Carácter

Baena de mediapunta en Zaragoza. Stuani, el hombre de la máscara, de extremo derecho ayer, en Cornellá-Prat, convirtiéndose casi en lateral durante los últimos cinco minutos, despejando balones con violencia. Si la fuerza le alcanzara mandaría el balón hasta la segunda gradería. Capdevila alzando la voz. Sergio García replicando a Longo, exigiendo un pase. Hasta Verdú, tímido habitual, imponiendo al árbitro que pite de una vez el final, sobrepasado ampliamente el cuarto minuto de tiempo añadido. Carácter es una palabra vacía cuando falta, una palabra que no se sabe muy bien qué significa cuando se le atribuye a un entrenador, como Javier Aguirre, pero un concepto que entiende todo el mundo cuando se aplica sobre un terreno de juego. El Espanyol no juega bonito, aunque ayer mejorará algo ese aspecto, pero ahora es un equipo de verdad.

La dinámica blanquiazul con el técnico mexicano es excelente, con la única derrota del Camp Nou y cuatro victorias en casa consecutivas. Parece un equipo totalmente distinto.

El último once de Mauricio Pochettino, Espanyol 0 – 3 Sevilla el 28 de noviembre: Kiko Casilla, Javi López, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Víctor Álvarez, Forlín, Wakaso, Rui Fonte, Verdú, Albín, Longo

Con la única incorporación de Martin Petrov, que ni siquiera es titular, Aguirre presenta un equipo titular muy distinto, con el mando en la veteranía. Han cambiado muchas cosas en apenas dos meses. Kiko Casilla se ha consolidado, impecable por alto, y amenaza con seguir ahí aunque Cristian Álvarez se recupere de su lesión, sea uno de los capitanes, le convoque la albiceleste, etcétera. La defensa, para Colotto, que aún cometiendo errores de bulto como ayer en el primer gol del Levante, es el mejor central del que dispone el Espanyol. Algunos cambios son mérito de las circunstancias, como Mattioni, que probó ayer con éxito porque se ha recuperado, pero otros llevan el toque de Aguirre, como Capdevila, un futbolista distinto al de inicio de temporada, Simao, que vuelve a creer en sí mismo, o Sergio García, lúcido al fin.

Javier Aguirre ha puesto al equipo en disposición competitiva y ahora vive un momento de gracia por el cambio de dinámica. Mantener esto cuando vengan malos días es la única vía para encontrar puntos inmerecidos, empate que antes eran derrotas y seguir fuera del descenso, que debería continuar siendo la única preocupación de la plantilla blanquiazul. Un equipo que ahora tiene portavoces en el césped. El técnico los ha pasado del banquillo al campo. Carácter. Lo que faltaba lo ha puesto en la dosis justa, sin pasarse. Porque a Wakaso, ahora haciéndolo bien en la Copa África, le tiene bien controlado.

Fotografía | RCD Espanyol

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