Madrid-City, apuntes

Cristiano. El sainete que se ha montado todas estas dos semanas, como gran parte de las que cosas que ocurren en torno al Madrid, ha llenado de detritus tanto al protagonista como al hatajo de corifeos que viven de darle mil vueltas a temas que no tienen más de dos. Vuelto el fútbol, se cerró la estupidez de la tristeza con quince minutos eléctricos, en los que el portugués fusiló a un espléndido Hart una y otra vez, y sobre todo con el gol final que celebró como debe celebrarlo un futbolista: con rabia, alegría, compañeros y público. Esperemos que así se clausure uno de los coñazos más duraderos e inanes que hemos tenido ocasión de soportar.

La ovación a Silva. Llamativa por inesperada, no unánime pero ruidosa, la ovación a Silva ofrece un inmenso abanico de interpretaciones. Una más amable, y que el arriba firmante cree la más correcta, nos habla de agradecimiento a un fantástico jugador, modélico en actitud y piedra angular de la gran selección que ahora disfrutamos. Otras, con toque más capcioso, interpretan el aplauso como un reproche a Florentino por no haberlo fichado, e incluso como una reivindicación del talento frente al tópico que señala a Mourinho como un entrenador defensivo. Sea cual sea, siempre es hermoso que un estadio aplauda a un rival, siempre hay deportividad de fondo.
Yaya Toure. En ocasiones, y muy especialmente cuando las cosas va mal y amenaza tormenta, se alza una figura como la Pizarro en Perú, traza una raya y suelta “Por aquí se va a la fama”. En un City entre caricaturesco y deprimente, apareció el Terminator negro que esconde a un Nijinski del balón y al menos tres corazones, y levantó la bandera alrededor de la cual se acabaron organizando sus titubeantes compañeros. Toure defendió cuando hubo que hacerlo, guardó el balón en el momento necesario, y cabalgó varias veces a cámara lenta, como sólo él sabe hacerlo, desparramando muñecos blancos el camino. En la última de ellas Dzeko cantó su bingo.

El trivote. El Bernabéu vio también anoche el debut de Essien en una suerte de trivote que evoca las tácticas tortuguiles comentadas estos días en otros lugares. Un poco menos dinámico de lo habitual, el ghanés se ofreció, tocó y tocó cuando fue necesario y colaboró, por supuesto, en esas tareas defensivas en las que antes fue el rey. No es descabellado pensar que, si le respeta el físico, el futbolista africano se convierta poco a poco en asiduo del once titular madridista. Partiendo un poco más de atrás y sin gran presión que superar, Alonso dirigió al equipo con su maestría habitual, y Khedira, liberado arriba, combinó la energí a marca de la casa con una cantidad excesiva de pérdidas de balón. En conjunto el experimento, que pretendía evitar caos como el de Sevilla, puede considerarse medianamente exitoso, por cuanto aseguró cierta superioridad del Madrid y anuló el ataque citizen, al menos hasta mediado el segundo tiempo. Habrá que ver si tiene continuidad.

Las razones de Mourinho. Salió el portugués a la sala de prensa del Bernabéu como si sus rodillazos en la banda le hubieran metido speed en la venas. Largó y largó como en él es costumbre, vehemente y asertivo, torrencial. De lo mucho que dijo, no puede discutirse la lista de motivos por la cual la prensa le hubiera crucificado hoy si el balón final de Cristiano se hubiese quedado, como ordenaba el canon, en la manopla de Hart; tampoco que este –el del final, precisemos- es el tipo de fútbol que le gusta a él y al Bernabéu; o en fin, que realmente su equipo tiene capacidad para enfrentarse a los mayores retos, y que esa capacidad no se había visto en los partidos anteriores. Difícil discutir todo esto.

Las sinrazones de Mourinho. Dice el refrán que quien mucho habla mucho yerra, y ni siquiera the Special One es capaz de vivir en los márgenes de la sabiduría popular. Por ejemplo, su argumentación sobre Ramos no se la cree ni Karanka; puede haber millones de motivos por los que no jugó ayer el central sevillano, pero nadie, absolutamente nadie, va a creerse que a día de ayer era mejor para el Madrid que su puesto lo ocupase un joven de 19 años que no había debutado aún en Liga. Hay agujas por las que no hay camello que entre. Y además, el entrenador del Madrid debería distinguir entre periodistas amigos y enemigos, y no meter a toda la Prensa en el mismo saco; su agresividad indiscriminada, además de apoyarse en la falsedad –no todos los periodistas están contra él, sino algunos medios y personas bien identificados- le granjea enemigos de modo innecesario. Y los medios siempre van a estar ahí, gane o pierda.

Mancini. Resuenan por ciertos locales de Madrid conversaciones interminables de servidor con Sergio Cortina. Citizen de buena cuna, mi compañero y sin embargo amigo defiende lo construido por los otros de Manchester en estos años, un viaje paso a paso hacia la élite donde Mancini, justo es decirlo, ha desempeñado su papel. Sin embargo, el partido de ayer ofrece munición a los que pensamos que dicho viaje hubiera resultado más fulgurante, más emotivo y, sobre todo, más rápido con un entrenador que pudiera sacar más provecho de la interesante plantilla de que dispone. Ningún equipo de los que ha enfrentado el Madrid esta temporada mostró una actitud tan timorata, un esquema de juego tan plano y una pobreza de recursos tan grande como el campeón inglés anoche en el Bernabéu. Este equipo debería estar ya, tras tantos años, para pelear la orejona, y a día de hoy es el tercer candidato para pasar la fase de grupos. Algo pasa en el banquillo, y algo muy grave.

¿Redención? El partido de ayer dejó el aroma de los momentos que no se olvidan, con los tres ingredientes que ponen boca abajo el recinto de la Castellana: actitud sedienta de sangre del Madrid, cargas de caballería y remontada con culminación sobre el reloj. El recinto guarda centenares de estos recuerdos, que saben cómo dibujarse únicos en la memoria. La duda será comprobar si esta plantilla saciada de Liga, sin los focos de glamour de la Champions y que a día de hoy ve al Barcelona con catalejo, será capaz de volver a bajar al barro para engancharse a un torneo de regularidad que ya, en la cuarta jornada, exige la hombrada. Los precedentes de principios de siglo, en circunstancias similares, no son halagüeños para el Madrid.

Gracias a bwin, por permitirnos asistir en directo al partido.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

14 Comments

  1. SergioAlonso

    19 de septiembre de 2012 a las 6:30 pm

    La ovación me pareció una vergüenza. No era en absoluto ni el lugar, ni el momento adecuado para ello.

  2. Luiss

    19 de septiembre de 2012 a las 6:56 pm

    Demasiadas conclusiones , desde hace unos años todo lo que rodea al madrid (prensa , aficion , incluso ahora su tecnico tambien ) viven en un noria , un dia son los mejores del mundo y al siguiente no valen para nada y viceversa , sinceramente ni el partido de ayer del madrid fue tan bueno ni el otro dia en sevilla fueron tan malos .

    Del planteamiento del city mejor ni hablar ……

  3. Villona

    19 de septiembre de 2012 a las 7:09 pm

    Ramón, yo creo que la prensa no crucifica a Mou, se crucifica el solo. El dice (algunas veces de una manera sutil, otras de una forma más chabacana) que es lo que tienen que escribir.
    El partido por otro lado fue tácticamente penoso tanto por parte de Mancini como por parte de Mourinho. Luego corrigió el error. A veces tratar de lanzar mensajes narcisistas a través de una alineación puede salir mal.
    Me quedo con una frase que Wegner dijo en una entrevista hablando de Mourinho: «Es frecuente que la gente sin personalidad tenga que demostrar cada día que tienen aquello que no tienen.»
    Mourinho está más atento a lo que dicen de el que a su trabajo. Y cuando las cosas salen bien todo es genial, pero cuando salen mal…
    No me gusta este Madrid. Es una opinión, lo sé, pero no sólo hablo de cuestiones futbolísticas.

  4. SergioAlonso

    19 de septiembre de 2012 a las 7:15 pm

    Está bueno Wenger para cuestionar a alguien.

  5. pavel

    19 de septiembre de 2012 a las 11:23 pm

    #3
    Estoy de acuerdo contigo en que Mancini es muy malo (no transmite garra ni autoestima a sus jugadores). Igualmente digo que la prensa no crucifica al Madrid, sino a su entrenador o a su presidente. De hecho, el Madrid es el equipo mejor tratado por la prensa española desde tiempos inmemoriales, con mucha diferencia sobre el resto.

  6. Ike

    20 de septiembre de 2012 a las 2:18 am

    #5

    «Igualmente digo que la prensa no crucifica al Madrid, sino a su entrenador o a su presidente. De hecho, el Madrid es el equipo mejor tratado por la prensa española desde tiempos inmemoriales, con mucha diferencia sobre el resto.»

    Desde El País hay críticas a sus jugadores, presidente, entrenador, preparadores físicos, cuerpo médico y relaciones públicas. ¿Qué les queda por criticar para que critiquen «al Madrid»? ¿al estadio?

    No me fastidies: que un mísero empate fuera de casa bastaba la temporada pasada para tener articulitos de Diego Torres o montajes de La Sexta sobre que no se entrenaba «el ataque» y sólo «el contra-ataque».

  7. Villona

    20 de septiembre de 2012 a las 1:30 pm

    @Ike:
    ¿Conoces la línea editorial de El Mundo? Pues échale un vistazo, anda.

  8. NSRealmadrid

    20 de septiembre de 2012 a las 2:06 pm

    #1 Yo fui de los que aplaudió a Silva, y lo hice simplemente porque le admiro enormemente como futbolista y le agradezco lo que ha dado a nuestra selección. Ni más ni menos. Calificar la ovación de «una verguenza» me parece inexplicable. Te invito a que lo intentes.

  9. Villona

    20 de septiembre de 2012 a las 4:14 pm

    Ya somos dos, #NSRealMadrid

  10. pavel

    20 de septiembre de 2012 a las 9:44 pm

    #6
    Precisamente, si lo de El País os parece ensañarse con el Madrid… pobrecillos. No os hagáis de otro club.

    #8
    El aplauso hacia un rival es un gesto muy bonito que os honra. A mí estas cosas me encantan, aunque otros lo llamarán hipocresía, buenismo, comedia.

  11. Perea Balon de Oro

    21 de septiembre de 2012 a las 1:13 am

    #9 Villona
    Anda no cuentes cuentos que todos sabemos de que club eres

  12. Villona

    21 de septiembre de 2012 a las 12:37 pm

    #PereaBalonDeOro:
    No tengo que justificar mi opinión ante nadie. Soy madridista y antimourinhinsta, porque el Madrid se ha convertido en un equipo de casposos con mucha ira y poca alma de los que se salvan los españoles y alguno más. Otra cosa es que tengas en muy poca estima la inteligencia colectiva del madridismo.
    Por cierto, recomiendo este post de Hacha Uría que refleja en gran medida lo que quiero decir:
    Lecciones de madridismo para Casillas: http://es.eurosport.yahoo.com/blogs/ruben-uria/casillas-necesita-clases-madridismo-093755985–sow.html
    PARA ENMARCAR.

  13. Kurono

    21 de septiembre de 2012 a las 7:22 pm

    A esto lo llamaría «La diferencia entre un tipo de mentalidad ganadora y un perdedor nato». Ambos trivotes era una oda al barraquerismo, peor cuando el Madrid se dió cuenta que el City no iba a por el balón, utilizó sus bandas para destrozar a los ingleses. Y lo increíble fue que casi le sale la jugada a Mancini. Mourinho arriesgó y le salió la jugada, aunque esa cabeza de Kompany nunca debió bajar, eso marcó la diferencia entre el empate y la derrota.

  14. belen

    25 de septiembre de 2012 a las 4:09 pm

    Arriba CR7! Ahora su equipación con un 5% de desc os dejo este link por si os interesa http://bit.ly/RealMadrid5