Así fue la Liga: Valencia (3º)

Vicent Chilet es periodista. Cronista habitual del Valencia en Levante-EMV y miembro del consejo de redacción de la revista Panenka.

Valoración general de la temporada.
Debe ser positiva, si se tiene en cuenta que el equipo ha renovado el tercer puesto y ha llegado a semifinales de Copa y Liga Europa. Las sensaciones que se le quedan al aficionado, y que tal vez no se entiendan fuera de Valencia, son otras. La imagen ofrecida por el equipo en algunas derrotas, en momentos significativos, ha sido muy decepcionante. Las remontadas en contra no han abandonado a Unai Emery en sus cuatro años. La primera fue en la Supercopa de 2008, ante un Real Madrid que con dos expulsados le marcó tres goles en los últimos quince minutos de la final. Este año las remontadas en contra han sido quince, algunas en casa y gozando también de superioridad numérica. Revelan que la actitud y la mentalidad no han sido las adecuadas, que ha faltado constancia. Ganar 0-3 en San Mamés o secar al Madrid en el Bernabéu, más allá de invalidar esta teoría, la refuerza, porque queda la impresión de que este equipo cuando quiso, pudo. La falta de ambición quedó patente en la segunda vuelta, con 26 puntos y siete derrotas. Solo la irregularidad contagiada en todo un campeonato sin una clase media definida impidió que el Valencia sufriera por la tercera plaza. No ha ayudado tampoco el aroma de final de época que envolvió a Emery desde inicio de campaña, con una renovación de contrato arriesgada, con su figura ya muy erosionada en un entorno tan exigente como el de Mestalla y sin sentir nunca el respaldo incondicional de Manuel Llorente. Emery ha metido al equipo tres campañas seguidas en Liga de Campeones, sobreviviendo a las ventas de Villa, Silva y Mata, pero la hinchada le afea que su Valencia, con la sangría de su inseguridad defensiva, no haya ofrecido un patrón de juego concreto y haya deparado rendiciones cómodas en torneos de eliminatorias, con el agravante de la permanente lección de coraje exhibida por el Levante UD. Hay una desafección evidente entre la hinchada y la institución.

Momento especial de la temporada.
Sin duda, el empate a cero en el Bernabéu. En ese partido, en el mejor escenario posible y ante el rival más poderoso, el Valencia se vació, fue un equipo valiente, tuvo a un Guaita inmenso y gozó de dos postes en media docena de ocasiones de gol bastante claras. Resistió con unos valores -entrega, disciplina táctica- que hacía tiempo que no ofrendaba a sus aficionados, que redescubrieron el gen competitivo de un Valencia que, en la siguiente salida, cayó goleado por 4-0 ante un Espanyol en crisis.

Jugador decisivo.
Soldado, con su explosión goleadora de la primera vuelta, maquilló algunas de las deficiencias estructurales del equipo. Está en la plenitud de su carrera y se ha convertido en el futbolista franquicia de una plantilla descabezada de referentes. Ha asumido esa responsabilidad. A pesar de bajar el ritmo goleador en la segunda vuelta, es un futbolista imprescindible para esta entidad. La consagración de Guaita bajo palos y de Jordi Alba como lateral /extremo zurdo ha sido otra de las noticias positivas.

Decepción.
Da la impresión que el rendimiento de los fichajes no ha sido óptimo, acorde con el esfuerzo financiero del club. Sobre todo en el caso de Víctor Ruiz, tocado anímicamente tras su error ante Ramires en Stamford Bridge. Piatti no ha acabado de ser titular ni ha sabido explotar sus condiciones. Parejo ha ido de menos a más, aunque le falte constancia. Rami comenzó imperial, pero bajó enteros en la segunda vuelta, con muchas distracciones y errores de concentración.

Jugador revelación.
Soso Feghouli. No es un futbolista que destaque especialmente en alguna virtud, pero con su descaro y atrevimiento ha aportado algo de electricidad cuando el equipo se marchitaba. Tiene velocidad, regate, ha mejorado de cara al gol y se le augura, con su desmedida motivación, un gran crecimiento. Tiene enamorado a la grada de Mestalla. Emery apostó por su titularidad y la jugada salió bien. A principios de temporada habría apostado por el canterano Juan Bernat, un extremo zurdo juvenil que fue el mejor valencianista en la pretemporada pero ya en partidos oficiales Emery lo desterró a Segunda B, sin que quedara claro muy bien el porqué.

Claves para la planificación y expectativas para la próxima temporada.
Llega Pellegrino, una apuesta del estilo Vilanova. No ha dirigido a ningún primer equipo pero sí ha tenido una rica formación. Como jugador estuvo a las órdenes de Bianchi en Vélez, de Van Gaal en el Barça y de Cúper, Benítez y Ranieri en el Valencia. Como jugador es reconocido como uno de los líderes silenciosos de aquel Valencia del doblete. En el campo era la extensión de Benítez y leía el fútbol como entrenador. Se le va a pedir un equipo más fiable en defensa, uno de los puntos fuertes de cada Valencia grande, y va a tener que planificar otra plantilla bajo la eterna economía de guerra y la gestión tecnócrata que atenaza al club. Quedan pocas estrellas por vender. Se irá Jordi Alba, aguantarán Soldado y Rami. El club debe desarrollar su hoja de ruta y no limitarla al rescate económico. Con la actual planificación, con la sola referencia veterana de Albelda, es un equipo en continuo crecimiento, demasiado joven, con un buen futuro que no se llegará a disfrutar por las ventas y un presente en el que se echa de menos en partidos clave la experiencia que años atrás aportaban Carboni, Djukic, Angloma, Milla o Cañizares. Este Valencia, huérfano de esa clase de jugadores, se quedó temblando ante la bestia parda de Drogba en Stamford Bridge. Son futbolistas necesarios, que equilibran un bloque, pero que al parecer no entran en el ideario de Llorente, impulsor de la teoría, y voy a citarle, del «máximo rendimiento deportivo y económico». Volver a los valores que añora la grada es compatible con la austeridad económica con la que el club responde a casi cualquier crítica. Ayala y Baraja costaron menos que Piatti y Víctor Ruiz.

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Fotografía | Uefa.com

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3 Comments

  1. Pep

    2 de junio de 2012 a las 7:59 pm

    Soy del Valencia y no puedo estar más de acuerdo con el artículo. Describe muy bien cómo nos sentimos la mayoría de valencianistas. Estoy especialmente de acuerdo en que lo primordial es fichar gente con sangre y cabeza que pueda liderar al equipo desde dentro del campo, que evite esas remontadas en contra a base de casta y «narices». Es duro ver como el Athletic elimina al Manchester y recordar como el Chelsea este año, y el Schalke el año pasado nos dejaron fuera de la Champions por no jugar como le jugamos este año al Madrid u otros años al Barça. Esta ha sido la principal lacra de Emery.

  2. Yuri

    3 de junio de 2012 a las 4:51 pm

    Soy del Barça y puedo permitirme mi opinión desde fuera, por un lado lo conseguido por Emery 3º los últimos años. Pero por otro lado llego a entender a la afición ché, a veces se ha demostrado muy rácano, dejando de lado a Soldado, lo de las remontadas en este año me parece una pasada. También destaco que el Valencia consigue autorregenerarse tras las ventas de sus mejores jugadores.

  3. Kurono

    3 de junio de 2012 a las 9:39 pm

    Supongo que este artículo deja bien en claro el porque se le criticaba tanto a Emery. Varias derrotas vergonzosas y sin actitud por parte del equipo, nulo mimo a la cantera (Bernat terminó por fastidiar al respetable), una inexistente organización y jerarquía, derrotas inconcebibles y sobre todo una falta de actitud y ambición que desgastan la ambición.

    La apuesta de Pellegrino me huele a «más de lo mismo» desde Quique Sánchez Flores o el propio Emery de un técnico sin gran experiencia en el gran circo, apuesta que valió una vez por un Benitez, pero en las otras ocasiones no ha salido tan bien. Tanto Quique como Emery pecaban de poco ambiciosos, pero mientras al vasco se le disculpa un poco debido a la situación del club, el madrileño es «persona non grata» en las cercanías de Mestalla, ya que tuvo una de las plantillas más caras de su historia y no solo no hizo un equipo que otro técnico pudiera continuar (nunca renovó la medular p.e., pese a que no hubo miseria en gastar 30 millones en Joaquín, 18 en Fernandes o 9 por del Horno sino que tampoco ganó nada, con derrotas dolorosas como el 4-2 del Getafe en Copa del Rey o la goleada 3-0 ante el Sevilla que significó el adiós de Quique en el Sánchez-Pizjuan . No me gusta esta apuesta, es demasiado «pan con lo mismo», si saben a lo que me refiero. Tampoco está para pagarse millonadas en Guardiolas, Fergusons, Villas-Boas, pero había algún técnico con cierta solera que le interesaría dirigir a un club que participará en la Champions, con algunos jugadores con calidad (Guaita, Rami, Topal, Soldado, Fegulli o Banega), auqnue con economía de guerra.

    Y ese es el problema, contratan al técnico más «económico» en el mercado; sin embargo jugadores como Miguel Brito o Vicente Rodriguez (hasta la temporada pasada) cobraban una millonada y su rendimiento era escaso y su comportamiento una vergüenza. Esas fichas millonarias y traspasos ruinosos han terminado con el Valencia en esta situación de «impase». Por un lado, objetivo cumplido, por fin Emery lograba superar eliminatorias a doble partido; por otro lado, es la peor liga en cuanto a puntos y solamente porque los demás equipos tuvieron tramos aun más nefastos que el Valencia, lograron terminar terceros. Urge una catarsis en todos los niveles del club, un mensaje más ambicioso.