El Sardinero huele a cadalso

Hace poco más de un año, Santander era todo alegría e ilusión. La ciudad acababa de acoger con los brazos abiertos a Ahsan Ali Syed, quien había aterrizado en la capital cántabra con un maletín supuestamente cargado de esperanza y liquidez dispuesta a ser inmediatamente invertida en la salvación del Real Racing Club. Pero el empresario indio sobrevoló El Sardinero como un torbellino desbocado, dejando tras de sí un paisaje de desolador erial, tanto en lo deportivo como, sobre todo, en lo económico. Poco tardó el racinguismo en percibir la vital importancia de la sutil diferencia de dos palabras como ‘magnate’ y ‘mangante’.

Literalmente abandonado a su suerte, el conjunto cántabro afrontaba la temporada 2011/12 acogido a las prebendas de la Ley Concursal y sumido en una extraña situación de desgobierno. Era el momento de que cada uno mirase para otro lado. Syed, desaparecido del mapa y buscado incluso por la Interpol, hacía tiempo que se había desentendido del devenir del Racing, pese a continuar siendo el máximo accionista del club. El clima en la capital de Cantabria era de absoluto desasosiego.

Y no era para menos. La trayectoria del club en lo que llevamos disputado de campaña está dando la razón a todos los que pronosticaban que la supervivencia era tarea imposible en medio de semejante marejada institucional. Se intentó primero con un ‘amarrapuntos’ como Héctor Cúper y, pese a que los resultados no fueron del todo negativos, muy negro debió de ver el panorama el técnico argentino para acabar claudicando y presentando su dimisión al consejo. A Cúper le sustituyo una terna de emergencia y circunstancias compuesta por Juanjo González, Pablo Pinillos y Fede Castaños. El trío de técnicos, que no dio en ningún momento la sensación de estar capacitado para una reacción inmediata del equipo, dejó tras de sí una sensación de inestabilidad acuciante, con múltiples frentes abiertos entre determinados jugadores de la plantilla e incluso entre el propio triunvirato. Nada que hiciera bien al Racing.

La llegada de un Álvaro Cervera al que se le hizo bajar del autobús que llevaba al Recreativo de Huelva hasta Almería como si aquello fuese una cuestión de vida o muerte no ha supuesto revulsivo alguno. Tras tres partidos al frente del equipo, el Racing no ha sido capaz de puntuar con su nuevo técnico y la última victoria (de las cuatro que ha conseguido el club en lo que llevamos de campaña) data ya del mes de enero. La bola de nieve es cada vez más grande.

Las oportunidades se agotan conforme transcurren las jornadas y el pesimismo se extiende ya desde Castro hasta Unquera, inundando ya hasta las tierras de Campoo y La Liébana, porque ya casi nadie lo ve factible. Pero la esperanza es lo último que debe perderse. Y de esperanza, en un club como el Racing acostumbrado a pelear por su vida en situaciones comprometidas, entienden bastante. Da igual que sea en el último minuto del último partido de la temporada, da igual que sea mediante un solitario gol tras un triste rebote a la salida de un córner. Santander, Cantabria entera, mira al futuro inmediato, a ese último partido ante Osasuna y solo tiene una frase en su cabeza: «nos salvamos».

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

4 Comments

  1. futbollium

    23 de marzo de 2012 a las 8:09 pm

    Pues sí el Racing parece abocado al descenso y cada vez quedan menos jornadas para enmendar la situación .

    Un saludo

  2. protodo

    24 de marzo de 2012 a las 1:07 am

    Ojala sea solo el descenso y no la desaparicion.

  3. Kurono

    24 de marzo de 2012 a las 8:47 am

    El Racing fue víctima de la incapacidad de llevar un club y luego de un sinvergüenza sin escrúpulos. Ojalá no desaparezca el club de Santander. No se porque les tengo tanto cariño.

  4. Racinguista

    27 de marzo de 2012 a las 10:44 am

    Culpables de esta situación: Francisco Pernía, Miguel Ángel Revilla, Ángel Agudo, Ignacio Diego, Alberto Aparicio, Roberto Bedoya… enhorabuena, habeis desmantelado el Racing, que no el racinguismo. Cantabria no olvida.