Zaragoza tiembla

Bajan las aguas del Ebro turbias y revueltas en las últimas semanas. La Romareda entera boquea en busca de un oxígeno que el año 2013 parece querer negarle. El Real Zaragoza despidió el año 2012 con una brillante e incontestable victoria en San Mamés (0-2), que hacía presagiar que los vaticinios de que ésta sería una temporada tranquila no iban mal encaminados. La cosa funcionaba. Ufano escalaba el equipo maño en la tabla, confiado y convencido de la fortaleza de su grupo. Venir de un año de sufrimiento extremo, con la salvación agónica de último momento, no había hecho sino reforzar el espíritu de equipo y la apuesta por la continuidad de Manolo Jiménez en el banquillo parecía comenzar a ofrecer sus frutos, aún pequeños y poco vistosos, pero frutos al fin y al cabo. Sin embargo, el cambio de año y la llegada del frío, iba a ofrecer al público zaragocista una versión bien distinta de su equipo. Una versión peligrosamente similar a la de hace exactamente un año: Zaragoza parece no poder sacudirse de encima esa asfixiante sensación de angustia.

Desde la victoria en Bilbao, y ya en el nuevo año, el Zaragoza ha encadenado una decadente racha de cuatro puntos (merced a cuatro empates) de treinta y tres posibles. Con semejantes números, el equipo se ha precipitado en la tabla de manera inevitable, pasando de ocupar una cómoda decimosegunda plaza a estar en el decimoséptimo puesto, asomando el hocico al abismo de las posiciones de descenso.

Los paupérrimos cinco goles anotados en la mencionada racha de once partidos dejan bastante claro que uno de los principales problemas del conjunto aragonés hunde su raíz en el área contraria. Hélder Postiga, enfrascado en estas semanas en una lucha consigo mismo, los penaltis de Apoño… y tras ellos la nada. El déficit goleador de los de Manolo Jiménez parece tener uno de sus posibles orígenes en la salida del equipo del hoy granadista Carlos Aranda. El daño que ha hecho la pérdida del batallador delantero ha sido mucho mayor del inicialmente esperado. Sin ser el futbolista malagueño un atacante de grandes números, su concurso en el juego ofensivo maño, generalmente como primer cambio de Jiménez, hacía mejor a su excompañero Postiga.

Además, su adiós, unido a la repentina pérdida de protagonismo del joven y prometedor Víctor Rodríguez, implicó un cambio de sistema que en nada ha resultado beneficioso para el equipo: Jiménez decidió alterar el 4-4-2 empleado hasta Navidad para pasar a jugar con un único delantero, con idea de dejar el espacio de ataque únicamente en manos del punta portugués. La maniobra, los números cantan, ha sido un rotundo fracaso. Nueve de los diez tantos anotados por el luso en la presente temporada los anotó en presencia de Aranda o Víctor. Sin su compañía, Postiga es menos incisivo.

Disquisiciones tácticas al margen, sobre las que nadie como el propio entrenador zaragocista para dirimirlas, la realidad actual ofrece a un Zaragoza paralizado por el pánico. Mientras la afición se divide entre prescindir de los servicios de Jiménez o darle la confianza que debiera haberse ganado tras la salvación en el pasado curso, el equipo parece haber entrado en barrena contagiado por la desconfianza generalizada del graderío. Y por encima de todo, siempre presente, haciendo y deshaciendo desde la retaguardia, manejando hilos desde su cómoda posición en la sombra, una figura cuyo simple nombre produce pavor entre el zaragocismo, ‘He-Who-Must-Not-Be-Named‘… Agapito Carmelo Iglesias García.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

7 Comments

  1. Cuco

    22 de marzo de 2013 a las 11:12 am

    Como Zaragocista, quizá mi opinión no sea todo lo objetiva que pueda ser, pero es que esta segunda vuelta ha estado marcada por peor juego -no era tan malo a principio de año-, mala suerte y un trato arbitral continuamente desfavorable (que se nota mucho cuando vas justo). Todo esto ha hecho desaparecer las ilusiones con las que se comenzó la temporada.
    Creo que se estaban haciendo las cosas bien para renovar el club, y es una pena que estos resultados vayan a destrozar todo lo conseguido.
    Seguramente acabara con la destitución de Jimenez, y a lo de las ultimas 3 temporadas. Una pena.

  2. Alexnavia

    22 de marzo de 2013 a las 12:04 pm

    Hombre, que el zaragoza iba a pelear este año por no bajar no era tan disparatado, de hecho mas de la mitad de equipos de primera luchan por eso.
    De todas formas, tiene narices porque la politica de fichajes del club no parecía tan mala si no más bien aceptable. Yo creo que el equipo aun está a tiempo de recuperarse y hay margen, no creo que el resto de implicados en la pelea estén mejor, da la impresion que se va a salvar el menos malo

  3. Borja Barba

    22 de marzo de 2013 a las 12:26 pm

    @ Cuco

    Cada vez veo más voces en la afición de La Romareda en contra de Jiménez… ¿pero sustituirle precisamente ahora, que conoce al equipo y que lo tiene de su lado, no sería más perjudicial que otra cosa?

  4. Cuco

    22 de marzo de 2013 a las 1:36 pm

    Borja, yo no quiero que lo destituyan, pero es normal que se oiga -mayormente por parte de los medios locales- si solo te pones a mirar números. De hecho, yo nunca he querido ningún cambio de entrenador (solo con Jose Aurelio Gay, que creo que se le quedaba grande la primera división).
    Mi comentario lo he puesto porque conociendo a Agapito y cia … ya echaron a Victor Fernandez el año del descenso cuando en la Romareda nadie pedía su cese.
    Y repito lo de que es una pena, porque creo que hay jugadores, que sin esa presión del descenso podrían dar mas de si mismos.
    Aranda se ha notado mas de lo esperado, como comentas y nuestra esperanza en este sentido esta en Rochina.

  5. Borja Barba

    22 de marzo de 2013 a las 1:55 pm

    @ Cuco

    He leído en foros zaragocistas que a Rochina se le achaca un exceso de individualismo, como si quisiera destacar personalmente y utilizar el Zaragoza a modo de escaparate. No parece la mejor predisposición para colaborar con la causa.

  6. MANUEL

    22 de marzo de 2013 a las 3:46 pm

    Otro aspecto muy importante que no has mencionado es la pérdida por lesión de Zuculini. Estaba haciendo la mejor temporada de su carrera, y su trabajo y garra se agradecían muchísimo en la Romareda. Este año había mejorado su técnica con el balón y el pase. Y es menos importante, pero Alamo, que estaba empezando a coger minutos, también se lesionó para toda la temporada, Aranda se fue… Y de los seis fichajes invernales sólo 2 han sido “refuerzos”, Fernández, que aun así no es titular indiscutible, y Rochina, como tú dices con calidad, pero con tendencia a echarlo todo a perder por querer finalizar él todas las jugadas.

    Jiménez cuenta con el apoyo de la mayor parte de la afición. Con sus defectos (que no son pocos) y virtudes hizo una plantilla con muy poco apoyo económico y muchas carencias (ese defensa central –Cala– que pedía y nunca llegó). Es muy difícil mantenerse en Primera con Pinter, Loovens o Paredes jugando asiduamente en defensa, sin un recambio solvente para un Postiga que no recibe casi ningún balón decente y acaba desesperado (ha sido muy grave la ausencia de Apoño estos últimos partidos; sin él en el campo, el Real Zaragoza no ha marcado ni un puto gol esta temporada).

    Por último, el centro del campo. Movilla le echa ganas, pero a partir del minuto 70 suele acabar reventado, y falla pases fáciles debido al cansancio. José Mari hace lo que puede, pero no tiene el nivel para comandar el centro del campo ni para ponerse a organizar el juego. Victor, tan importante en la primera vuelta, ha dado un bajón preocupante, y yo creo que le afecta en lo anímico. Últimamente erra controles fáciles, no se va de nadie, apenas toca el balón. Una de las piezas que iba a ser clave, Romaric, ha sido un auténtico fiasco, tratocando seguro los planes de un Jiménez que confiaba en él.

    Quedan finales muy importantes como la de Riazor o Mallorca en casa. Si no salva esto Jiménez, que conoce y cuenta con los jugadores que el mismo seleccionó (modo manager), quién lo va a hacer? Tendría que ser el Maradona de los entrenadores el que llegue, y de eso no hay, así que sería de sentido común que el sevillano aguante hasta el final.

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