Capitano entre noveles

Puede que el Milan ya no esté de moda. La semana pasada cayó eliminado de la Champions League a golpe de Messi en el Camp Nou y en la liga italiana sus andanzas no generan mayor interés que saber si alcanzará al Napoli, el segundo clasificado, al que tiene solamente a dos puntos. “Quanto ha fatto il Napoli?” – preguntó Balotelli al término del último partido en San Siro, que ganaron los milanistas al Palermo con dos goles suyos. Al comunicarle que había ganado, 3-2 al Atalanta, respondió con resignación: “Les cogeremos la próxima jornada”. Así está el Calcio, batallando segundo y tercero mientras la Juventus de Antonio Conte va directa hacia el Scudetto, nueve puntos por delante. No tiene de qué preocuparse la Vecchia Signora, por ahora, ya que siempre que han fallado el Napoli ha tenido el detalle de no ganar.

En este Milan quedan pocos elementos reconocibles del equipo que aún tenemos en mente. Incluso uno de los veteranos, el fascista Abbiati -que tiene un busto de Mussolini en casa-, no evoca tanto al pasado porque su titularidad es adquirida con la nueva generación. Basta con observar una falta al borde del área para darse cuenta de cómo ha cambiado este equipo en pocos años, por ejemplo la del día del Parma. Un joven de 18 años llamado Niang, sobre el que Silvio Berlusconi declaró que “es mejor que Balotelli”, antes de fichar a Supermario, claro, quiere lanzar un tiro libre. Balotelli, que marca goles semana sí semana también, le dice que se aparte. Niang se lo toma realmente mal, pero tiene que callarse porque Balotelli es la estrella, aunque su presidente -o el cargo que prefiráis otorgarle- opinara lo contrario cuando le convenía. El debate se acaba cuando Balotelli tira por encima de la barrera y marca un golazo. A Niang se le acabaron las faltas durante una temporada.

Ayer leía una entrevista a Franco Baresi en la revista inglesa Four Four Two y en una de sus respuestas confesaba que cuando entró en el primer equipo del Milan evitaba cruzarse de cara con las grandes estrellas, porque Gianni Rivera, Alberto Bigon, Aldo Maldera y compañía le merecían un respeto incalculable. Eran otros tiempos, pero es una escena que no desentonaría si un joven futbolista empezara a compartir su vida con Andrea Pirlo, Clarence Seedorf, Pippo Inzaghi y Paolo Maldini hace cinco temporadas. No creo que una escena como la de Niang y Balotelli pudiera haberse reproducido en ese Milan. En parte, porque aunque Balotelli se rebotara, las faltas las tiraría siempre Pirlo.

El caso es que el Milan ya no está de moda pero es un equipo moderno. Ha perdido a los futbolistas que evocaban a leyenda, a espíritu colectivo, a un equipo ganador, viejo y con malas pulgas. Los ha perdido seguramente por su bien, en favor de un proyecto joven, ilusionante, bien dirigido por un muy buen entrenador como es Massimo Allegri, aunque protagonizado por una estrella desequilibrada como Mario Balotelli. Del Milan antiguo queda poco, pero queda uno. Al equipo de Berlusconi le cuesta un minuto cambiar su discurso, le cuesta cero decir que Niang es mejor que Balotelli y treinta días después fichar al delantero del Manchester City, le cuesta cero, en realidad, cambiar cualquier media verdad por una mentira. Solamente hay una cosa que le cuesta horrores cambiar: el capitán.

La estadística es seguramente de récord. Durante los últimos 31 años el Milan ha tenido únicamente tres capitanes: Franco Baresi (1982 – 1997), el que más años llevó el brazalete, seguido por Paolo Maldini (1997 – 2009) y Massimo Ambrosini (2009 – …). A los 35 años, rodeado de futbolistas modernos, Ambrosini es un guiño al pasado, al Milan de siempre. No será el capitán más laureado de su historia, ni el que más respeto imponga, ni el que se mantenga más años -aunque lleva en el club desde 1995, fichado por Fabio Capello-, pero sí representa la continuidad de un modelo que ya se acabó. Solo queda él. A la célebre frase de Eduardo Galeano: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”, un aficionado del Milan añadiría, sin rubor, “y difícilmente de capitán”.

Fotografía | uefa.com

4 Comments

  1. josef84

    21 de marzo de 2013 a las 4:05 pm

    Me encanta el post. El AC Milan suena a vieja ciudad tolkiana decadente que vivió épocas mejores de oro y glorias bélicas. Ambrosini es el capitán al mando de un ejército que dominó el mundo y hoy vive tiempos de intrascendencia.

  2. Kurono

    21 de marzo de 2013 a las 8:20 pm

    Luego de su partido contra el Barcelona a él, Robinho, Flamini, Zapata y Bojan los empacaría juntos a algún lugar muy lejano. Le queda grande esa cinta.

  3. Sheva

    25 de marzo de 2013 a las 10:21 am

    El Milán siempre es el Milán.Es cierto que ahora no tiene tantos lideres con experiencia, pero tiempo al tiempo.

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