Athletic Club, en la gran incertidumbre

Días después de caer derrotado en su segunda final de la temporada, Marcelo Bielsa y el Athletic Club anunciaban la prórroga por un año de su relación contractual. El proyecto del argentino tendría continuidad. Tras una primera temporada en la que las sombras se alternaron con las luces y que terminó de la manera más cruel posible con las amargas experiencias de Bucarest y del Calderón, la segunda experiencia Bielsa se esperaba mejorada y perfeccionada con respecto a ese primer ejercicio. Superado el lógico periodo de adaptación al nuevo técnico y a sus métodos y esquemas de juego, el Athletic ya solo podría tener margen de mejora y crecimiento. O eso era, al menos, lo que todos esperábamos.

Sin embargo, poco tardó en desatarse la tempestad. Ni siquiera había transcurrido una semana desde la vuelta al trabajo del equipo, cuando Bielsa arremetió contra el club en una recordada y delirante rueda de prensa de más de una hora de duración en la que se dispuso a poner los puntos sobre las íes en el asunto concerniente a las obras y reformas solicitadas por él mismo en las instalaciones de Lezama. El argentino puso a la junta directiva en entredicho al considerar que no se habían atendido sus requisitos al no haberse cumplido los plazos de entrega de la obra. Además, salpicó directamente a los dos únicos fichajes rojiblancos del verano, al apuntar que él no había pedido los fichajes de Aritz Aduriz ni de Ismael López. La marejada estaba servida.

Las semanas posteriores fueron un permanente desvelo para la afición rojiblanca, ante lo incierto del futuro de Bielsa y el nuevo color que tomaban las situaciones de Javi Martínez y, muy especialmente, de Fernando Llorente, los dos mejores futbolistas de la plantilla rojiblanca. Como si la salida de tono de Marcelo hubiese supuesto una especie de sálvese quien pueda, ambos futbolistas aceleraron sus respectivas salidas de Bilbao. Primero lo hizo el delantero riojano, al declarar, a la junta directiva y nunca hasta la fecha en público, su negativa a aceptar la oferta de renovación que el club había colocado sobre su mesa. Paralelamente, y siempre escudado en que la atención de prensa y afición estaba volcada con el caso de su compañero, Javi Martínez (de quien posteriormente se descubrió que habría manifestado al presidente su deseo de abandonar el club antes incluso de la disputa de la Eurocopa) negociaba su incorporación al Bayern de Múnich. Finalmente, y en contra de lo esperado por todos, fue solo el centrocampista de Ayegui el que tomó la puerta de salida (de la peor manera posible y con un adiós, si es que se le puede llamar así, convertido en vodevil). Su salida del club no solo supuso un menoscabo deportivo, sino que alimentó una situación depresiva que sumió al Athletic en un estado enfermizo y apesadumbrado del que aún, un mes después de arrancada la temporada, no ha conseguido salir.

Por eso, la temporada 2012/13 ha pasado de ser el año de la confirmación de un ilusionante proyecto deportivo a convertirse en una absoluta y despiadada incertidumbre. Un volver a empezar desde cero, pero con un punto de partida viciado por los acontecimientos recientes y por ese supuesto “fracaso del modelo Athletic” al no haber conseguido retener a un jugador franquicia como Javi. Es como si parte del camino recorrido penosamente durante la temporada pasada (recordemos aquella infausta racha inicial de dos puntos de quince posibles con la que el equipo de Bielsa comenzó su andadura liguera) hubiera sido en vano. Como Sísifo, el Athletic se vio liberado de su carga durante un instante brevísimo, el tiempo que transcurrió entre la derrota del 25 de mayo ante el Barça y la rueda de prensa del míster del 25 de julio, y creyó volar. Pero el peñasco volvió a rodar colina abajo una vez más, para volver a empezar desde el mismo punto en el que arrancó hace ahora poco más de un año.

Con un equipo muy similar al del año pasado, asumiendo la sensible baja de Javi Martínez, Bielsa confía en devolver los buenos momentos a San Mamés y evitar los profundos baches sufridos en el pasado ejercicio. En principio, y si se supera la baja del navarro (un hándicap importante, si tenemos en cuenta que era el encargado de sacar el balón jugado en los esquemas del argentino y que, por lo visto hasta el momento, no se ha encontrado solución al problema), la plantilla se ha visto enriquecida con el retorno de Aritz Aduriz, una garantía de gol en un equipo que, en ausencia de Llorente, se veía enormemente lastrado de cara a la portería contraria. Si sumamos el paso adelante que debe dar Iker Muniain (heredero del testigo que dejarán libre Javi y, si no hay un vuelco en la situación, Llorente), el rendimiento, multiplicado con Bielsa, de Markel Susaeta, la confirmación de un Ander Herrera al que una pubalgia mal curada mantiene en el dique seco en este arranque de campaña y lo aderezamos con la llegada de la solución defensiva a los problemas que arrastra el equipo en esa faceta, el panorama no debería ser tan dramático como pudiera parecer. Claro, que eso es solo la teoría.

Lo mejor: Es difícil saber si la forzada continuidad de Llorente ha sido positiva o negativa. Por un lado, el Athletic sabe que cuenta un año más con un delantero de primer nivel, pero por otro, retrasa un poco más su adaptación a un nuevo escenario, el que quedará con la salida del riojano. La llegada de Aduriz, en ese sentido, arroja algo de luz al problema.

Lo peor: Bielsa no parece haber encontrado solución a la salida de Martínez, ante la que se reaccionó excesivamente tarde. Los problemas defensivos y para sacar el balón jugado desde atrás son un mal gravísimo que el Athletic debe solucionar cuanto antes. El mazazo anímico.

Un pronóstico: Es una absoluta incógnita, tanto que nadie se sorprendería si consigue entrar en Europa como nadie lo haría si se queda meditabundo en la zona media-baja de la tabla liguera. Parece imposible repetir la hazaña de las dos finales.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

7 Comments

  1. Asier

    17 de septiembre de 2012 a las 5:27 pm

    Creo que ahora más que nunca necesitamos absorber la cordura que emanan los dos capitanes: Iraola y Gurpegi. Porque pueden pasar jugadores, entrenadores y sistemas tácticos muy diferentes por San Mamés y pueden salir bien o mal. Pero lo que no podemos permitir es ver a la afición tan dividida como en los últimos tiempos, con situaciones tan grotescas como un sector abucheando a un jugador propio y al resto del campo silbando a dicho sector. Por no hablar de la odiosa y repetitiva discusión Urrutia vs Macua y Bielsa vs Caparrós que no llega a ningún sitio.

    Si queremos ser diferentes, tenemos que serlo en más cosas que en nuestro mercado de fichajes. Y me parece que lo de ir a un entrenamiento con bengalas y pancartas contra los jugadores no entra en esa definición. Ya que Llorente y Martínez han demostrado que no querían ser Athletic, seámoslo nosotros. Lo fuimos durante el bienio negro, lo fuimos el gran año de Luis Fernández y lo fuimos el año pasado cuando enseñamos a Europa cómo nos las gastamos.

    Hablando ya del equipo, es obvio el problema que estamos teniendo en la retaguardia. Tenemos el equipo completamente roto en muchos minutos del partido y los rivales llevan muy fácilmente el balón hasta el área de Gorka. Además, en ese punto perdemos las marcas con enorme facilidad y el portero no responde como acostumbraba hace un par de temporadas.
    Encima, tenemos más dificultades para hacer posesiones largas y efectivas, aspecto en el que yo veo a Galarreta como posible solución a pesar de ser un “pipiolo”. No termino de ver a Muniain como conector, porque no es un jugador capaz de superar líneas mediante pases a uno o dos toques, mientras que al cachorro sí. Además, De Marcos e Iturraspe no están al nivel de la pasada temporada.

    Sobre los fichajes, con la frase de Bielsa de “yo no pedí a Isma y a Aduriz” creo que quiso referirse a que él prefería fichar en otras posiciones (laterales y centrocampistas) y no que no le gustaran esos dos futbolistas. De hecho, han sido titulares en este arranque de temporada; con un Aduriz a buen nivel (qué pena que Aritz saliera del equipo).

    Yo estoy moderadamente ilusionado y creo que el equipo responderá para alcanzar un buen nivel y posiciones respetables (pondría el 6º puesto como referencia), aunque a nadie se le escapa que lo de la 11/12 es casi imposible de repetir. Pero bueno, hace 12 meses habría dicho lo mismo.

    ¡Aupa Athletic!

  2. troclo

    17 de septiembre de 2012 a las 6:25 pm

    En este y en cualquier equipo es normal que haya equipos que se vayan buscando metas más altas, que pueden ser intentar ganar una copa de Europa, una mejora del contrato, o incluso intentar ser titular en un equipo más modesto. No hay que guardarles rencor por ello. Pero veo la salida de Javi Martínez (haciendo mutis por el foro, ni una declaración de despedida o agradecimiento, entrando en Lezama lega o ilegalmente pero a horas intempestivas) como una “traición” y sin embargo la de Llorente mucho menos traumática. Y eso que por Martinez nos van a dar pasta y por Llorente tiene pinta que no vamos a ver ni un duro. El tiene un año duro por delante, pero también lo tiene para demostrar que realmente es Athletic. Con goles, con declaraciones, con juego, tirando del carro como el año pasado, y ayudando a sus relevos (Aduriz, Toquero, etc) a mejorar para que se note menos su ausencia.

    Y sobre el equipo, estoy convencido de que en cuanto respiremos un poco de paz y tengamos a Ander en condiciones, volveremos al juego de toque e intensidad del año pasado. La defensa la veo bien cubierta en cuanto Amorebieta recupere el tono, y con Gurpegui, S. José y Ekiza…

  3. Kurono

    17 de septiembre de 2012 a las 10:45 pm

    No veo haciendo al Athletic Club una temporada copera tan meritoria como el año pasado ni por error.El motivo es la división en la afición y una sensación de incapacidad de los jugadores. Los nubarrones son grises. Por otro lado, tal vez mejoren en liga y se entonen para lograr de nueva cuenta entrada a una competición Europea; la 4ta en 5 años, nada mal dado el desastroso balance de cuatro clasificaciones a competiciones europeas EN CASI 20 AÑOS. Falta que se recuperen algunos efectivos con Ander Herrera y la posibilidad de rotar un poco más que el año pasado (cuando Bielsa implementó su filosofía)

  4. Rakitikic

    17 de septiembre de 2012 a las 11:53 pm

    Yo creo que el Athletic se exige a sí mismo poquito. No jugar champions deberia ser considerado un fracaso, para el potencial económico y el apoyo institucional que disfruta.

  5. testarazo

    18 de septiembre de 2012 a las 2:17 am

    Si Bielsa consigue dar al equipo cierta contención en el centro del campo el Athletic mejorara en defensa y el equipo tendrá regularidad para alcanzar Europa. O eso o partidos alocados al intercambio de golpes con un Athletic brutal arriba, con muchas combinaciones de jugadores en la delantera, y un sistema defensivo caótico.

    El tema Llorente parece que va a marcar la temporada totalmente. Habrá que ver como lo acoge San Mamés y cual va a ser su rendimiento. Con él, el Athletic gana enteros, su sola presencia condiciona a los rivales pero también puede ser un desestabilizador de la tradicional armonía de la afición con el equipo.

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