El ángel de Castrofeito

No suele ser sencillo recuperarse de un tiro en el pie. Al hecho del daño físico causado siempre se le une el menoscabo anímico que supone el tomar una decisión suicida y aplicársela a uno mismo. El Deportivo de La Coruña vació todo el cargador sobre sus pies el día en el que decidió que Domingos Paciência era el técnico ideal para asumir la dirección técnica de una nave a la deriva. Nadie podía preverlo, máxime teniendo en cuenta el breve pero notable currículo en los banquillos del exfutbolista de Porto y Tenerife, pero aquella decisión estuvo a punto de salirle muy cara al club gallego, y quién sabe si aún no tendrá graves consecuencias en un futuro muy cercano. Paciência decidió dar un prudente paso a un lado cuando vio que el vaso comenzaba a desbordársele en las manos. Rindió su autoridad y puso su cargo a disposición del club. No había posibilidad de dar un paso atrás porque el portugués acababa de claudicar y de manifestar una evidencia: la situación se había escapado de su control. El daño causado había sido lo suficientemente grave como para considerar que, efectivamente, la única vía posible para la salvación del equipo pasaba por pegar un tijeretazo y cambiar radicalmente de escenario.

Pocos eran los que daban esperanza de salvación al Dépor allá por el mes de febrero. La situación en la que había quedado el club herculino tras la salida de Domingos era caótica: una plantilla anestesiada, una afición entregada a su suerte y un club azotado por la inestabilidad económica. Por si fueran pocos los condimentos del guiso, el club se veía forzado a acogerse a la Ley Concursal para poder dar viabilidad económica a su futuro inmediato. Se debía dinero hasta a una copistería. El horizonte pintaba negrísimo.

Quizá porque las esperanzas era mínimas, porque la afición parecía entregada y había afrontado ya con la mayor dignidad posible su recorrido final hasta el cadalso la llegada de Fernando Vázquez Pena (Castrofeito, A Coruña, 1954) fue acogida como una inyección de vida. A priori no era el entrenador más ilusionante del mundo. Seis años alejado del fútbol de clubes y ejerciendo como responsable técnico de la selección gallega y comentarista televisivo, unidos a una trayectoria en los banquillos tendente al color grisáceo no presentaban a Vázquez con la mejor de las etiquetas. Una epopeya inolvidable en San Lázaro y un sinfín de malas decisiones posteriores volando por los banquillos de media España.

La rueda de prensa de su presentación como técnico deportivista fue como un fogonazo de ilusión. Aquella sonrisa tímida, aquellos ojos chispeantes y rebosantes de ilusión escondidos tras las gafas y aquella serenidad en las palabras con las que Vázquez asumió el bastón de mando abrieron las ventanas del deportivismo de par en par y ventilaron una habitación que apestaba a cerrado. Estaban perdidos, nadie en su sano juicio daba un duro por su salvación, el club parecía un madero a la deriva a punto de estrellarse contra la costa… y de pronto apareció un ángel. Un ángel llegado desde Castrofeito que aguardaba pacientemente a que alguien acudiera a él con la más compleja de las misiones. Y su optimismo, su vitalidad y sus ganas de salir adelante contagiaron a todos. Jugadores y aficionados. Del si tengo que ir a Cerceda a ver al Dépor, iré al ‘¡sí, se puede!‘ gritado a los cuatro vientos. Coruña entera agarró con fuerza la mano que le tendió Vázquez y comenzó a creer. Los resultados comenzaron a dar la razón a los que decidieron prorrogar su esperanza. Trece puntos de los últimos quince en juego y un equipo que vuelve a ser dueño de sí mismo. Y ya nadie parece acordarse de la concursal. La solución estaba bien cerca. Fernando ya no es grisáceo, su color ahora es el del optimismo y el de la ilusión por el trabajo bien hecho. Como en los mejores tiempos de San Lázaro.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

9 Comments

  1. djalminha

    22 de abril de 2013 a las 4:33 pm

    Como deportivista, no recuerdo una época tan emotiva como la que nos está brindando este entrenador. El día que fue a la grada a celebrar con los aficionados es representativo de la valía de este hombre como pedagogo porque no sólo enardece a los futbolistas sino que consiguió que toda una provincia esté a muerte con él y el depor. Incluso, victorias mediante, logra una mayor repercusión para el club incrementando su aparición en los noticiarios deportivos. Dicho esto, ayer los futbolistas parecía que jugaban dejándose llevar con la excepción de Valerón, el ángel titular del equipo.

  2. @bundesliganewss

    22 de abril de 2013 a las 5:27 pm

    Que gran trabajo! Es de elogiar!
    Aquí todo sobre las semifinales de la champions
    http://bundesliganewss.blogspot.com.es/2013/04/bayern-y-borussia-mas-en-forma-que-nunca.html

  3. Edgar

    22 de abril de 2013 a las 6:16 pm

    De verdad que ha sido sorprendente lo hecho por FV, y lo digo no por dudar de su profesionalidad sino por el ritmo del equipo que estaba en un nivel muy bajo, incluso critiqué en un post anterior a determinados jugadores, ahora sólo queda tragarme mis palabras, ojalá y el equipo siga motivado para mantenerse en primera

  4. sr lobo

    22 de abril de 2013 a las 7:06 pm

    Enhorabuena a todo el deportivismo; el Dépor es uno de esos equipos que siempre caen bien, y además creo que juega muy bien en relación a su puesto en la tabla. Siempre que puedo le echo un vistazo y disfruto viendo a los Valerón, Riki (enorme temporada), Pizzi… Juego atrevido y agradable de ver, y con mucha calidad individual de Valerón para arriba. Además, los partidos en Riazor con toda la afición volcada son espectaculares. Ojalá pueda salvarse!, creo que lo conseguirán!

  5. mike p

    22 de abril de 2013 a las 9:51 pm

    como pucelano, no guardo un buen recuerdo de este entrenador, pero lo cierto es que está haciendo un gran trabajo para mantener al depor en primera. la verdad es que la plantilla del deportivo me parece una de las mas flojas del campeonato, salvo destellos del mago valeron y la fortuna de riki de cara a puerta, el resto del equipo tiene bastantes carencias, y pizzi, jugador talentoso que parece que hace mucho pero no hace tanto. espero que se mantenga, aunque mirando el calendario del depor… le quedan getafe betis malaga real sociedad y atletico , que probablemente se esten jugando europa, la champions, y el atleti el subcampeonato de liga. ademas queda el valladolid, que con un poco de suerte estara ya virtualmente salvado. en coruña van a sufrir hasta el ultimo momento

  6. pavel

    23 de abril de 2013 a las 8:00 pm

    Una vez más, gracias a Borja por la cobertura que le hace a los modestos. Sobre Fernando Vázquez, pues ha sido una bocanada de aire fresco entre tanto hombre de Mendes. Tengo la impresión de que Vázquez, como espectador cercano, conocía a la plantilla mejor que Domingos e incluso Oltra. Pero, sobre todo, creo que la pésima campaña que estaba haciendo el equipo tenía más que ver con la asfixia económica que con la calidad de la plantilla (a la que sobreestimé a principio de liga, pero que tampoco era de un nivel tan penoso como para promediar 0,6 puntos/partido).

    Ahora mi temor es que haya un bajón físico. Vázquez cargó muchísimo la preparación durante la semana de selecciones, y con ese plus físico (y con la calidad que les caracteriza) Valerón y Juan Domínguez hicieron volar al equipo. En el Depor hay bastante calidad técnica, pero es el equipo físicamente menos dotado de la liga. Contra equipos jóvenes como el Rayo o el Athletic se nota una diferencia de intensidad brutal.

  7. Borja Barba

    24 de abril de 2013 a las 1:01 am

    @ Pavel

    Gracias a ti. En semanas como esta se hace complicado encontrar hueco para hablar de los equipos menos mediáticos, pero en DDF intentamos siempre no mantenernos al margen de ellos.

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