El matiz del éxito

En estos tiempos modernos en los que el éxito parece una condición inherente y exigible a todo ser humano, no conviene perder de vista lo que la realidad nos escupe a diario al común de los mortales. Basta ya de comprar día tras día un modelo de vida que no existe, que no es real y que lo único que nos proporciona es un concepto del fracaso extraordinariamente amplio. Dejemos de acostumbrarnos a la gloria cotidiana. Porque no. El éxito, como remarca Marcelo Bielsa, es una excepción. Un privilegio concedido y disfrutado únicamente por una minoría. Mientras unos pocos escogidos lo alcanzan, el resto se debaten en una existencia más o menos cruel, plena de esfuerzos y sacrificios no siempre recompensados.

No tengo ninguna duda de que la aspiración de cualquier seguidor de un equipo de fútbol es siempre máxima. No es sencillo renunciar a la gloria sin antes haber probado el sabor de la derrota. Pero la gloria es un concepto muy relativo, jalonado por muy diversos e intrincados matices. La gloria puede ser levantar un título único, alzarse con la victoria en la competición más deseada y disputada, convertirse en el número uno y referencia mundial… pero la gloria puede ser también sobrevivir y seguir respirando. La gloria se la puede llevar el Real Madrid, con su trabajado triunfo cuatro años después en el Campeonato nacional de Liga. La puede compartir incluso con el Atlético de Madrid, reciente campeón de la Europa League. Pero también la compartirá con ese grupo de escogidos que el domingo por la noche confirmen su permanencia, una temporada más, en el selecto club de la primera división. Esos Zaragoza, Granada, Villarreal, Sporting y, por supuesto Rayo Vallecano. Para cualquiera de ellos esa hipotética permanencia en la categoría sería el mayor de los éxitos. Tocar ESA gloria con las manos y acostarse esa noche con ella es también triunfar en la vida y alcanzar el éxito. Una exaltación del orgullo y de la propia identidad. Por mucho que sea un éxito casi clandestino, casi ofensivo. Por mucho que no aparezca en los catálogos y escaparates.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

7 Comments

  1. Biergarten

    11 de mayo de 2012 a las 11:20 am

    “No es sencillo renunciar a la gloria sin antes haber probado el sabor de la derrota”

    No acabo de entender esta frase.

  2. blackfrog

    11 de mayo de 2012 a las 11:25 am

    Después de este larguísimo mes de derrrotas y angustias tras aquel orgásmico 6-0 a Osasuna, puedo asegurar que si este domingo mi Rayito consigue mantener la categoría mi alegría no tendrá nada que envidiar a la del ascenso del año pasado e incluso a la del mundial o la eurocopa de la selección. Chapeau, Borja Barba, y suerte también a los demás, aunque espero sentirlo por otros dos equipos que no sean el mío.

  3. Lordcab

    11 de mayo de 2012 a las 12:48 pm

    Realmente el lema que sacó el Atleti antes de la final de la Europa League es una gran verdad… “Nuestra verdad es nuestra verdad”… A mi como seguidor del Atleti, hoy por hoy no hay nada más grande que ganar la Europa League, esa es mi verdad, ni Ligas ni Champions ni nada me importa más. Para un seguidor del Zaragoza lo más grande será el domingo mantenerse en primera tras una 2ª Vuelta de escándalo, al igual que para Rayo, Villarreal etc…

  4. Los cromos de la otra liga

    11 de mayo de 2012 a las 4:13 pm

    Muy buen vídeo. El Rayo se merece la permanencia por muchos motivos, pero sobre todo por su propuesta futbolística, la de su entrenador, un tío muy válido que ha demostrado mucho esta temporada y que sería una pena que todo acabase mal. Animo al Rayo! BLOG:: http://www.loscromosdelaotraliga.blogspot.com.es/

  5. Full Norbert

    11 de mayo de 2012 a las 10:08 pm

    Ya lo dijo Kiko en el Informe Robinson del Atleti: cambio el doblete y la medalla de Oro por haberme salvado ese año. Salvarse es no sólo un éxito es evitar la más cruel de las derrotas.

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