Cierta pasión accidental (camisetas clásicas)

En aquel momento ser el mejor jugador del Athletic Club era un honor muy disputado. No en vano, fueron los años de los últimos títulos. Cuando en el patio elegíamos quiénes íbamos a ser durante el partido, las discusiones podían extenderse hasta el infinito, corriendo el riesgo incluso de traspasar la frontera de la palabra y el civismo. No pocas veces dos niños acaban a golpes por ver quién de ellos era Sarabia. Tiempos convulsos, aquellos primeros ochentas en Euskadi.

Yo lo tenía fácil, sin embargo. Mi jugador favorito era mío y de nadie más.

Recuerdo con nitidez el momento exacto en que lo elegí para siempre. Creo que lo he contado ya varias veces por aquí. Estaba en el suelo del salón jugando sobre la alfombra con un cochecito, simulando que las celosías eran angostas carreteras. Mi padre veía las noticias. Consciente de mi pasión por el fútbol (a él se la traía bastante al pairo), me advirtió de que comenzaba el resumen del partido del Athletic del día anterior. En el mismo, Miguel Sola (un brillantísimo y fino medio zurdo, por otra parte), marcaba un gol de falta directa. En el preciso momento en que el televisor repetía en cámara lenta cómo el balón había entrado la escuadra, mi padre dejó escapar las palabras que marcarían mi identidad futbolística para siempre:

- ¡Vaya golazo! ¡Este Sola es el puto amo!

Dos datos que cuantifican la medida de aquellas palabras y explican mi posterior reacción a las mismas. Uno: mi padre nunca decía tacos (costumbre que con el tiempo, lamentablemente perdió). Y dos: jamás le había oído elogiar a un futbolista del Athletic.

Pensé que muy bueno tenía que ser. Tan bueno que al día siguiente, entre clase y clase, argumentaba con vehemencia mi tesis (convencido de que de ser necesario usaría los puños para defender mi nueva religión):

- Ni Argote, ni Dani, ni Goikoetxea, ni Sarabia. El mejor jugador del Athletic es Sola.

Desde aquel día no albergué duda al respecto. Tanto me lo creí que a partir de aquellas palabras de mi padre cada partido del Athletic había adquirido para mí una nueva dimensión, y volvía a casa frustrado de San Mamés si Sola no había jugado, feliz si había hecho un buen partido, tenido un papel relevante (recuerdo, por ejemplo, que en el viejo Sarriá, en un partido televisado, salvó un gol bajo los palos en los últimos minutos del encuentro, y eso me hizo feliz).

Algún tiempo después (un par de temporadas, supongo), cuando una mañana de verano oí de pasada en la radio de casa que el Athletic vendía a Sola a Osasuna, rompí a llorar y así estuve durante horas y horas. ¿Cómo podía el Athletic hacer aquello, si Sola era el mejor jugador de los posibles? Recuerdo que mi padre, quizá un poco asustado por mi desproporcionada reacción ante la nueva, intentó convencerme consecutivamente de que 1) la noticia no tenía importancia 2) vale, sí la tenía, porque el Athletic siempre es importante, pero no pasaba nada porque el jugador no era bueno 3) ok, sí era bueno, y además mi jugador favorito, pero Osasuna también era un gran equipo y 4) no pasaba nada, porque, al fin y al cabo, en casa también somos un poco de Osasuna.

Y, fíjate tú, que me creí lo último y desde ese momento, y hasta que Miguel Sola se retiró, cuando me preguntaban de qué equipo era, respondía que del Athletic y Osasuna por Sola. Después, con la retirada del interior rubio se me pasó, pero aún mantengo una inevitable inclinación a celebrar las victorias osasunistas como si fueran un poco mías.

La de Miguel Sola (e indirectamente el cariño a Osasuna) fue una herencia accidental, y da la medida de hasta qué punto los gustos y opiniones de un padre pueden determinar los de un hijo incluso inintencionadamente.

Resulta que ahora el padre soy yo. Os confieso algo: desde hace unas semanas me pesa la responsabilidad en este sentido. Cualquiera que tenga un hijo o una hija ha tenido esa sensación de sentirse observado por esos diminutos y vivaces ojitos que todo lo ven, ha sentido el peso de saberse el libro-guía a partir del cual esa cosita pequeña aprenderá a hacerse mayor. Lo realmente jodido es que esto pasa día a día, hora a hora, minuto a minuto. Y no es fácil. A veces tienes un desliz imperdonable (un taco, una opinión desafortunada expresada en algo, un gesto), miras a un lado y compruebas que tu retoño ha tomado nota de tu reciente acción, a veces con sonrisa pícara (ah, ¿es que se puede decir esa palabrota?)… y ya no hay marcha atrás. La has fastidiado. Ya se sabe que se educa con el ejemplo, más que con la palabra.

En ese sentido, me preocupa cuál pueda ser ese legado sentimental-accidental que transferiré a mi pequeño… también en lo futbolístico. Creo que será del Athletic. O eso espero, al menos: tiene peluches rojiblancos, reconoce el escudo y ha visitado San Mamés (todavía no dice más que palabras sueltas, pero al fútbol lo llama acertadamente “Oe, oe, oe”, gracias a haber pasado por el estadio). Pero a su padre le gusta el fútbol (no solo el Athletic), ve más partidos (no solo los del Athletic) y tiene una buena colección de camisetas (no solo rojiblancas) que a veces se pone. Ayer mismo (no me vais a creer, pero fue ayer mismo), me vestí de domingo con la camiseta de Ghana. Y he aquí que mientras desayunaba, el enano se acercó a mí, se subió a mis rodillas, observó detenidamente mi camiseta blanca y señalando el escudo de la Federación Ghanesa de Fútbol, me miró a los ojos y afirmó lentamente, con tono empírico:

- Oe, oe, oe.

Es decir, reconoció que se trataba no de una camiseta normal, sino de una de fútbol, una unida a pasiones colectivas.

Un rato después, yo daba vueltas a la cuestión de que cuando sea algo más mayor y me vea con una de estas camisetas que a veces me pongo (por citar algunas: West Ham, Dinamarca, Slavia de Praga, QPR, Al Ahly, Polonia, Borussia Mönchengladbach, Newcastle, Escocia, Sporting de Portugal) o encuentre una de esas que me han regalado (a veces el regalador maneja razones que la razón no entiende) y nunca me pongo, pero están ahí guardadas, prestas a ser descubiertas algún día por ese arqueólogo del armario paterno que todo niño lleva dentro (Real Madrid -¡con mi nombre a la espalda!-, Manchester United, Irlanda, Real Sociedad, Juventus), entonces quizá se produzca en él el mismo efecto que las palabras de mi padre sobre Miguel Sola hicieron sobre mí y, sin quererlo yo, le legue cierta pasión accidental.

Qué responsabilidad, intentar controlar lo incontrolable.

Por si acaso, yo me he puesto como deberes para las próximas seamanas ampliar y depurar el armario futbolero. Regalaré unas cuantas camisetas las próximas semanas, y las sustituiré por otras cuyos colores, de alguna manera, me gustaría que también sintiera mi hijo, aún cuando yo los sigo también por accidente.

Cada semana y de la mano de Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.

6 Comments

  1. josef84

    17 de septiembre de 2012 a las 12:14 pm

    ¿De qué temporada es la del Real Madrid a la que pusieron tu nombre?

  2. diegosantoyo

    17 de septiembre de 2012 a las 12:25 pm

    Que buen texto Dadan, aca en México se aceptan donaciones :-)

  3. Sergio del Barco Arroyo

    17 de septiembre de 2012 a las 12:43 pm

    Que post mas bonito, a mi de chico cuando me preguntaban de que equipo era, respondia: “Real Madrid”; ¿por qué? me replicaban, ” Porque si no mi padre no me deja comer en casa”. Con el tiempo lo fui por iniciativa propia, pero la verdadera causa es esa, jeje.
    Por cierto Dadan, yo tambien acepto donaciones (Real Madrid, Juve, Boca, Sporting Portugal,jaja)

  4. ignasi

    17 de septiembre de 2012 a las 4:56 pm

    Jejeje por lo q dices, tienes la mejor camiseta en el armario… y creo que prefieres hasta que encuentre la del madrid antes que la de la…. ;-)

  5. MANUEL

    9 de marzo de 2013 a las 3:04 am

    Joder, he disfrutado como un enano leyendo esto. Por qué no escribes más entradas???

  6. vaienis

    3 de septiembre de 2013 a las 10:43 am

    Esta camiseta es muy agradable http://www.camisetasfans.com/ me gusta la camiseta blanca.

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