Les saluda John Terry

Es la noticia del fin de semana en Inglaterra. Gervinho podrá quejarse de que el único día que es capaz de embocar portería el calendario le juega una mala pasada. El esperado día que el marfileño por fin afinó la mira de su escopeta de balines se jugaba el Queens Park Rangers – Chelsea, el derbi entre los más ricos del oeste de Londres y los que no lo son tanto pero cambian de jugadores cada dos días. Es sorprendente que entre tanto movimiento en Loftus Road -el último en llegar, el exmadridista Estaban Granero- un central discreto como Anton Ferdinand, hermano de Rio, el bueno, continúe como titular en el eje de la zaga. Seguro que en algún momento deurante las últimas semanas John Terry contempló la posibilidad de librarse del mal trago. Finalmente, Anton era de la partida y el morbo estaba servido. Poco importaba ya el partido, que para dar más relevancia al preludio acabó con un triste empate a 0. El 23 de octubre del año pasado John Terry, capitán del Chelsea y experto en meterse en líos, llamó ‘jodido negro de mierda’ a Ferdinand, según la acusación. Por algo menos que eso a Luis Suárez, un futbolista uruguayo, le cayeron 8 partidos de sanción y 40,000 libras de multa. Hace un par de meses, sin embargo, Terry fue declarado no culpable. Algo que no acabó de convencer a Ferdinand, que ayer, en la salutación entre equipos, escondió la mano cuando pasaba por delante de Terry y le ignoró.

La verdad es que Terry ya andaba sobre aviso. Unos minutos antes, en el sorteo de campo, el flamante nuevo capitán del QPR, el ex del Manchester United Ji-Sung Park, tampoco le saludó. Estas cosas no le vienen de nuevo a un tipo como Terry. Está acostumbrado a lanzar la patada y después tender la mano. Es el pionero de estos actos en los tiempos modernos en la Premier League. Su primer insulto hace dos años no fue de palabra, pero puede catalogarse como bastante más grave. Intimó con la mujer de un compañero de equipo, Wayne Bridge, que cuando se enfrentó al Chelsea ya en las filas del Manchester City protagonizó el primer no saludo mediático. Una nueva costumbre que debería erradicarse tan rápido como ha florecido. Ayer se apuntó Park, otro día lo hará otro jugador y al final un acto protocolario de cordialidad entre dos rivales acabará convirtiéndose en una selección de amistades.

Son problemas que se originaron en el terreno de juego pero cuya resolución difícilmente se puede manejar en el mismo. Sin irnos muy allá, el caso de Luis Suárez y Patrice Evra sufrió un revolcón el día en que no se saludaron. El partido lo marcó la tensión entre los dos futbolistas y el público de Old Trafford se apuntó a la fiesta dando origen a un cántico: “Always the victims, it’s never your fault [Siempre las víctimas, nunca es vuestra culpa]”– haciendo referencia a la afición del Liverpool. Esta semana ha salido a la luz el Informe Taylor sobre la tragedia de Hillsborough en 1989, donde murieron 96 aficionados reds en un encuentro entre Liverpool y Nottingham Forest. El informe responsabiliza al cuerpo policial de buena parte del desastre por un fallo en el control de acceso al estadio, cuando en un principio se apuntó hacia los hinchas del Liverpool. El primer ministro británico, en una comparecencia que se siguió en todo el mundo, pidió disculpas a las familias por la mentira que han sufrido durante 23 años. El caso es que ayer, durante el transcurso del Manchester United – Wigan se volvió a escuchar la canción de las víctimas. Eran unos pocos, pero esta vez ni estaba Luis Suárez por medio ni nadie pensaba en él. El odio genera más odio. En Liverpool también se han aprendido una canción que hace referencia a los muertos del accidente de Munich en 1957. Ambos clubes han hecho bien desmarcándose del comportamiento de unos pocos burros.

Afortunadamente ha habido mejores salutaciones este fin de semana. Por ejemplo las de Nick Powell, 18 años, y Alexander Büttner, que debutaron con los red devils marcando cada uno un tanto. Paul Scholes también mojó en su partido número 700. Uno que ha abandonado la nave, el búlgaro Dimitar Berbatov, anotó un par en su puesta de largo en Craven Cottagge como futbolista del Fulham. También en Londres, el Arsenal le ganó 6 a 1 al Southampton, cuyas derrotas celebro por culpa de Vueling, una compañía aérea capaz de retrasar 16 horas un vuelo a dicha ciudad y, cuando por fin subes al avión, cambiar el destino a Londres Gatwick.

En DDF | Hillsborough. La infamia

2 Comments

  1. Miquel

    17 de Septiembre de 2012 a las 10:48 am

    Al ritmo que lleva, ¿llegaremos a ver a, por ejemplo, Frankie Lampard no saludarle? Un figura el amigo John.

    Saludos

  2. Pol Gustems

    18 de Septiembre de 2012 a las 12:59 pm

    @Miquel

    Viendo la escena ayer en Fiebre Maldini, me toca la moral que el niño que va delante de Ferdinand sea empujado