Una tendencia inesperada

La noche del pasado día 18 de noviembre fue complicada para la mitad verdiblanca de Sevilla. El Real Betis acababa de ser ridiculizado hasta el esperpento a manos del Sevilla más brillante y efectivo de lo que llevamos de temporada. El 5-1 final en el marcador era un mazazo anímico en toda regla. Aquella noche a muchos aficionados béticos les costó conciliar el sueño. Les esperaba una semana dura. Una semana de aguantar, ya se sabe, las consabidas burlas y chistes de sus colegas sevillistas con paciencia y estoicismo. Y lo peor: nadie sabía si aquel doloroso tropiezo iba a suponer un castigo con consecuencias futuras. Porque lo normal, y así lo comentábamos en el análisis de aquel derby sevillano, hubiese sido que el conjunto de Pepe Mel acusara el palo y se desmoronara, intercambiando racha con su vecino de Nervión. A nadie le hubiese resultado extraño.

Sin embargo, el Betis resurgió. Acostumbrados a una irregularidad muy dañina para sus aspiraciones, los verdiblancos decidieron asumir la derrota sin miramientos. Tres puntos perdidos y un menos cuatro en el goal-average. Absolutamente nada más que eso, un puñado de números sin mayor consecuencia. A partir de ahí, superado el golpe anímico que siempre supone caer goleado en un partido como el derby hispalense, el Betis decidió hacerse fuerte. En contra de lo esperado.

Y lo hizo abrazando un estado de gracia que aún no ha soltado. Desde aquella aciaga noche, siete victorias, una de ellas ante el Real Madrid, y únicamente dos derrotas, una de ellas frente al Barça. Números para ilusionarse y para mirar hacia arriba sin temor a lo que venga por abajo. El Betis desprende alegría en su juego. Una alegría que es contagiosa y que facilita que cada futbolista que se alinee en los onces de Mel, aunque sea inhabitual, lo haga con un plus de moral y motivación. Por eso no acusa bajas tan significativas como las de Beñat o Cañas, en la mañana del domingo ante el Levante. Entre el que entre en la alineación, el colectivo parece no resentirse en exceso. El conjunto sigue dominando con maestría el arte del contragolpe y el guión no se ve alterado aunque los protagonistas tengan que ceder su papel a los secundarios.

El beticismo mira al futuro próximo con mucho optimismo. El equipo ofrece motivos sobrados para ello. No es cuestión de proponerse metas cuando aún queda media temporada por disputarse, pero el equipo está en cuartos de final de la Copa del Rey y ya ocupa plaza de Liga de Campeones en la Liga. Con mucho menos se hubieran conformado aquella desapacible noche de noviembre. http://www.tb-credit.ru/zaimy-na-kartu.html

3 Comments

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  2. JoseJ.Rios

    14 de enero de 2013 a las 5:19 pm

    Mucho mérito tiene lo de este Betis que presumiblemente luchará a final de la temporada por ocupar una plaza europea.

    Saludos desde Calentando Banquillo.

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