desaparezca.

  18. @garrogola

    7 de junio de 2013 a las 8:20 pm

    Precioso texto.
    Como socio del Athletic creo que una parte de mi muere junto con San Mames. Me parece bien lo de modernizarse y tal, y si que veo necesario un campo mas grande (por los aficionados que no pueden ser socios mas que nada) pero siento una profunda pena por la demolicion de San Mames. Lo que he vivido ahi, tanto buenos como malos momentos, nunca los olvidare. #AgurSanMames
    Enhourabuena borja

  19. Jorge

    8 de junio de 2013 a las 1:39 pm

    Alfredo (número 16). Entendido todo. Muchas gracias por tu comentario.

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