Twitter

Es la enfermedad de una persona, no el fichaje de Neymar

Es de dominio público que la fuente más rápida de información es Internet. La red da acceso a la información antes que nadie. Quizá queden algunas excepciones, como los eventos en directo. Antes de tuitear un gol bien hay que marcarlo, y seguramente, aunque por pocos segundos, la radio y la televisión lo anuncian antes de que un community manager acabe sus 40, 50 o 140 carácteres. Pero para todo lo demás, las redes sociales tienen el poder de acoger a la mayoría. Un oyente o televidente que esté siguiendo un medio determinado por el que se ofrece una exclusiva tendrá la suerte de recibirla primero, pero como no siempre es el mismo medio quién tiene la primicia y no se puede seguir a todos al mismo tiempo, al final, por norma general, vuelve a mandar Twitter, que direcciona a la masa hacia el medio en cuestión (excepto los que no citan) apenas unos segundos más tarde.  Parece que estamos condenados.

Ayer todos caímos en echarle un ojo a Twitter. Porque es lo que se hace ahora. Muere Whitney Houston, vas a Twitter. Le marcan un gol al Chelsea, vas a Twitter, a ver qué palos le dan a Benítez. Estás viendo una serie, vas a Twitter, a comentarla con el resto de televidentes. A veces no está mal, pero ayer estuvo muy lejos de estar bien y muy lejos de ser respetable. Hacer el seguimiento de una enfermedad fue en algunos casos lastimoso. No así las muestras de apoyo, para lo que sí sirve la red. Pero sin duda sí en los casos de informaciones falsas publicadas por medios de comunicación aparentemente serios.

Todos nos hemos equivocado en twitter. Más o menos. Uno ha puesto escribir con v, otro: “Ha marcado Beñat, Betis 0 – 1 Madrid”, y el de más allá ha sido engañado por una fotografía que parecía real. Son casos entendibles. Errores que se rectifican y perdonan fácilmente con otro tuit, aunque sean criticables y no se debieran producir. Pero ayer, informar que Tito Vilanova estaba siendo operado en ese momento y demás filtraciones falsas pasan tan ampliamente el límite de error permitido que no merecen disculpa. Fue tremendamente grave. Fue mentir sobre un tema muy delicado por querer avanzarse a una notícia que no necesitaba prisa, sino tacto. Fue fiarse de insinuaciones o medias verdades. Fue meter la pata hasta el fondo. En parte, es cierto, producto de que estábamos todos allí, esperando que alguien nos dijera algo. Sí, twitter incentiva, tiene un punto maléfico, pero en el fondo queda la responsabilidad del periodista.

Supongo que a la próxima volveremos a caer. Ayer pensaba que cuando una cosa de estas volviera a suceder apagaría el ordenador y me informaría únicamente por los medios que siempre me han transmitido confianza. Que ayer los hubo y muchos que estuvieron a la altura. Pero no creo que haya salida. Muchos ya miramos a todo lo que sale en Twitter con recelo. Ahora si cabe un poco más, pero seguimos ahí y no salimos, porque maléfica no impide la positiva. En contraposición a lo condenable, lo mejor que leí en el día de ayer también estaba en dicha red social, la frase que encabeza el post: “Es la enfermedad de una persona. No el fichaje de Neymar”. Dicho esto, Ànims Tito y a todas las personas que luchan contra esta enfermedad cada día.

9 Comments

  1. @GarrinchaCF

    20 de diciembre de 2012 a las 9:53 am

    Excelente Pol. Ayer no era el día de primicias, más bien del tacto que manifiestas y del que algunos cafres carecieron. Por suerte, al menos en mi TL, todo eran ánimos para Tito independientemente de colores y rivalidades, ya que lo que debe prevalecer es la salud de las personas.

    Saludos.

  2. ilcavero

    20 de diciembre de 2012 a las 2:17 pm

    no me gustan estos post condenatorios que no mencionan a los culpables con nombre y apellido, estamos hablando de un periodista o de la masa enfurecida? si es lo primero que digan quien para que pierda su reputación como le corresponde, si es lo segundo pues es muy inocente creer que los trolls de internet se pueden comportar con decencia.

  3. Ender

    20 de diciembre de 2012 a las 3:34 pm

    Sólo una cosa a añadir al magnífico post: yo nunca en mi vida me he creído, desde que tengo uso de razón, nada de lo que me cuentan. Llamadme descreído o desconfiado. Nunca me he creído nada, por mucho que hubiera un catedrático de economía al otro lado para decirme lo bien que va un país, sencillamente por que todo lo que se cuenta tiene varias caras y por medio hay algo que se llama interés.
    Nunca estoy seguro de nada y intento contrastar al máximo una información. Vamos, que si hay un apocalipsis zombi, o tengo al muerto en mi puerta o hasta que no lo haya leído en 5 o 6 medios distintos, no me lo creo. No entiendo como yo, que soy programador, hago esto… y gente que ha hecho una carrera de periodismo comete ‘errores’ (me niego a llamarlo así, pero bueno…) como los citados en el post.
    Entiendo la precipitación para ser los primeros y quedar como los amos, pero estamos hablando de información y desinformación, con el poder que eso tiene sobre la ‘masa’ social. Siempre había pensado que había cierto código ético para quien informa…

    Saludos.

  4. emedepan

    20 de diciembre de 2012 a las 4:08 pm

    El periodismo está en crisis por cosas como estas: la locura por la exclusiva, por tener más clicks que nadie, por tener más comentarios en la noticia u opinión más polémica… Y no se dan cuenta de que están devaluando su propio producto. Antes nos daban Entrecot y lo pagábamos con gusto. Ahora nos dan McDonals y ni siquiera les pagamos.

    Y si fallan, aquí no ha pasado nada. Ayer algunos criticaban que el comunicado del Barça tardara mucho. Pero el Barça si tenía una responsabilidad de comunicar algo que fuera cierto y contrastado (por la mañana aún estaban haciendo pruebas). En cambio, ahora cualquier periodista puede decir que Tito se ha muerto, luego pide disculpas porqué era un rumor o una mala fuente, y aquí no ha pasado nada. Es más, si ha provocado muchas visitas en la web, quizás hasta se gana una palmadita en la espalda del jefe.

  5. Balan Gonzalez

    20 de diciembre de 2012 a las 4:23 pm

    Resulta paradójico ver como nos come lo que nosotros alimentamos.

  6. Arturo

    20 de diciembre de 2012 a las 6:55 pm

    SI pensáis que el objetivo de @masenfurecida es trolear creo que estáis lejos de entender el objetivo de esa cuenta. A mi sus tweets me parecen por general bastante brillantes.
    Soy culé y no me molestan los ánimos a Vilanova, lo que me preocupa es que la gente salte corriendo a animar y luego se olvide de cosas tan graves como esta o mucho más graves. Nadie puede desearle el mal a nadie y menos con un asunto tan trágico como el cáncer, pero existe un cinismo y una doble moral que hiede y a poner de manifiesto eso algunos lo llaman troleo. Pues vale.

  7. Arturo

    20 de diciembre de 2012 a las 6:57 pm

    Además, no entiendo la referencia a @masaenfurecida. Pol no hablaba de ella sino de algunos periodistas deportivos (debería entrecomillar la palabra periodista, pero creo que añadir el adjetivo “deportivo” ya cumple el objetivo por si solo).

  8. EurosyBalones

    20 de diciembre de 2012 a las 10:45 pm

    Lo fiable nunca puede ser twitter, lo fiable es quien lo escribe. De la misma manera que el papel no es fiable per se sino dependiendo de quien firma el artículo del periódico.

  9. Kurono

    22 de diciembre de 2012 a las 10:35 am

    Ánimo a Tito Vilanova! Se que un cáncer es una guerra permanente y de la cual la victoria está lejos de ser tan clara.