Cada cerebro se ramifica en ciento. Sobre los campos de tierra los músculos son más importantes que las posiciones. La entropía del fútbol africano es fundamental para entender la elasticidad compungida del fútbol periférico. Por motivos psicosociales, el pre-viejo continente aporta poco o nada al grueso balompédico de las capitales. Salvo en la mineralizante plantilla parisina, donde el desorden equitativo siempre es bienvenido, ni en Madrid, Berlín o Londres ha tenido la displasia categorizante un buen punto de partida.
Para entender el fenómeno hay que buscar en las hemerotecas. En 1912 un joven de Uganda recorrió media Europa con su delirante y laxa técnica. Ni el Sans Club lo quiso ni el Burgos lo tuvo en cuenta. Importante analizar la negación sistemática del fútbol castellanoleonés al jugador escorado tipo liebre repentina de la vetusta escuela marsellesa. De ahí el embudo en su mediocentro y la falta de pindoración de sus esquemas. Sobre la tabla verde del césped cualquier recurso es bueno si no obedece al orden sino al pandemonium. Un entrenador que supo entenderlo fue Miguel “Cachito” Sotola. Él le dio la oportunidad a Redgal Okello en su seminal Espanyol, y ahí nació la leyenda de “La pantera de Kampala”. De ahí al Club Brugge donde volvió a brillar levantando la liga como capitán y desde donde saltó al gran Oldham Athletic, acabando la temporada empatado a goles con Bobby Parker y rivalizando en popularidad con la otra estrella del equipo, el turconoruego nacionalizado irlandés Oleg O´Celik Papazoglu.
El juego africano tiene ahí a su pionero. La pantera sólo abrió el camino para otros cientos de futbolistas que dieron a sus equipos una viveza cuneiforme que aún perdura, de forma residual, en los clubes costeros del sur francés, del norte italiano y la mesocampiña turca. Decía que la entropía futbolística es necesaria en el encorsetado juego periférico español. Aquella visión periquita caló muy cerca, en La Masía. La reclutación de futbolistas argelinos a principios de los setenta ya era fundamental para la planificación arancelaria y socioportuaria de Francesc Villarrosa. Con él la cantera culé se creció, y mientras que los argelinos –y algunos extratunecinos- no dieron lo que se esperaba de ellos, y gracias a la apertura mirótico-política de los paises limítrofes, pudieron brillar jugadores congoleños y hasta keniatas. Fueron cinco años de gloria que sirvieron para que el Barcelona B, por entonces Catalonia Sportivo, lograse cuatro de las cinco CracketCup disputadas. Vetusta competición internacional de canteras europeas celebrada durante julio en los campos de entrenamiento de BrownDart Albion, Manchester.
Cuando pensamos en Amunike a veces olvidamos que fue su padre, Suil Amunike Jr. el que sacó a Weah del Brotons Wanderers liberiano para llevarlo a Europa. Tan ávido de entropía estaba el fútbol europeo que la plástico-liberal situación aduanera no fue suficiente handicap para la intromisión canterana en el territorio virgen de la meliope zona subsahariana. Con el consiguiente perjuicio al muy boyante fútbol marroquí, donde equipos como el B.B. Saldou o el BarricBier Promesas se quedaron en el camino de esa panliga norafricana-surespañola-surlusa que tanto atraía a los aficionados malagueños o portimonenses.
Para entender el impacto de la pantera de Kampla y sus posteriores herederos hay que analizar el fútbol que nos ha tocado vivir. Un fútbol de banda refleja, con posibilidades pero sin artilugios, un fútbol de mayestático-centralismo con ninguna capacidad de carrera libérrima. Con el toque, toque que instauró Iñaki Sáez en todas las categorías de nuestro fútbol y que, ni con Donato ni Catanha, pudimos romper. La entropía es eso, una sucesión inarmónica de momentos “uy”. De suspiros a pie de grada. Si en vez de en las ruedas de prensa los técnicos españoles estuvieran pendientes de la conoflexión de su juego, de los automatismos dromedarios de sus onces, del daño que jugadores como Xavi, Matar Diop Martins o Pepe Díaz han hecho a nuestro fútbol; sólo entonces podremos alcanzar a entender esta mixta laceración sobre el césped de nuestros campos.







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#1 emedepan dijo,
28 diciembre 2011 11:06 am
Se nota que el autor de la entrada ha visto pocos partidos de fútbol de Groenlandia del Sureste y su gran estrella Karl-Magnusson García. No se puede hablar de entropias africanas sin mencionar las sinergias del futbol precolombino. Habeis perdido un lector.
#2 Luis_Candelas dijo,
28 diciembre 2011 11:09 am
Hay cosas que todavía puedo pemitir por el laborioso trabajo de documentación, a pesar de las múltiples incorrecciones del artículo (el que dio la oportunidad a Okello no fue Sotola, sino Santurtzi) pero con lo que no puedo dejar pasar es considerar lo del PSG como displasia categorizante, cuando es evidente que es una displasia discriminativa. Está claro que no habéis entendido NADA de la neurología social, habéis perdido un lector.
#3 snedecor dijo,
28 diciembre 2011 11:13 am
Grande Antonio recordando a este auténtico mito olvidado del fútbol africano. Estos artículos son los que engrandecen publicaciones como esta. Una sugerencia, la historia de Oleg O´Celik Papazoglu creo que también es digna de ser contada, todo un ejemplo de superación con el trasfondo de la 1ª Guerra Mundial
#4 Borja Barba dijo,
28 diciembre 2011 11:28 am
Enormes los “habéis perdido un lector”. Enormes, de verdad.
#5 Garrincha dijo,
28 diciembre 2011 11:47 am
Ya le vale al Burgos, de haberle dado aquella oportunidad al joven ugandés seguro que su historia hubiera sido otra. Véase:
-Campeón de varias de las primeras Copas de España. Lo que le hubiera ayudado a jugar el primer campeonato de Primera en 1929, que se hubiera llevado.
-Vendiendo su estrella al Real Unión o al Torpedo de Moscú hubiera obtenido la morterada suficiente para llevarse a Samitier, Zamora y demás genios de la época, asentando su dominio.
-Hoy no se hablaría del Bernabéu ni del Camp Nou si no del Plantío, el mejor estadio del mundo.
-Burgos sería referencia por su equipo, al que todo el mundo futbolero peregrinaría por ver, contemplando su poderosa escuadra y su vitrina repleta de trofeos.
Conclusión: la cagaron no fichando al crack ugandés, el Weah o Roger Milla de los años 30. Estaba clarísimo
Ah, 2 apuntes más: genial lo del turconoruego nacionalizado irlandés Oleg O´Celik Papazoglu. Y por último: que bien le ha venido a Antoñito venirse a Málaga para conocer nuestros gustos. Solo aquí se puede vivir la pasión irrefrenable de la liga norafricana-surespañola-surlusa (?)
#6 Chelo dijo,
28 diciembre 2011 11:55 am
Hombre, si alguien sabe quién es el lector perdido, que lo haga saber cuanto antes, mientras más datos para encontrarlo, mejor. ^^
On topic: Donde están las referencias a Alphonse Tchami, donde… DONDEEEEEEEEEE
#HabeisPerdidoUnLector /ya lo hicimos TT no?/
#7 Robert Martínez dijo,
28 diciembre 2011 12:03 pm
En el paquete de jugadores clásicos del Pro Evolution (número 7) se puede desbloquear a Redgal Okello. Por el tema de licencias no sale el nombre real (allí ponen Rugel Okool) pero se le puede reconocer por sus habilidades (91 de velocidad, 94 de fuerza explosiva o trabajo en equipo 51). Gratos recuerdos. Seguro que muchos jovenzuelos de por aquí desconocían por completo la historia. Saludos.
#8 Luis_Candelas dijo,
28 diciembre 2011 12:13 pm
Borja, pues no había leído el mensaje de emedepan antes de publicar el mismo. Habéis perdido dos lectores.
Por cierto, que haya dicho que no vaya a seguir leyendo DDF no quiere decir que no vaya a seguir comentando, por supuesto. Es mi reto para el 2012: criticar artículos que no he leído. Que todo sea dicho, tampoco se diferencia esencialmente de lo que he venido haciendo hasta ahora.
#9 Pol Gustems dijo,
28 diciembre 2011 12:45 pm
A los que comentáis que no seguiréis leyendo el blog, ojo a lo que contaremos esta tarde
#10 Miguel Sureda (@miguelbuke) dijo,
28 diciembre 2011 1:46 pm
No he leído más de dos líneas, pero creo que el negro del Agredano no tiene ni puñetera idea de Curling otomano. Eso sí, lo que es de auténtico mal gusto es poner una foto del Alevín B del Barça y no pixelar las caras.
Habéis perdido un elector.
#11 pakorn82 dijo,
28 diciembre 2011 3:09 pm
Me he partido el ojete. Las risas han empezado con el post y han llegado a su culmen con algún comentario…Una lástima no haber podido asistir a las cabalgadas de la Pantera de Kampala o al ansia goleadora del noruego de origen otomano, gran estirpe de jugadores por cierto. Si bien fue más prolífica en el biathlon, que por aquel entonces se practicaba con espada sarracena, arco y flechas…
Habeis perdido un lector
#12 Tate Lime dijo,
28 diciembre 2011 4:23 pm
EN lo del daño que ha hecho al futbol Xavi, algún que otro colaborador de DDF estará de acuerdo
DD (y no es broma)
#13 Full Norbert dijo,
28 diciembre 2011 9:33 pm
Lo de que Iñaki Sáez instauró el toque en todas las categorías del fútbol español es lo mejor que he leído en años. Habéis ganado un lector.