FC Bayern-Chelsea FC: la hora más gloriosa

“Preparémonos para cumplir con nuestros deberes, de tal manera que si el Imperio Británico y la Commonwealth durasen mil años, la gente pudiera decir ‘aquella fue la hora más gloriosa del Imperio’”. Cuando Sir Winston Churchill pronunció estas palabras ante la Cámara de los Comunes del Parlamento británico el 18 de junio de 1940, las fuerzas aliadas estaban siendo obligadas a salir por patas de suelo francés ante el implacable avance de la Wehrmacht. La moral del país estaba por los suelos. Sin embargo, su desesperado pero orgulloso discurso provocó un efecto inmediato en sus políticos y en la población. Churchill consiguió extraer de los suyos lo último que les quedaba. Consiguió aunar fuerzas y espíritu y convencer a un país anímicamente y psicológicamente derrotado de antemano en un pueblo orgulloso por levantarse ante el rival y plantar cara con honor y sin miedo al destino.

Setenta y dos años más tarde, y en un contexto radicalmente diferente a aquél, otro grupo de súbditos ingleses necesita que alguien levante su moral y abra ante ellos un resquicio de esperanza. Son pocos, muy pocos los que confían en las posibilidades del Chelsea FC ante su segunda final de UEFA Champions League ante un Bayern München que busca culminar un proyecto en su propio estadio, con la mayor parte de sus futbolistas en la plenitud de sus carreras. Pero los partidos, como las batallas, hay que disputarlos sobre el campo.

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Quizá la charla táctica de Roberto Di Matteo no se acerque a la enjundia y al significado del famoso ‘Their finest hour‘ pronunciado por el inigualable estadista británico en aquellos difíciles días de preguerra, pero muy probablemente tenga un efecto similar en sus hombres. El cuadro londinense debe mentalizarse para afrontar el partido más importante de su historia sin la simbología de la presencia de su capitán, John Terry, ni la de otros futbolistas básicos en el esquema, como Raúl Meireles, Ramires y Branislav Ivanović, todos ellos habituales titulares y todos ellos sancionados. Fue el costoso peaje que hubo que pagar para apear al Barça de la competición.

Pero lo que ha supuesto motivo de alarma en el bando inglés, no lo ha sido tanto, y motivos sobrados podrían tener para ello, en el alemán. Jupp Heynckes, que afronta la que se será su segunda final de la Liga de Campeones como técnico tras ganar la de 1998 con el Real Madrid, no podrá contar con David Alaba, Luiz Gustavo ni Holger Badstuber, todos ellos tan titulares como los ausentes en el Chelsea. Quizá el bando germano ha sabido gestionar mejor en la previa de cara a la gran cita del Allianz la incidencia de sus tres importantes ausencias. Lo que es evidente es que ninguno de los dos equipos tendrá a su disposición su arsenal completo, lo que deriva responsabilidad hacia la figura de los técnicos. En sus manos y en su pizarra queda el saber cómo disponer de las piezas con las que cuentan para que sus debilidades se perciban menos.

Todo apunta a que Di Matteo, de una manera similar a como hizo en Barcelona, blinde el centro del campo Blue con la inclusión de Michael Essien y de John Obi Mikel, liberando a Frank Lampard en la zona de tres cuartos de campo. Frente a ellos, el triángulo de Heynckes, que tan buen resultado le dio en el Bernabéu, deberá amoldarse a la ausencia del brasileño Luiz Gustavo. Es una incógnita si el técnico alemán apostará por juntar en el centro a Schweinsteiger con Toni Kroos dejando el vértice superior del triángulo a Thomas Müller, o si preferirá a Tymoschuk como pivote confiando en un van Buyten que acaba de salir de lesión para el centro de la defensa, confinando a Müller al banquillo. Independientemente de quién juegue, será en esa porción de terreno en la que se cocine el partido. El aderezo lo pondrán los consabidos Robben, Gómez y Ribéry, por el 4-3-3 bávaro, y Drogba, Mata y, probablemente y ante la previsible ausencia de Malouda, Kalou, junto al ya mencionado Lampard en el 4-2-3-1 de Di Matteo. Mucha dinamita y de muy variada factura.

Si los alemanes no consiguen gestionar bien la presión añadida que a buen seguro supondrá el jugar como local y sabiéndose favorito, los londinenses, expertos en extraer petróleo de yacimientos imposibles, jugarán la baza del oportunismo y de la fortaleza mental. Si de algo puede presumir el grupo de Di Matteo es de haber sabido recuperarse anímicamente y de haber logrado imponerse a la complicada situación que se les planteó tras la inesperada salida de André Villas-Boas de Stamford Bridge. Cumplirán con su cometido. Quieren que la cita de Múnich sea recordada como la hora más gloriosa del club.

El Bayern se presenta, como hemos comentado, como el gran favorito al título en las apuestas. Su victoria en el partido cotiza en bwin a 1.78 euros, por 4.10 del empate al término de los noventa minutos y 3.90 de la victoria londinense. ¿No vamos, apostantes, a creer en las posibilidades inglesas? Visualicen la sorpresa que supondría un zarpazo letal de Didier Drogba en la primera mitad. Un Bayern volcado sobre la meta de Cech, un robo en la zona apropiada, una contra magistralmente lanzada por Lampard y conducida por Mata y, ¡zas!, el marfileño. ¿Nada impensable, verdad? Pues si el primer gol en el primer tiempo del choque fuese del Chelsea cobraríamos 3.50 euros por euro apostado. ¿No creemos en la sorpresa? ¿Confiamos en la fiabilidad alemana? Imaginen entonces un escenario favorable al Bayern. Si los bávaros consiguen la victoria al término de los noventa minutos sin encajar un solo gol, podríamos cobrar 2.85 por euro invertido. ¿Queremos personalizar? Bien, el gol del matador Mario Gómez se paga a 2.10, el de Arjen Robben a 2.40. Del lado inglés, el tanto de Drogba se pagaría a 3.00 euros, por 4.00 el del español Juan Mata. Ojo al juego aéreo de David Luiz en los córners y saques de falta de los Blues: un tanto del central brasileño se pagaría, excelentemente, a 9.00 euros por euro apostado. Multitud de opciones.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

3 Comments

  1. juni

    19 de mayo de 2012 a las 2:17 pm

    Por cariño a una gran generación que lo ha ganado todo en su país, y que no ganó este torneo por un desafortunado resbalón, espero que gane el Chelsea.

    Muy buena la frase ‘los londinenses, expertos en extraer petróleo de yacimientos imposibles’.

  2. Reynaldo

    20 de mayo de 2012 a las 1:13 am

    Hoy Chelsea jugo como equipo aleman: empatar de ultimo momento, y ganar en penales

  3. Games4Alien

    20 de mayo de 2012 a las 9:55 am

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