Cuando el Liverpool empezó a perder

Nos hemos gastado 100 millones de libras para derrotar a un equipo de Championship en una tanda de penaltis. ¡El Liverpool ha vuelto!

When Saturday Comes, portada del mes de abril

Es el enésimo oh! prologando de una afición acostumbrada a pocas luces ante portería. Que suceda en Anfield supone un minúsculo cromo que llevarse a la espalda, directo al álbum de las decepciones que se reedita desde hace veintidós veranos. Tantos como los que el equipo no levanta la Premier League. Pero que ocurra en Wembley es inadmisible. Aquí una ocasión al limbo se convierte en un laboroso anexo de dieciocho páginas. Fastidiado de escribir errores frente al arco, corre el minuto 87 cuando el sospechoso habitual Andy Carroll acalla el runrún con el gol más importante del año en la ciudad de Liverpool. Irónicamente lo convierte de espaldas.

Cada semana, y de la mano de bwin, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las apuestas on-line.

El Everton fue el damnificado del inesperado acierto del punta, cuyo milagro hizo sentir un poco menos estafados a los hinchas de su club. Bastaron cinco segundos para recordar el precio del ariete: 35 millones de libras a cambio de un gol. Los más bondadosos incluso lo dieron por bien gastado. No la inmensa mayoría, que obviamente es más exigente. En los últimos tiempos las victorias del Liverpool son así, no conllevan la felicidad plena. Si marca Carroll se celebra, pero es una nueva oportunidad para recordar lo que se ha pagado por él. Si el club disputa una final resulta que el oponente no es lo bastante bueno. Si juega otra, en la misma semana los propietarios gratifican al seguidor con el anuncio de pérdidas millonarias en su ejercicio económico. Aunque esta tarde Jamie Carragher y Steven Gerrard paseen la Copa de campeones dando la vuelta al estadio, dirán que la posición natural del club no se habrá restablecido, que van sextos en la Premier. En parte tienen razón. Una campaña con dos títulos es un paso al frente, un avance importante, pero el Liverpool no habrá vuelto de verdad hasta que alcance de nuevo una situación de dominio.

El último título de liga red data de la temporada 89/90, el colofón final a dos décadas de ensueño. En los setenta se impuso primero en Inglaterra y armó el proyecto que conquistaría Europa (77 y 78). En los ochenta fue al revés, agarró dos Ligas de Campeones (81 y 84) y se despediría primero del continente, al año siguiente, tras el desastre de Heysel. En la Premier aguantó el éxito hasta que asomaron los noventa, momento que eligió para derrumbarse. El equipo que había liderado el fútbol europeo con mano de hierro cayó en un segundo escalón del que aún hoy no ha salido. La temporada 91/92 fue la peor posible, acabando sexto, pero el mal ya estaba hecho con anterioridad. A continuación repasamos las derrotas, equivocaciones, fichajes, lesiones, renuncias y fugas más determinantes de la mutación.

La fatalidad en el estadio de Heysel, en Bruselas, ocurrió un 29 de mayo de 1985. Los incidentes entre hinchas del Liverpool y Juventus se tradujeron en una avalancha en la que murieron 39 personas y más de 600 resultaron heridas. Pese a la tragedia el partido se disputó, con victoria italiana gracias a un tanto de penalti de Michel Platini, cuya organización que ahora preside, la UEFA, sancionó al Liverpool con seis años sin participar en competiciones europeas. Y al resto de equipos ingleses con cinco. Entre la derrota futbolística y la sentimental, era presumible un bajón de rendimiento. No se produjo. El Liverpool siguió ganando, no hubo cambio de ciclo. Sin embargo, Heysel es el primer ítem acumulativo a recolectar, porque tendrá su peso más adelante.

Alterna campeonato sí, campeonato no, pero todos tienen claro qué futbolistas mandan a finales de los ochenta: Ian Rush, John Aldridge, Peter Beardsley, John Barnes... Al Liverpool se le consumen las perlas del éxito anterior, como por ejemplo Kenny Dalglish, que continuará ligado al conjunto como entrenador-jugador -cada vez más lo primero que lo segundo-, pero las suple con acierto para garantizar la continuidad de las victorias. El fútbol funciona. Es de nuevo un fenómeno externo al juego el que sacude el alma de la entidad: Hillsborough.

El Liverpool marchaba firme hacia un nuevo doblete, líder implacable, cuando visitó el campo del Sheffield Wednesday, Hillsborough, para enfrentarse al Nottingham Forest. Aquél estadio -que sigue en uso, remodelado- albergaba de forma habitual semifinales de FA Cup, como se disponía el 15 de abril de 1989. No hubo violencia, sí demasiada gente. La avalancha contra las vallas se llevó a 96 aficionados del Liverpool. 766 más resultaron heridos. Una más. Aparentemente el equipo no se resintió en exceso y sumó seis victorias consecutivas tras el incidente, incluida la final de Copa ante el Everton. Un conjunto imparable que encarriló 24 encuentros sin perder en el tramo final de campaña, solo tres de ellos con empate. La tragedia se quedó en el corazón.

La incidencia de los accidentes en el juego es incalculable. Queremos fijarnos en partidos, detalles que definan el cambio desde el terreno de juego, pero es imposible esquivar estos dos episodios, aunque nunca sepamos qué papel desarrollaron en el ocaso del equipo. Las reacciones del club a ambas tragedias son ejemplares. Los jugadores sumaron un nuevo porqué al trabajo diario, ganaron por los que les coreaban en Anfield, pero también por los que no estaban. Posteriormente Kenny Dalglish incluirá el peso de lo vivido como uno de los motivos del fin, de su renuncia como entrenador. Prefiero creer que aquél enorme equipo cayó sobre el césped.

Nick Hornby lo tituló como The Greatest Moment Ever, y es que el primer equipo en batirles no fue el Manchester United, sino el Arsenal, que con dos ligas en tres años se postulaba como el sustituto noventero de los reds, pero en versión aburrida. El mejor momento gunner ocurrió el 26 de mayo del 89, en Anfield, mes y medio después de Hillsborough. Los jugadores del Arsenal posaron en el centro de la forma habitual y seguidamente cada futbolista se dirigió a un punto de la grada diferente con un ramo de flores bajo el brazo, que entregaron a la hinchada. Un detalle hermoso. Era la última jornada de liga y el Liverpool lideraba con tres puntos de ventaja sobre los pupilos de George Graham. Para salir campeón el Arsenal necesitaba ganarle, en su casa, por dos goles de diferencia. Contando que el equipo londinense no conocía victoria en Anfield desde el 1974, con 10 triunfos locales y 3 empates, 26 goles a 7 de bagaje, la palabra imposible se quedaba corta. Por eso fue the greatest moment ever, porque nadie se lo podía creer.

http://www.youtube.com/watch?v=bQmO3S2eLPE

Me resulta imposible determinar si en el primer tanto del Arsenal hubo fuera de juego. Árbitro principal y linier tienen un diálogo bastante largo. Lo más curioso de la acción son los gestos de Bruce Grobbelaar, el portero sudafricano, inquieto, sabedor que le viene un cabezazo sin marca. Ni su mejor silbido ahuyentó a Alan Smith, que anotó ya entrada la segunda mitad. También premonitorias son las advertencias de Steve McMahon, visiblemente cabreado en el minuto 89′ de partido. El Arsenal jugaba con uno menos porque estaban atendiendo a Richardson fuera del campo y el centrocampista del Liverpool abroncaba severamente a sus compañeros para que tuvieran cabeza, que estaban a un instante del título, que no se confiaran. John Barnes no le escuchó. Esta semana el mítico zurdo inglés fue entrevistado en Fiebre Maldini y reconoció que ese último balón se lo tenía que haber llevado al córner. Ahora que he podido ver la acción, se la juega en el área rival, su error no es tan grave como para culparle solo a él de lo que sucedería a posteriori.

Richardson está en el suelo otra vez, seguramente tendrá que irse y los dos sustitutos del Arsenal ya están sobre el campo. Un minuto para el final. McMahon ha escuchado las palabras de The Kop, por supuesto, pero nadie sabe cuánto tiempo va a añadir el árbitro. Aquí está un competidor de verdad. Aquí hay un hombre que tiene una medalla de campeonato. Entramos en el tiempo añadido. Solamente a unos segundos para Kenny Dalglish… a no ser que el Arsenal pueda hacer algo absolutamente espectacular. Barnes. Adams lo para. Barnes otra vez, se ha ido de Adams. A Barnes no le van a parar. Sí, sí lo han parado! Richardson, que hace un momento estaba en el suelo y lesionado. El Arsenal debe irse arriba ahora y enseñar cuál va a ser su último ataque. Una buena pelota de Dixon. Encuentra a Smith. Para Thomas. Thomas charging through the midfield! Thomas! It’s up for grabs now! Thomas! Just in the end! And unbelievable climax to the league season!

Es la narración de la jugada, a cargo de Brian Moore. Fue una derrota muy dolorosa. En el último partido, en el Anfield inexpugnable, por dos goles. Aquellos jugadores habían perdido otras ligas pero nunca de forma tan evidente, tan humillante, con The Kop celebrando el título durante varios minutos. Volvieron a ganar la temporada siguiente, se recuperaron. Pero ya les habían doblegado una vez. Perdido el partido, el mazazo posterior lo impulsaría un cambio en el banquillo: Kenny Dalglish dijo basta.

20 de febrero de 1991. Iban segundos, a tiro del líder, cuando se midieron al Everton en Goodison Park, en octavos de la FA Cup. Por cuatro veces se adelantaron los reds, y por otras cuatro igualaron los toffees (4-4). Dos días más tarde Kenny Dalglish anunció su dimisión como entrenador. Una decisión que cogió a contrapié a todos los estamentos del club, incluidos los jugadores. Años más tarde Ian Rush lo narró para The Guardian: “Estábamos todos para entrenar y se nos dijo que entráramos en el vestuario. Kenny entró y dijo que se iba. Fue un completo shock, y una sorpresa. No pudo decir mucho más porque estaba llorando mientras hablaba”.

http://www.youtube.com/watch?v=tC_IxpzAEbQ

Un mal día para desistir. Un empate en FA Cup que te conduce al replay, no más allá. Sin embargo Dalglish aludió a conceptos muy similares a los expuestos recientemente por Pep Guardiola: primera línea de fuego, muchos años al primer nivel, y también a las tragedias vividas. Quizá no acertó el momento, porque se apartó a mitad de temporada y entonces el Liverpool perdió el rumbo. Sin embargo, fue honesto con todos. Esta declaración que recoge Soccernet referente al partido de Goodison es muy significativa: “Cuando nos pusimos por delante por última vez estaba de pie y sabía que tenía que hacer un cambio para solventar las cosas en la parte defensiva. Pude ver lo que había que hacer y lo que podría pasar si no lo hacía, y aún así no actué como yo sabía que tenía que hacerlo. Entonces lo supe”.

Graeme Souness sustituyó a Dalglish. Mantuvo alguna aspiración al título, que definitivamente se esfumó en la penúltima jornada ante el Nottingham Forest de Brian Clough, que les venció 2 a 1. Con ese resultado el Arsenal ya era campeón. El partido que los gunners jugaban más tarde contra el Manchester United se convirtió en una fiesta de celebración.

Thomas, Dalglish y Forest, tres insinuaciones antes de la caída definitiva.

La temporada 91/92 fue un despropósito absoluto, de planificación, recorrido y resultados. El once tipo cambió mucho respecto a la anterior y en ningún tramo de curso el Liverpool optó al título. En agosto cayó Peter Beardsley, ninguneado por el club. Se buscaría las habichuelas en el vecino, el Everton, y durante los siguientes seis años rindió correctamente, dos temporadas en los tooffes y cuatro en su Newcastle natal. Prescindir de él fue un error. Otros dos pesos del vestuario tuvieron grandes problemas con las lesiones. Ian Rush apenas pudo marcar 9 goles y John Barnes solo disputó 17 encuentros. McMahon se fue al Manchester City en el mercado de invierno cuando vio el panorama. Para colmo el fichaje estelar del año salió rana. El galés Dean Saunders le costó a los reds 2.9 millones de libras, cifra récord de la época. Vino de Derby County y marcó 23 en 54 partidos la primera temporada, solo 10 de ellos en liga. Lejos de las cifras del mejor Rush. Saunders se marchó el año siguiente al Aston Villa.

De ahí en adelante, el Liverpool solo ha cosechado dos segundas posiciones en veintidós años. Fue en 2002, con un gran Michael Owen, y en 2009, con la dupla Gerrard – Fernando Torres a su máximo nivel. Europa no se les ha resistido, han conquistado una Liga de Campeones y una Copa de la UEFA, pero son únicamente dos éxitos puntuales en competiciones cortas, que no se han traducido en más. Hoy tienen una nueva oportunidad en Wembley. Una final para volver a ganar y coger el empujón definitivo que les permita luchar el año que viene por la Premier League. En mayo del 91′ el partido de Nottingham fue el matemático, el que corroboró la fallida. Pero en la jornada anterior el Liverpool se había dejado las ilusiones contra el Chelsea. Esta tarde es un buen momento para recuperarlas.

Las apuestas para el partido en bwin.com son 2.80 a favor de la victoria del Liverpool, 3.20 el empate y 2.50 la victoria del Chelsea. No habríamos hipotecado el post únicamente al Liverpool si no creyeramos que va a vencer, así que esta será nuestra apuesta. El gol de Drogba se paga a 2.50 y el de Luis Suárez a 2.70. Apostampos por el uruguayo.

Fuentes / Enlaces

BBC | Dalglish announces Liverpool resignation
Soccernet | Rewind to 1991
Rush en el Guardian | Dalglish resigns
Fotografía | Liverpool FC
Liverpool | Hillsborough, Heysel



9 Comments

  1. brolin79

    5 de mayo de 2012 a las 11:46 am

    A ver si hoy hay suerte y el liverpool suma una fa cup, seria la forma de salvar la temporada porque de lo contrario seria una temporada casi desastrosa. Al principio de temporada creo que se comentaba que no tenian competicion europea y se podian centrar en la liga para poder incluso disputarla, ya hemos visto que ni de lejos. Hay ganas de que el liverpool vuelva a competir con los grandes de tu a tu pero de momento se antoja dificil. En fiebre maldini un comentarista del liverpool dijo que algunos dudan de Kenny Dalglish, que no se oye mas abiertamente por ser quien es, pero siendo objetivo si hoy no se gana la copa cualquier otro entrenador seria sustituido. Yo pienso que fue una pena que el chelsea nos quitara 2 jugadores como Torres y Meireles, porque seguramente Luis Garcia hubiera venido de todas formas y esa delantera mas algun refuerzo si que nos hubiera permitido luchar en serio. En cuanto a la anecdota del famoso partido del arsenal hay un pelicula conocida (Fuera de juego) que narra las desventuras de un supporter del arsenal ese año y al final ponen imagenes de lo que fue ese partido.

  2. RosendoMercado

    5 de mayo de 2012 a las 12:02 pm

    ¿Fernando Torres – Gerrard? Yo diría que Xabi Alonso – Gerrard era bastante más determinante.

  3. tubilando

    5 de mayo de 2012 a las 1:28 pm

    Grandísimo artículo, Pol.

    Es una pena que la sanción nos privara del enfrentamiento entre el Milán de Sacchi y los holandeses y el gran Liverpool de John Barnes. Era un equipazo, me encantaba verlo cuando TVE emitía la liga inglesa, antes de que C+ se hiciera con los derechos de televisión. En el reportaje que citas, se relata que un jovencísimo Barnes jugaba en el Watford de segunda división, asciende y alcanzan el subcampeonato de liga. Barnes era una maravilla de jugador que tuvo algo de mala suerte: sanción de los clubes ingleses y muchos problemas físicos. Con la selección inglesa sólo tiene algunos momentos memorables como el golazo a Brasil en Maracaná o los minutos que jugó en el mítico partido ante Argentina de México-86.

    Llama la atención como el fin del reinado del Liverpool no lo marca ninguna de las tragedias ni la sanción de la UEFA, sino que son los errores puramente deportivos los que hacen que el equipo pierda su hegemonía de dos décadas. También coincide con el declive físico de John Barnes. Cuando esto sucede, el Liverpool poseía 18 ligas y el Manchester United, 7. Hoy el Manchester tiene 19. Resulta curioso que 21 años después ambos equipos estén dirigidos por los mismos técnicos de entonces.

    Sólo una aclaración: Cuando Dalglish dimite, el Liverpool marcha líder de la liga inglesa. En el último link que dejo abajo se puede leer que el Liverpool pierde el siguiente partido de liga y es alcanzado por el Arsenal, que se coloca primero gracias al “goal-average” particular. Es decir, cuando Dalglish de marcha, el Liverpool era líder y vigente campeón de liga. A continuación pierde liderato y campeonato, se desmorona y desde entonces no ha vuelto a ganarlo.

    21 de febrero de 1991. La otra cara de Kenny Dalglish
    http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1991/02/21/pagina-29/1227710/pdf.html

    23 de febrero de 1991. ¡Dalglish anuncia su dimisión!
    http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1991/02/23/pagina-20/1448407/pdf.html

    24 de febrero de 1991. Bajo el “síndrome Dalglish”
    http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1991/02/24/pagina-18/1221891/pdf.html

  4. elhijoderomario

    5 de mayo de 2012 a las 4:21 pm

    Tremendo artículo. Da gusto poder leer algo que hable del fútbol de verdad. Gracias.

    RosendoMercado, no podría discutirte la importancia de Xabi Alonso en ese equipo, pero desde luego la de Torres estaba a la misma altura como mínimo. Todavía recuerdo la desesperación que sufría cada vez que lo veía enfrentarse a Vidic.

    Un saludo.

  5. Baro

    5 de mayo de 2012 a las 8:07 pm

    Fantastico articulo, muy acertadamente acompanado del video del 0-2 en casa contra el Arsenal. Que drama! Deja las famosas ligas de Tenerife a la altura del betun.

    @elhijoderomario,

    dejalo, es una causa perdida.

  6. Neto

    6 de mayo de 2012 a las 12:28 am

    Hola. Soy un red mexicano que lloró leyendo esto y lloró hace unas horas. Que se siente robado, quizá no de un gol que pudo haber cambiado la hsitoria, sino de la tranquilidad de saber, a ciencia cierta, si el balón entró o no. Que la vista del árbitro, humana y con defectos, no sea la única garantía. Tecnología, Blatter, que me ahogo.

  7. Untal

    6 de mayo de 2012 a las 6:50 pm

    Gran artículo y buena referencia al libro de Hornby, un clásico en toda biblioteca futbolística.

  8. Luis Suárez

    7 de mayo de 2012 a las 7:02 am

    Enorme Pol, mezclarte a ti y al Liverpool… Es demasiado. Enorme post.

  9. Pol Gustems

    7 de mayo de 2012 a las 12:01 pm

    @

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Creo que fue más importante Torres que Alonso esa temporada, un peldaño por encima. Pero vaya no le discuto ningún mérito a Xabi Alonso, cuando se fue el Liverpool lo notó muchísimo

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