Levántate y canta: sonríe con Tom Hark

«Â¡Sonríe!» es con total seguridad la palabra que más he llegado a maldecir durante mi infancia. ¿Por qué voy a tener que sacar una sonrisa cuando me hacen una foto? ¿Por qué tengo que disimular y parecer alegre cuando, por ejemplo, poso para una instantánea con amigos de familiares lejanos que casi ni conozco? Este es un tema que siempre me ha molestado bastante, quizás porque nunca supe mentir o porque jamás he sabido disimular demasiado bien. De alguna manera es como si alguien te estuviese pidiendo ser feliz, o al menos parecer feliz, cuando todos sabemos que la felicidad surge sin necesidad de obligaciones. Madres del mundo que nos habéis gritado histéricas durante años para que sonriamos en las fotos, que sepáis que hay pocas cosas mejores que una sonrisa natural, simple y sencilla, antes que una provocada por la desesperación de quienes están en posesión de la cámara.

Si cambiamos a las madres por el hombre que lleva la megafonía del estadio y a nosotros, los niños que posan en las fotos, por los aficionados del Burnley llegamos a la respuesta de por qué me mosquea tanto lo de que suene «Tom Hark», una canción de The Piranhas, cada vez que el equipo local marca un gol. Mi argumento es más sencillo que el mecanismo de un chupete: si el gol es la felicidad máxima en el fútbol, ¿por qué quieren que me ponga a cantar, a coro con todos los espectadores, una canción que ni me va ni me viene cuando lo que más quiero es soltar toda la tensión que llevo dentro en una celebración llena de euforia? Turf Moor, el estadio del Burnley, suena más o menos así cada vez que los clarets marcan un gol.

«Tienes que reir o de lo contrario llorarás», dice la letra original.

Me imagino que habrá gente que no opine lo mismo al igual que hay personas que son capaces de camuflar su descontento y sacar una sonrisa bajo cualquier circunstancia. Los admiro porque yo no puedo. Pero un gol consigue casi todo.

Madrid, 1991. Periodista. Me gustan los partidos feos en campos sucios.