Illarra, el diapasón de Mutriku

El club confía en mí. A Asier Illarramendi Andonegi (Mutriku, 1990) no le faltaban motivos para expresarse tan franco, directo y convencido como se mostraba en aquel verano de 2010. Vivía en una nube. Apenas unas semanas antes había debutado en el primer equipo de la Real Sociedad. Y lo había hecho en una ocasión cargada de un simbolismo descomunal: en el último partido de los donostiarras en Segunda división, un intrascendente choque ante el Elche con todo el pescado vendido y los efectos de la resaca por las celebraciones del ascenso donostiarra aún latentes. Un punto y final a la catarsis que supuso la etapa más oscura y tenebrosa de la historia reciente del cuadro guipuzcoano. Un volver a empezar con la ilusión renovada. El partido idóneo para el debut de un canterano llamado a marcar un ciclo. Illarra tenía apenas veinte años y todo el convencimiento de que su futuro estaba marcado en colores txuri urdin.

En Zubieta tenían ya diseñada la hoja de ruta de su joven perla. Nada de prisas, nada de quemar etapas a velocidad de vértigo. La cocción a fuego lento, como un buen marmitako. Que todo ligue de manera natural, sin forzar. Asier era el dueño de una materia prima de primerísimo nivel pero aún tenía que dar muchos pequeños pasos hasta llegar a lo que de él se esperaba. El siempre difícil año del retorno a Primera, con una plantilla en buena medida inexperta en la categoría, no parecía el hábitat más idóneo para el crecimiento del mediocentro de Mutriku.

Quizá por eso, en la primera temporada tras el retorno de la Real a Primera. Illarra alternó su puesto habitual en el Sanse con varias convocatorias con el primer equipo, a modo de suculento caramelo y alimento para su trayectoria. No fue hasta la temporada 2011/12, ya con ficha del primer equipo, cuando el centrocampista guipuzcoano comenzó a asentarse en el once realista. Y no ha sido hasta esta misma temporada, 2012/13, cuando su sitio en el once titular de Philippe Montanier se ha convertido en intocable.

Asier Illarramendi es el eje que vertebra todo el juego de la Real Sociedad. El vértice sobre el que se erige su defensa y se afila su ataque. El contrapeso que otorga el equilibrio necesario a la maquinaria y que facilita la transición entre la zona defensiva y la ofensiva. El diapasón que afina hasta el detalle el sonido del orfeón donostiarra de Anoeta. La definición perfecta del mediocentro.

Si encima une a sus virtudes una notable capacidad de sacrificio, una encomiable disciplina táctica y una identificación plena con la identidad realista, las nuevas generaciones de seguidores txuri urdin ya tienen ídolo sobre el que sustentar y dar sentido a su afición. Criado en Zubieta, nacido para el primer equipo en los rescoldos del ascenso a Primera y trabajado con mimo y paciencia para convertirse en referencia, si algo se le puede reprochar es su poca participación en el juego ofensivo del equipo. Illarra se siente mucho más cómodo en misiones defensivas y en posiciones retrasadas. Como él mismo reconoce, le gusta ver el fútbol desde unos pocos metros más allá de la línea de defensa, casi incrustado en ella. Dar diez pasos hacia el campo contrario quizá le convertiría en una pieza más vulnerable, pero acrecentaría su participación en la elaboración de la ofensiva realista. De momento, nadie le va a exigir que precipite sus pasos. Rompió el cascarón antesdeayer y su carrera aún está culminando su fase de formación. Los buenos guisos, siempre a fuego lento.

http://www.tb-credit.ru/zaimy-na-kartu.html

7 Comments

  1. piki

    22 de febrero de 2013 a las 1:38 pm

    este tio va a ser un crack y de aqui a no mucho va a estar en la seleccion junto con Pardo e Iñigo Martinez.
    Borja en la descripcion que das parece que es un medio centro defensivo, que en parte lo es, pero es el primero en iniciar el juego ofensivo, sacando el balon jugado. A mi, salvando las distancias y los milimetricos pases de 40 metros, me recuerda a Xabi Alonso en el aspecto defensivo y de inicio del juego.
    A ver si hoy podemos cerrar la catedral con una victoria.

    Goazen Erreala!!!!!

  2. cityground

    22 de febrero de 2013 a las 1:47 pm

    Gran artículo Borja.

    Illarra esta temporada ha explotado, gran medio centro con muchas condiciones para ser un jugador de 1º nivel durante muchos años, ojalá en la Real aunque en estos tiempos es difícil si sigue en esta progresión.

  3. Borja Barba

    22 de febrero de 2013 a las 1:50 pm

    @ piki

    Gracias por tu comentario. ¿Y no crees que, pese a todo, le falta dar un pequeño paso en misiones de creación de juego? Defensivamente está a un nivel gigantesco, pero creo que aún podría dar más que simple salida del balón, dar más apoyo a la línea de tres cuartos.
    Él mismo lo decía en una entrevista, que se sentía más cómodo cuando jugaba sin sacar el culo de la defensa, porque eso le permitía ver el fútbol con perspectiva, que no le gustaba jugar con mayor proyección ofensiva porque eso implicaba mucha mayor rapidez de pensamiento y de ejecución de movimientos al tener al rival más encima.

  4. Tocapelotas

    22 de febrero de 2013 a las 3:35 pm

    Estoy de acuerdo con Borja Barba en que su contribución defensiva destaca más que la ofensiva. En lo tocante a visión de juego y capacidad de pase, veo a Rubén Pardo bastante por encima de Illarra. Y tampoco me da la sensación de que Illarra vaya a llamar pronto a la puerta de la selección.

  5. Pablito

    22 de febrero de 2013 a las 5:45 pm

    No hay que tener prisa para la selección, es de lo mejor de la Real y si empieza a hacerse conocido vendrán a por el… Primero que nos deje alguien un buen dinero por griezmann (10-15 millones) y que podamos mantener el grueso de este equipo, que ilusiona mucho.
    En cuanto al nivel ofensivo yo lo veo bastante bien. En el último mes-mes y medio me parece que ha estado a mucho mejor nivel que Pardo en ese sentido. Pardo hace un partido de 9 y varios de 5-6, Illarra hace todos de 8 para arriba. Son muy jóvenes los dos y prometen, a ver si se quedan muchos años aquí!

  6. Spender

    24 de febrero de 2013 a las 11:15 am

    @Pablito
    Estoy de acuerdo en que Pardo está más intermitente. Yo se lo achaco sin duda a la falta de experiencia. La madurez de Illarra es una de las cosas que más me llaman la atención.

    Recuerdo cuando jugaba sus primeros partidos en Primera, con Lasarte. ¿Recordáis aquel nefasto partido en Coruña? Illarra fue el mejor de largo, parecía que llevaba toda la vida en primera. Tranquilo, haciendo las cosas sencillas, mientras todo a su alrededor se derrumbaba. Es un caso excepcional de madurez. Pardo no la tiene pero cuando la tenga quizá sea un jugador demasiado bueno para retenerlo.

    A Illarra yo le veo txuri-urdin de por vida. Por su forma de ser más que nada.

  7. Pingback: Un día, un fichaje: Asier Illarramendi » Diarios de Futbol