Paulo Sousa como solución

Con un punto de resignación alarmante, los aficionados blanquiazules que esperaron en su localidad hasta el silbido final dispararon contra todo: hacia la recién estrenada directiva de Joan Collet -aunque tenga un fondo de antigua-, hacia el entrenador Mauricio Pochettino e incluso hacia los jugadores. Es difícil transmitir un pesimismo más alto que el desprendido por el Espanyol en su enfrentamiento de ayer por la mañana ante el Getafe, en Cornellà-Prat (0-2). Fue un partido para que el aficionado dejara de creer, para que aquellos seguidores que aún confiaban en la plantilla acabaran por ver agujeros en todas las posiciones. Ni tan solo Verdú, apagado, estuvo a la altura. Sabiendo las limitaciones de sus jugadores, el aficionado está dispuesto a conformarse con la entrega. Al menos intentarlo. El cántico de la grada: »Queremos once Wakasos», así lo manifestaba. Por muy pasado de vueltas que actúe, sobre el césped y en la sala de prensa, el ghanés lleva el fútbol en la sangre. Nunca da menos del máximo. En uno equipo de mínimos, el irreverente Wakaso es el más destacado.

La fractura social del club es total, en torno a una junta de accionistas/elecciones presidenciales que ha agravado la situación. El primer cambio apunta a lo de siempre: el entrenador. Después del partido Catalunya Ràdio avanzó que si la junta directiva llega a un acuerdo económico con Pochettino -su contrato es lo único que ha frenado su destitución con anterioridad-, el técnico argentino no dirigirá más al Espanyol esta temporada. La cadena catalana también apuntó que el entrenador mejor situado para sustituirle es el portugués Paulo Sousa, actualmente en el Videoton húngaro.

Aún sin confirmarse ambos extremos, me ha sorprendido la vinculación de Paulo Sousa con el cargo. La imagen que tengo del que fuera un gran jugador en Italia, y que pasó unos meses en el Espanyol en el tramo final de su carrera en 2002, es la de su estancia en el Queens Park Rangers durante la época de Flavio Briatore. Aprovecho para recomendar una vez más el reportaje de Mat Hodgson sobre el club londinense, The 4 year plan, el viaje hacia el interior de un club dirigido por una pandilla de impresentables. En ese barullo, Paulo Sousa, que entrenó a los rangers en la temporada 2008/2009, de noviembre hasta abril, tiene varios episodios destacados. Por ejemplo cuando a tenor de los primeros malos resultados, culpa casi en su totalidad a la calidad de la plantilla, exigiendo fichajes inmediatos.

Salvo en ese aspecto, Sousa transmite una imagen de normalidad comparado con lo que tiene alrededor. Es imposible competir contra una directiva que vende al máximo goleador del equipo, entonces Dexter Blackstock, aprovechando que Sousa -sin noticias de mercado- está de vacaciones. Briatore y su compinche Pallardini, que ordenaban que el equipo jugase con dos delanteros -a lo que Sousa respondía alineando uno- llegaron a llamarle idiota en su cara.

En cuanto a sus exigencias de fichajes, la suma es larga. En su estancia en el Queens Park Rangers llegaron 13 futbolistas, si bien es cierto que es un club en constante movimiento de mercado. La temporada siguiente entrenó al Swansea City, también en la Championship, y llegaron 17 futbolistas a lo largo de la temporada. Sousa empezó la 2010/2011 con 9 caras nuevas en el Leicester, entre junio y octubre, cuando fue destituido. El año pasado desembarcó en el Videoton húngaro, donde se han incorporado 29 futbolistas en los últimos dos años. Son cifras que difieren de la oportunidad que se le podría dar en el Espanyol, donde si no cambian mucho las cosas no tendrá la oportunidad de fichar a corto plazo.

En DDF | El nuevo plan

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2 Comments

  1. Jalex

    26 de noviembre de 2012 a las 2:02 pm

    Según publican diversos medios el relevo de Pochettino no sería Sousa sino Marcelino García. Por currículo me parece más acertado que Sousa. Si consiguió clasificar al Racing para la Europa League y ascender a varios equipos españoles lo veo mejor que Sousa.

    El partido de ayer fue uno más de los que se ven esta temporada en Cornellà, un equipo flojo y sin ideas, y un Pochettino que no da más. Aunque para mí peor lo ha hecho el director deportivo, este verano se han traído a 7 jugadores (Longo, Wakaso, Stuani, Capdevila, Tejera, Colotto y Simao) y sólo juegan los dos primeros. La falta de posiciones cubiertas como el lateral derecho obliga a reciclar jugadores que funcionan bien en otras posiciones pero que no son defensas y pierden el sitio (Javi López y Víctor Sánchez). Esperemos que Marcelino le sepa sacar más rendimiento a la plantilla porque muchos refuerzos no le van a traer. Lo único positivo es que estamos a noviembre, queda media liga y se puede salir del descenso con una victoria.

    Sobre los clubes que fichan a muchos jugadores …siempre me pareció sospechoso. Y no creo que se construian grandes equipos cambiando más de media plantilla cada temporada. Ningún club grande lo hace, por algo será.

  2. Kurono

    26 de noviembre de 2012 a las 10:34 pm

    Lo de Pochetino era algo anunciado. Un equipo que excepto en momentos muy puntuales de la temporada no merecía ganar ni por error, un esquema lento, ralentizado, sin variables y un DT que solamente buscaba excussas a las derrotas, en el campo estaba sin ninguna señal de vida (excepto los dos o tres juegos que no merecieron perder los «pericos»).

    A todo eso, la directiva a la cual lo único que le interesaba era vender jugadores para seguir llenándose los bolsillos, no por nada remataban jugadores y vendían a 5-6 por temporaada y compraban otros seis a la temporada siguiente, todo con olor a comisiones y chanchullos de representatntes (incluido Pochetinno en el andamiaje, sino esos raros fichajes argentinos que no fructificaban). Sin embargo, no soy muy amigo de sacudirse técnicos sino al comienzo/término de una temporada o bien en diciembre, cuando se pueden hacer planificaciones. Ahora a llamar al «salvador express» (Se habla más de Javier «el Vasco» Aguirre o Marcelino García Toral).

    En cualquier caso, el cambio responde más al cambio de directiva y a intentar una terapia de «shock», ante la ya grave y delicada situación del equipo, no tanto por lo lejano de la salvación (que está en menos de 4 puntos, remontable), sino en las sensaciones de desgano generalizado y en ese caso, sumado al horrible 2012 del Espanyol (creo que no han ganado ningún partido de visita en lo que va del año), los desaciertos y poca voluntad de Pochetinno.