Desorden

Hay algo italiano en el equipo de Inglaterra. El seleccionador, Roy Hodgson, entrenó a Inter de Milán y a Udinese en dos experiencias breves que los seguidores negriazules y blanquinegros hacen bien en olvidar. Hodgson parece haber recuperado alguna de las enseñanzas que aprendió en el Calcio para ordenar a su equipo. Ya intentó la mezcla italo-británica en 1997, cuando fichó a Paul Ince para su Inter. No le salió del todo mal, aunque quedaran séptimos y luego terceros en sus dos temporadas en Italia. Dicen que Ince jugó a buen nivel. Sin embargo, no dudó en salir escopeteado en cuanto se presentó la oferta del Liverpool, dejando a Moratti con el generoso cheque de renovación a medio firmar. Hablábamos de orden, el anhelo italiano. Cesare Prandelli, seleccionador de Italia, elogia a su rival y habla de su capacidad de organización. La verdad es que hay poco a temer de Inglaterra más allá de eso. Que si Rooney, quizá un cabezazo de Carroll, que Walcott es rápido, que si un córner. Tiene buenos jugadores Inglaterra, pero están encorsetados en dos líneas de cuatro, en campo propio, que juegan muy juntitas y difícilmente se rompen. Son los reyes del juego posicional. Son un equipo muy italiano. Paolo di Canio, actual entrenador del Swindon Town, uno que ha estado aquí y allí, Lazio y West Ham, tiene el background necesario para situarlo en el tiempo: “Hodgson es un viejo zorro e Inglaterra es un equipo italiano de los años ochenta”.

Se supone que una buena colocación ayuda a una mejor defensa. Puede que no gane partidos, pero pierde menos. El orden no es la meca del fútbol, pero tiene bastante mérito que Roy Hodgson lo haya conseguido en tan poco tiempo. En febrero se fue Fabio Capello. En marzo y abril Harry Redknapp era el elegido. El uno de mayo, un mes y siete días antes de la competición, la FA escogió a Hodgson, por sorpresa, como solución de emergencia y sin embargo firmándole un contrato de cuatro años. Así se presentaba ante una selección sin gobierno: a última hora y de imprevisto. Tenía un capitán loco, John Terry, una estrella sancionada, Wayne Rooney, y varias lesiones de importancia; Jack Wilshere, Frank Lampard, Gareth Barry, Gary Cahill. No tuvo suficiente de lo heredado y se marcó un ataque de poder dejando fuera de la lista a Rio Ferdinand. Por cuestiones deportivas, dijo. Cuando se lesionó Cahill y esas cuestiones se desvanecieron, tampoco le rescató. Dio la sensación que estuvo más cerca de los 23 Anton que Rio Ferdinand. Y eso que el hermano menor, menos lúcido,  jugador en el Queens Park Rangers, había padecido un episodio de presunto racismo con Terry durante la temporada. A Hodgson le faltó un David Beckham un par de años más joven llamando a la puerta para tener todo lo contrario a una selección ordenada. Contra pronóstico, supo conducirla a su terreno.

La seleccion más inmovilista de la Eurocopa se enfrenta a su futuro. Si hacemos caso a di Canio, a treinta años vista se cumplirá la progresión lógica de Inglaterra hacia la Italia de Prandelli. No habrá perdido orden, porque difícilmente se escapa a la mentalidad italiana, pero será otra cosa. La diferencia está en lo que dura Andrea Pirlo, un guía esencial, y sobre todo en el dúo atacante. Si Roy Hodgson fuera el seleccionador de Italia y escogiera a sus discípulos según su capacidad de organización, Mario Balotelli y Antonio Cassano serían los últimos de la lista. Al primero le sobran anécdotas. Un tipo que jugando con el Inter de Milán se deja ver en televisión vistiendo la camiseta del Milan no es que sea muy ordenado. Una vez su madre le envió a comprar una tabla de planchar y volvió con un Scalextric y un trampolín gigante. Seguro que cuando le contó su historia a Cassano, más veterano en el arte de la pillería, este recordó alguna de sus travesuras. Son la pareja más desordenada del mundo, psicológica y futbolísticamente. Quizá el mejor remedio ante la aburrida zaga de Hodgson. El orden ya triunfó anoche. Francia y España, con distinta suerte, fueron muy ordenadas. Ojalá Balotelli y Cassano decidan que ya hemos tenido bastante.

Buenas cuotas en bwin.es si tenemos claro quién es nuestro favorito. Las apuestas no dan favorita, 2.75 a la victoria de Inglaterra o Italia y 3.00€ el empate. Nosotros nos la jugamos a la victoria del desorden italiano. Si se quiere correr menos riesgo vale la cuota de 1.90 con que una de las dos se clasifique, sea en la prórroga o en los penaltis. Si triunfa el orden de Hodgson, menos de 2.5 goles a 1,45. Si creéis en el desorden, más de 2.5 a 2.65€. El gol de Balotelli, tirador de penaltis se intuye, a 3.00€.

Fotografía | uefa.com
Di Canio | BBC


Déjanos un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>