Un incómodo silencio

Dicen que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. La máxima se la está aplicando a rajatabla y con contundencia Fernando Llorente. El riojano mantiene en vilo de miles de seguidores del Athletic Club, en un verano que está siendo más agitado de lo habitual en las tertulias futboleras del Botxo. Llorente, que acaba su vinculación con el club en junio del próximo 2013, es la piedra angular del equipo, el futbolista más desequilibrante de la plantilla y el emblema de un club que el año pasado tocó un techo desconocido para muchos de sus actuales seguidores. No hay nadie como él. Ni con su repercusión mediática. Podría incluso decirse que el juego del equipo está severamente condicionado por su participación en el mismo. Suele ocurrir en equipos de nivel medio cuando uno de sus futbolistas destaca por encima del resto como lo hace Llorente. Pero Llorente se ha encastillado. Llorente no quiere renovar su contrato o, al menos, no quiere hacerlo en las condiciones que desde el club de Ibaigane se le han propuesto en repetidas ocasiones. Considera que aumentar en un millón de euros libres de impuestos su ficha anual (pasaría de cobrar 3,5 a 4,5 al año) es insuficiente y que merece, al menos, los 5,5 millones de euros netos que repetidamente ha insistido en reclamar al club en las reuniones de negociación.

Sin embargo, el club se ha mostrado firme. Ha optado por no hipotecar el futuro de la entidad en favor exclusivamente de un solo futbolista, por importante o insustituible que éste sea. Sentaría un delicado precedente. La cantidad reclamada por el punta de Rincón de Soto como condición para su renovación se entiende que está fuera del mercado, dada la coyuntura económica actual en general y las circunstancias del fútbol europeo en particular. Y Llorente lo sabe. Conoce bien el club (conocimiento labrado a lo largo de una estancia de dieciséis años en la casa) y es consciente de que ese sobreesfuerzo económico que él ahora demanda es inalcanzable para una institución que siempre ha destacado por su solvencia y seriedad a la hora de afrontar los pagos a sus profesionales. Pero no cede y se le agotan los plazos.

Quizá el auténtico problema del delantero rojiblanco haya sido que ha forzado en exceso la situación a lo largo de estos últimos meses. Convencido como estaba de que su actuación en la pasada Eurocopa dispararía su cotización en el mercado, Llorente quiso lanzar un órdago a la directiva del Athletic Club.No hablaré de mi renovación hasta que pase la Eurocopa, dijo días después de caer derrotado en la final de la Copa del Rey. Su intención estaba clara pero los planes no terminaron de salir como él preveía. El torneo continental no jugó a su favor pero sí que cargó de argumentos a aquellos quienes consideraban que el aumento de un millón neto en su ficha era un gesto más que suficiente para un jugador como él. Llorente seguía siendo cabeza de ratón y, perdonen por el doble sentido indeseado, pero cola de león. Su condición de inédito con la selección nacional supuso un considerable varapalo en su estrategia negociadora.

Ahora, con los plazos escurriéndose entre los dedos y las urgencias del calendario apretando, a Llorente se le cierra el abanico de opciones. Mientras desde su entorno se insiste, para lavar su imagen, en que su hipotética salida no respondería exclusivamente a motivos económicos, el futbolista ha colocado al Athletic en una tesitura muy complicada. O el club se desprende de él por un precio considerablemente inferior al de una cláusula de rescisión que nadie en su sano juicio abonaría íntegra a menos de doce meses del vencimiento de la misma, o espera a ver cómo se queda sin su emblema el año que viene colocando al riojano a los pies de los caballos en una temporada que, de confirmarse su no renovación, podría ser anímicamente infernal para el internacional español.

A día de hoy, parece complicada una resolución amistosa del conflicto. Fernando Llorente se ha equivocado y ha comprometido no solo su futuro, sino el de la entidad. Sin que eso mancille un ápice, no nos confundamos, su meritoria hoja de servicios como futbolista del Athletic Club.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. b.barba @ diariosdefutbol.com

65 Comments

  1. Irvine

    15 de agosto de 2012 a las 5:23 am

    #48 Kirkis

    Pues por Alkorta se pagaron unos 350 millones. El club andaba jodido de dinero y esa venta le vino muy bien para sanear, además los socios se negaron a subirse las cuotas en la asamblea así que no quedaba más remedio. Incluso el propio jugador reconoció que se vio “empujado” por el presidente Lertxundi a hacerlo.

    Karanka directamente vino con la oferta del Real Madrid, 1000 millones de clausula y adiós Bilbao. (recuerdo que tendría unos 10 años y me quedé acojonado por el fichaje, era un buen central que se nos iba y con esa edad cualquier venta parece el fin del mundo… Ahí comencé a cogerle algo de tirria al Madrid.) . El entonces presidente Arrate intentó convencerle, pero ya desde entonces le tiraba el blanco a Aitor.

    Incluso con Del Horno se llegó a un acuerdo. Al jugador le pagaban muchísmo, el club no muy bollante de pasta se sacaba una buena tajada por un lateral zurdo (unos 12-15 millones), y el resto de la historia creo que ya nos la sabemos: Messi haciendole un roto, banquillo, venta al Valencia, retorno al Athletic sin pena ni gloria y ahora ahí sigue en el Levante. Y todo eso adornado de muchos cubatas, XD.

    La cuestión es que todas estas salidas no se anduvo con tantos rodeos por parte del jugador como ahora con Llorente. Parece que el jueves o viernes dará una rueda de prensa. Habrá que oir su versión.

  2. Rui

    15 de agosto de 2012 a las 3:27 pm

    No está mal tu comentario, #34. Pero permíteme que discrepe un poco. Identidad, ¿qué es eso? Peliaguda idea. Si la identidad, como alguno dice, es no tener una organización corrupta, pues el Athletic no es el único club que lo hace. Se le llama seriedad institucional. Muchísimas organizaciones deberían regirse por ese principio.

    Si la identidad es eso otro, que es lo más común, el apego y las raíces por la tierra, pues no deja de ser curioso. Se defiende algo que puede estar cambiando más rápidamente de lo que parece, debido a la propia evolución cultural. ¿Qué será el Athletic institucionalmente en 50 años? Forzosamente, tendría que ser distinto (como bien apuntas con la ampliación del mercado que se ha producido a lo largo de la historia), aunque sea en unos cuantos matices. Siempre queda la posibilidad de que aparezcan unas generaciones no tan apegadas a la tierra y a lo propio que pueden transformar profundamente esto. No sería el primer caso de la historia.

    También puede ocurrir que el modelo tal y como se tiene en un momento dado pueda parecernos lo mejor, contrastándolo con la catástrofe que se prevé de cambiarse el modelo (de hecho, ésta es la sensación que me ha dado al ver este hilo, que se tiende a crear un contraste fuerte entre el modelo del Athletic y los otros, cuando en realidad el mundo es bastante más complicado y el Athletic no es el único club responsable financieramente).

    Si el Athletic decide ampliar su mercado, posiblemente no pase gran cosa en la práctica siempre que se hagan las cosas con inteligencia. Que con o sin cantera, la posibilidad de hacer catástrofes está ahí (por suerte, actualmente el equipo es responsable económicamente). De hecho, incluso aunque se transforme la identidad en sí, posiblemente muchos le sigan viendo el sentido a animar al Athletic. No es sólo su política: habría muchos elementos que se podrían aprovechar, como la masa social de San Mamés o su propia historia.

  3. Irvine

    15 de agosto de 2012 a las 5:58 pm

    # Rui

    No has captado bien lo de la identidad. Una duda que tengo es que hablas del apego a la tierra pero no se si sabias que el hecho de jugar primero con bizkainos, se debe principalmente a las protestas de la Real Sociedad allá por el 1911 ante los jugadores ingleses que tenía el Athletic y que no pudo conseguir el equipo guipuzkoano.

    Lo que en un principio podría calificarse como bilbainada “¿Os quejáis? pues ni ingleses ni nada, solo bizkainos” (No se si sabrás pero hay bastante pique sano entre bizkainos y guipuzkoanos) acabó construyendo el modelo primigenio del club. Esto es importante por que la identidad del Athletic no se forjó en base a un ideario predeterminado al estilo del FC Barcelona (catalanista desde sus primeros días), sino que fue una simple bilbainada (de estas hay varias más en la historia del club) el origen de la identidad del club, o así lo interpreto yo al menos.

    El hecho entonces es que el modelo forjó una vinculación identitaria muy fuerte entre el club y los jugadores, entre la afición y el club y entre el club y la propia ciudad (dudo mucho que un club que no fuera bilbaino hubiera reaccionado de la misma manera a esas quejas) que acabó desembocando en poco tiempo en la simbiosis de modelo=identidad del club (a esto posiblemente también contribuyó la dictadura franquista, acentuando aun más la vocación nacionalista del club, pero no se decir en que medida).

    ¿El futuro? Quien sabe, llevan dando por muerto al Athletic durante toda mi vida, unos 25 años, y aquí en Bilbao con el bienio negro (2005-2007) se especuló mucho con que si se debía cambiar, sobre todo ciertos sectores de la prensa. Pero siguiendo fieles a lo que el club es, en 3 años se han llegado a 3 finales demostrando que a este club todavía le queda mucha guerra que dar.

    Por eso es especialmente doloroso que un chaval criado aquí durante 17 años, no haya conseguido mamar bien lo que significa ser del Athletic para que continue al menos un par de temporadas más. De ahí las palabras de Urrutia de fracaso institucional.

  4. Kurono

    15 de agosto de 2012 a las 10:38 pm

    En este caso, el “tira y afloja” terminará por arruinar a las dos partes, ya que ni Llorente terminará escuchando la musiquilla de la “Champions” de una buena manera (o come banquillos durante 6 meses, o bien para en un equipo de Rusia o Ucrania) y el club termina perdiendo a su “buque insignia” y está con el riesgo real de una “huída” masiva de jugadores del A. de Bilbao o bien esa incomodidad que provoca problemas y fisuras en el vestuario.

    Llorente debió decir al finalizar al temporada: “Presi, tengo ganas de más, por favor, escuche ofertas” Y no estar mareando a la gente de la directiva con una renovación de contrato imposible. 5.5 millones es demasiado; Higuaín, Falcao o Soldado cobran 4.5, 4.0 (creo) y 1.5 millones respectivamente y en el caso de Higuaín juega en el Real Madrid, donde puden pagar ese tipo de salarios. Muy mal lo de Llorente.

    Ahora bien, si empiezan con los insultos y comentarios despectivos porque “quiere irse” (y no por sus maneras) y que lo hace por “mercenario”, les recuerdo que el Athletic de Bilbao ha hecho cosas parecidas con otros jugadores de clubes como el Alavés, Real Sociedad y Osasuna ofreciéndoles contratos elevadísimos a los jugadores y canteranos de esos clubes. Lo de Llorente está mal por hacer las cosas agobiantes sin margen de maniobra para el club, no porque quiera irse a un club más grande a ganar títulos.

  5. Nando

    17 de agosto de 2012 a las 6:00 pm

    Tanta culpa pueden tener Llorente con el club. Si bien como dice antes Kurono, podía el jugador dejarse de renovaciones imposibles y decir claramente que quiere irse, tambien está en manos del club el sentarse con Llorente y, si no ven voluntad de seguir por su parte, plantar la negociación y buscar una salida económica favorable para ellos, que son los gestores y tendrán que ponerse en el posible peor caso.
    No acabaré de entender esa visión de que el club se lo ha dado todo y le deben la vida por ello. Si, te han dado la oportunidad, pero el jugador lo habrá compensado con su trabajo, que los clubes no son ONG’s, y si no aportases nada te irias para casa, o a 2ª B, y eso también pasará en el Atletic por mucha cultura proteccionista hacia el jugador que tengan.

  6. Nando

    17 de agosto de 2012 a las 6:56 pm

    Y, como comenta Pavel, habría que estar seguro de los motivos reales antes de quemar al jugador en la plaza del pueblo, por mercenario mercenario… (¿acaso desde el momento que la mayoría trabajamos por dinero, no seríamos todos mercenarios por definición?), no todo el mundo quiere quedarse toda su vida profesional en su terruño, algunos tienen ganas de mejorar, aprender aspectos nuevos de su carrera, buscar un futbol que se adapte mejor a sus características o simplemente ver mundo. Que igual no, y simplemente es un pesetero, que quiere cobrar un sueldo por encima de su capacidad real.
    No hace mucho tambien se fue para Liverpool un chaval igualmente sobrevalorado, que también emblema de su cantera, y posiblemente si no fuese por Inglaterra se hubiese quedado profesionalmente estancado, ¿debería haber hipotecado esa posibilidad de hacer algo relevante en su profesión por una supuesta deuda moral con su club?
    Un futbolista no es como otro profesional, que puede reinventarse y dar un cambio con 40 años. Ellos tienen 4 o 5 años al máximo, con suerte y si son buenos. Y si dejan pasar una oportunidad de mejorar, quizá ya sea una decisión de por vida. No me parece justo exigir ese grado de compromiso más allá de lo profesional. Como mucho cumplir el contrato y punto.

    Me parece peor el caso de futbolistas que están forzando la situación para no cumplir la totalidad del contrato e irse antes de finalizarlo; eso me parece falta de profesionalidad. Pero Llorente si no llega a un acuerdo, pues simplemente espera un añito y se va a donde le apetezca; el habrá cumplido su contrato, y aquí nadie debe nada a nadie.

  7. Héctor

    17 de agosto de 2012 a las 9:37 pm

    Tras 55 comentarios y un artículo, por fín algo de sentido común

  8. testarazo

    18 de agosto de 2012 a las 3:23 am

    Llorente se puede ir donde le de la gana, nadie sensato le criticará eso, lo que se le crítica desde la afición del Athletic es su falta de honradez en la negociación y su falta de compromiso con el club que lo ha hecho jugador que pueden parecer la misma cosa pero no lo son. Lleva negociando con el club desde la anterior Junta Directiva y ni Macua, con lo que le hubiera gustado, pudo presentar su renovación como baza electoral.

    A estas alturas del culebrón nadie va a hacer una oferta que el Athletic considere digna para la institución por un jugador que queda libre al final de esta temporada que se inicia. Y es que lo de Llorente huele a que tiene un precontrato firmado con prima de fichaje incluida en su sueldo. Así que tiene toda la pinta de tirarse toda la temporada sin jugar por el clima irrespirable que va a ser San Mamés para él.

  9. Nando

    18 de agosto de 2012 a las 11:43 am

    ¿Por qué falta de honradez? ¿Ha mentido o engañado al club? Porque yo no he visto que haya hecho nada censurable. El quiere irse, e intentará hacerlo por todos los medios que le permita la ley y su contrato. El club no quiere dearlo ir, e intentará hacer valer también sus argumentos. Como cualquier negociación laboral, veo yo. Es más , ni siquiera veo que el jugador esté polemizando todos los días en los medios (igual sí, y solo es que no sigo bastante la información deportiva, corregidme si es el caso), a diferencia de otros, que están llorando en la televisión porque no les dejan ir, o no se presentan a los entrenamientos, eso si me parece poco honrado.

    Al final cada uno ve la situación desde su punto de vista. Entiendo que para alguien del Athletic es casi una traición, pero entonces, ¿cuanto”compromiso” les debe el jugador para haber cumplido? ¿1 año mas de lo que marque el contrato ? ¿dos? ¿compromiso de por vida?
    Ya digo que entiendo el punto de vista del aficionado del Athletic, pero veamos el caso Cesc de hace poco, por ejemplo. Para el aficionado del Barça, Wenger era un desalmado por no dejar irse al jugador; y una mala gente los del Arsenal. Sin embargo en ese caso¿quién tenía contrato con quién y qué club le había dado su oportunidad al jugador? Y se montó bastante más culebrón en ese caso, pero el aficionado de aquí lo veía desde su interés.

    Yo lo que veo aquí es una negociación, y las negociaciones a menudo son desagradables cuando hay intereses distintos ¿Pero cual es la solución entonces? Auí se ha debatido de mucho pero no he visto que nadie haya planteado una alternativa real al jugador ¿Como no queremos que se vaya que se aguante y le dedique su vida al club, hsta que ya no noos interese? Imaginemos que en nuestro trabajo se nos planteasen esos términos.
    Y entiendo que el Athletic es un club particular y por ello intenta regirse de forma distinta a otros clubes, y precisamente por eso es un club que me merece mucho respeto. La cuestión es que no podemos obligar a todos sus jugadores a que comparta esa visión, si no lo sienten así. Unos dedicarán su vida a su club, y otros se buscarán la vida por fuera, por ambición o porque no les quede más remedio. Pero no creo que esta 2ª opción sea para tachar moralmente a nadie.

  10. testarazo

    18 de agosto de 2012 a las 3:12 pm

    Llorente ha mentido y engañado al club dando largas y tiempos de espera para forzar su salida del club sin que este pudiera hacer caja por él. Estará en su derecho pero eso no es honradez con el club que lo ha formado. Sea el Athletic o el Apurtuarte. Sí su deseo era irse y el Athletic lo hubiera sabido antes del fin de su contrato podría haber maniobrado para sacar un dinero por él. No forzar la negociación con una temporada pérdida para Llorente y el club tocado en la linea de flotación del compromiso, produciendo un malestar y una situación insostenible, tras una temporada esperanzadora, que el club puede pagar en lo deportivo.

    Lo de Cesc dejándose poner la camiseta del Barça en las celebraciones de la Roja es una de las imagenes más indecorosas y vergonzantes que yo recuerdo. Bueno, como la presión que suelen hacer los medios del duopolio cuando les interesa un jugador de otro club. Falta de respeto es poco para calificar lo que suelen hacer para justificar que todo jugador que quiera ser algo en el fútbol debe vestir la camiseta de uno de ellos.

    El agradecimiento no es obligatorio, nadie está obligado a permanecer en un equipo, el derecho de retención fue abolido hace décadas, pero el buen hacer y el buen obrar, la sinceridad, no tienen fecha de caducidad. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. De momento LLorente con su manera de obrar a puesto al club y al equipo entre la espada y la pared y sin solución al conflicto.

  11. Borja Barba

    19 de agosto de 2012 a las 1:32 am

    Apoyo el último comentario de #testarazo al 100%. Muy bien expresado el sentir mayoritario de los aficionados del Athletic Club.

  12. Kurono

    22 de agosto de 2012 a las 8:57 pm

    Que lo malo no es querer irse, sino marear a medio mundo pidiendo una renovación imposible y haciendo sus salida inminente a una semanas de acabar el mercado de verano y dejar al club en una situación muy delicada y poco propicia para la planificación.

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