San Mamés vale una Liga

Alirón. Es lo que quiere, a toda costa, evitar el Athletic Club. Primero por no menospreciar el ánimo competitivo inherente a cualquier celebracion deportiva. Segundo, por considerar que la palabrita en cuestión es patrimonio rojiblanco. Todo viene de aquel All iron! (¡todo hierro!) que cantaban con alborozo los ingenieros ingleses cuando se descubría la veta buena en las explotaciones mineras vizcaínas de finales del XIX. Era un día para festejar. Ese día, el día del ‘All iron!‘, aquellos entregados mineros sabían que habría paga extra y felicitaciones por parte de los capataces ingleses. La Liga, en lo que al título se refiere, morirá en San Mamés… o no. La vieja Catedral aguarda a un Real Madrid que busca echar la firma que rubrique un título de Liga que prácticamente se decidió hace diez días en el Camp Nou. El triunfo blanco en Barcelona, que devolvió a los de Mourinho al colchón de siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona, dejó vista para sentencia la resolución del campeonato. Solo restaba saber cuándo se confirmaría lo que la diosa Cibeles lleva ya casi dos semanas esperando en una especie de calma tensa. Y los números y la combinación del calendario quisieron que San Mamés fuera el escenario en el que el madridismo podría ver decantada de su lado la que sería su trigesimosegunda Liga. La consigna del lado blanco está clara: al equipo de José Mourinho le basta con hacer lo mismo que haga el Barça un par de horas antes ante el Málaga CF.

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El hecho de que todo esté preparado desde hace días para los fastos blancos no ha sentado nada bien en Bilbao. El Athletic Club está a punto de culminar una temporada histórica con la disputa de dos finales en apenas quince días: Pero, paralelamente a los éxitos deportivos, el club rojiblanco sigue mirándose con rencor la cicatriz que le causó el saber que, ante la negativa del Real Madrid a ceder el Santiago Bernabéu para la disputa de la final de Copa de SM El Rey, no podría dar cobijo a todos sus seguidores demandantes de entrada para la gran final. La maniobra madridista, si bien sobradamente admitida, fue considerada como un menosprecio hacia el club y la hinchada bilbaína. Lejos quedan ya los tiempos de la final del año 84 (también, oh casualidad, disputada por bilbaínos y azulgranas), en la que el coliseo madridista acogió una de las mayores fiestas futboleras que se recuerdan por Bilbao. Eran tiempos de normalidad, de rivalidad sí, pero de razón y sentido común. El escenario, evidentemente, se ha visto fuertemente alterado en estos casi treinta años.

Y, como quiera que la negativa del club que preside Florentino Pérez a ceder su estadio para la final copera sigue latente en el herido orgullo rojiblanco, el partido de hoy no será, previsiblemente, un paseo triunfal para el madridismo. Bilbao no quiere ver cómo el club que hace apenas dos meses pasó olímpicamente de sus súplicas por entender que una rivalidad deportiva está por encima de cualquier gesto de caballerosidad e hidalguía celebra bajo sus propias narices. No se trata, como muy desacertadamente apunta Juanma Trueba en su previa para AS de los ‘habituales capotazos, oés-oés y otras cosas terribles‘. Y si de eso se tratara realmente, idéntico juicio podría aplicarse al supuesto de que el Barça hubiera alzado el título de campeón de Copa en el Bernabéu. Un pecadillo sin importancia, vaya.

Sin embargo, el horizonte bilbaíno, en el que asoman ya las dos ansiadas finales del 9 y del 25 de mayo, invita a pensar en pocos derroches en la visita madridista de esta noche. O eso podría creerse. Este Athletic de Bielsa, no obstante, entiende poco de pausa y de reserva. Acostumbra, a poco que la ocasión así lo requiera, a jugar con el cuchillo entre los dientes. A vaciarse sin pensar en las consecuencias inmediatas. Y si el estímulo viene en forma de futuro campeón liguero, pocas dudas caben acerca de la importancia que el cuadro bilbaíno dará al choque de esta noche. Sin Iturraspe ni Ander Herrera, dos piezas fundamentales sancionadas, la empresa será más complicada si cabe.

La victoria blanca, y consiguiente título liguero, se paga a 1.50 euros en la casa de apuestas bwin. El empate y la victoria de los leones cotizan respectivamente a 4.33 y 5.75, elevadas cuotas de apuestas que demuestran que la confianza en la resolución definitiva del título es plena. Suelen ser los partidos del Athletic Club encuentros llenos de goles (no en vano, es el Athletic el cuarto máximo realizador del campeonato). En un partido en el que nada tiene que perder el cuadro local y mucho tiene que ganar el visitante, puede sonar bien apostar al Over 3.5, pagado a 2.05, o incluso al más arriesgado Over 4.5, a 3.40. Atención también a la cuota del gol de Fernando Llorente, a 2.80 euros por euro apostado o incluso la de Markel Susaeta, caballo ganador de Bielsa, a 4 euros.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

8 Comments

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  2. Tocapelotas

    2 de mayo de 2012 a las 5:01 pm

    A mi me da la sensación que la negativa a ceder el Bernabeu tuvo más que ver con la pitada al himno de la última final de Copa entre Barça y Athletic. Sin entrar en juicios (cada uno hace con su estadio lo que le da la gana y tiene derecho a pitar lo que le da la gana), también es cierto que uno suele recoger lo que siembra.

  3. emedepan

    2 de mayo de 2012 a las 5:48 pm

    Menos mal que está el Real Madrid para defender a la Casa Real y a ESPAÑA (así, con mayúsculas y con un Viva España de fondo a lo Tiempo de Juego).

    Sin ánimo de entrar otra vez en la polémica de la copa (aunque el Madrid no ayuda precisamente…), no fastidiemos con lo de los pitos. La negativa fue por evitar la posibilidad de que el Barça ganara allí una copa. Simple y llanamente.

  4. pele

    2 de mayo de 2012 a las 6:25 pm

    por eso es

  5. Nipper

    2 de mayo de 2012 a las 6:33 pm

    #4. Ni defensa de la casa real ni de España, ni pamplinas. Tan solo administra su casa. Y cada uno en su casa deja entrar a quien quiere. Así de simple y sencillo. Lo mismo que San Mamés lleva décadas sin partidos de la selección española. ¿Que la federación no se lo ha pedido al club? ¿purqué? ¿purqué no lo ha hecho? la respuesta es obvia, la selección no iba a ser bienvenida y el club no la quería… Villar eso lo sabía, nos entendemos.. Y nadie se ofende. Y en ciclismo, más de lo mismo etc etc… ¿A qué viene tanto escándalo? pues a lo de siempre, al negocio de vender periódicos y para eso nada tan bueno que una polémica que nunca se acaba

  6. Marc

    2 de mayo de 2012 a las 6:44 pm

    He recordado algo que escribió Juanma Trueba hace unos años sobre el vocablo Alirón: http://www.as.com/opinion/articulo/sinuosos-caminos-aliron/20070616dasdaiopi_2/Tes

  7. Cristian*

    3 de mayo de 2012 a las 12:39 pm

    @ Nipper;
    ¿Te suena el famoso “Y tu más!!”?? El Madrid puede administrar como quiera su casa, eso es indiscutible, pero sabe poco “este” Madrid de política y buenas maneras. Y no entremos en temas sobre la selección, dónde juegan por cierto más vascos y catalanes que del resto de España, así que yo sí se dónde es bienvenida según convenga…….. (a eso lo llamo mear fuera de tiesto!).

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