Si no os sentís capaces de honrar la camiseta, entregadla

Italia es un país permanentemente abonado al dramatismo. Es el país en el que al Primer Ministro, mujeriego y lenguaraz, le agreden a la salida de un mítin con un souvenir del Duomo milanés o en el que una organización delictiva controla los tres poderes en la mitad sur. Pero nunca pasa nada. Es un país en el que no contentos con un Totonero en 1980… se aunaron fuerzas para organizar otro en el 86. E incluso se perfeccionó la maniobra hace apenas seis años. ¿Pasó algo? Sí… pero no. La justicia italiana decidió levantar la mano en el último momento y el Moggi-gate pasó a ser una simple anécdota, sucia, pero anécdota casi intrascendente, al fin y al cabo. Así son las cosas en Italia, o así aparentan ser, al menos.

Lo del pasado domingo en Génova ratifica el esperpento en el que se ha convertido el calcio en los últimos tiempos. La maniobra de forzar la suspensión del Genoa-Siena, en la segunda parte y con 0-4 a favor de los toscanos en el marcador, para ‘obligar’ a los jugadores genoveses a una simbólica entrega de unas camisetas que ‘no merecían llevar’, con el veterano capitán Marco Rossi ejerciendo de histrión máximo, roza los límites del absurdo. Lo que ya resulta más delicado, aparte de que no es la primera vez que una grada ultra condiciona el desarrollo de un partido de fútbol en Italia, es que debajo de la charlotada (no me negarán que la puesta en escena es digna de la peor comedieta de Alvaro Vitali) subyace un espíritu violento y peligrosamente vengativo. Es esa cantinela de ‘el club es de los hinchas’ llevada al extremo de su significado. El problema es que no siempre los hinchas son las personas más indicadas para tomar, o imponer, decisiones en beneficio de su club.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. b.barba @ diariosdefutbol.com

10 Comments

  1. emedepan

    24 de abril de 2012 a las 11:39 am

    Están locos estos “romanos”.

  2. debejota

    24 de abril de 2012 a las 12:04 pm

    Madre mía! Desconocía lo acontecido, y me parece una auténtica vergüenza. Me ha dejado mal cuerpo ver a Kaladze desprendiéndose de la camiseta a estas alturas de su carrera. Muy triste.

  3. Pol Gustems

    24 de abril de 2012 a las 12:29 pm

    Qué grande la frase de emedepan. Totalmente de acuerdo con la opinión de Borja

  4. Felix 1.3

    24 de abril de 2012 a las 2:00 pm

    Es lamentable, la verdad, que solo dos jugadores (Mesto y Sculli, creo) se queden con la camiseta puesta… los hinchas del Génova deberían saber a que equipo animan, no ha hecho mala temporada, me he sentido como cuando en Zorrilla la gente se queja de que los jugadores son muy malos y demás historias, y les dices ya, pero es que creo que Messi ya estaba cogido.

  5. Jordi

    24 de abril de 2012 a las 2:51 pm

    No estoy de acuerdo con la conclusión final, los jugadores de un club deben jugar para hacer sentir orgullosos a los hinchas de su equipo.
    Lo que es una trágica charlotada es que los ultras hayan robado la representatividad a la mayoría de la hinchada. Y es un desastre para el fútbol en todos esos estadios donde la falta de seguridad ha dejado al hincha mirándolo por la tele mientras en el campo sólo quedan las mafias. Es decir, no es simplemente un problema italiano…

  6. protodo

    24 de abril de 2012 a las 5:01 pm

    Lamentable.

  7. Leon

    24 de abril de 2012 a las 6:02 pm

    Coincido con Jordi. El problema es que en estos tiempos tan mercantilizados al final el hincha medio queda atrapado entre una competición mal dirigida por televisiones y corruptos por un lado y una banda de cafres en el otro lado.
    Yo simpatizo con la campaña de odio al futbol moderno, el problema es que quienes más lanzan esa idea luego tambien lanzan pedradas al campo o a la cabeza del hincha. El mundo de los ultras o barras bravas es muy complejo porque quienes creen que se puede “pactar” (sean presidentes, jugadores o incluso periodistas) no son conscientes de que puede ser incontrolable.
    Los Grifoni del Genoa siempre han sido gente de armas tomar.

  8. Unai

    24 de abril de 2012 a las 6:45 pm

    Lamentable escena, aunque no comparto en absoluto la conclusión de que “en Italia nunca pasa nada”… si es poco pasar que investiguen a fondo un escándalo como el Moggigate y que eso termine con la Juventus en serie B y el Milan comenzando la temporada con puntos negativos, pues no sé… que hay mucha corrupción en Italia, claro, pero al menos de rato en rato alguien toma medidas, mejores o peores… ¿alguien se imagina un Moggigate en España? ¿El Madrid en segunda y el Barcelona penalizado? ¿Aquí, en el país de “tapemos la Operación Puerto? ¿Cuántos indicios de compra de partidos hemos visto desaparecer en España sin llegar ni a investigarse?

  9. Rekdal

    25 de abril de 2012 a las 6:16 pm

    Leon, como bien dices son gente de armas tomar los ultras del Genoa. Curiosamente este verano tuvieron una batalla campal en Gijón contra los Ultra Boys (radicales del Sporting), de la que los italianos salieron muy mal parados.

  10. alex

    26 de abril de 2012 a las 1:39 am

    De acuerdo con el concepto, pero no entiendo porque dices que el moggigate paso a ser una simple anectota si a la Juve le ha tomado 7 años volver a levantarse (y eso que este año la justicia ordinaria en el proceso de Napoli sentenció que ese campeonato fue regular…)… quisiera ver una actuación tan “determinada” en perjuicio de Barca o Real Madrid llegado el momento…
    En italia hay “dramatismo”, en españa ni siquiera eso…

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