Va el lector habitual a decir que prácticamente cada vez que hablamos del Atlético de Madrid en DDF lo hacemos a raíz de alguna frase lapidaria de alguno de los integrantes del club. Como si casi cada vez que jugadores, entrenador o directivos abriesen la boca fuese para soltar alguna lindeza fuera de orden. Y, en cierto modo, no le falta razón. Ha llegado un punto en el que el estado de permanente tensión que sazona el día a día del club colchonero incita a que cada intervención pública de sus protagonistas tenga tintes incendiarios.
El último en verse arrastrado por la situación que atraviesa el club rojiblanco, en crisis permanente desde hace veinte años interrumpida solo por breves y concretos capítulos de felicidad como el año del Doblete o la Europa League de hace dos temporadas, ha sido el técnico, Goyo Manzano. Colocado en el punto de mira por buena parte de la afición del Calderón (recordemos que el jiennense fue la ¡cuarta! opción para ocupar el banquillo madrileño, tras las negativas de Luis Enrique, Caparrós y Rafa Benítez), el técnico colchonero siente, pese a que él mismo rechaza frontalmente hablar del asunto, que la corbata cada vez está más ceñida a su gaznate. La presión viene de todas partes. De un equipo al que prácticamente humillan como visitante en cada jornada que viaja fuera del Calderón. De un José Antonio Reyes con pie y medio fuera del equipo. De una plantilla que rinde muy por debajo de lo esperado. De una grada que se ha cansado ya de la aparente inmunidad del palco y han decidido disparar contra los objetivos más asequibles. Son muchos frentes abiertos. Demasiados.






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#1 Lasambadelfutbol dijo,
15 diciembre 2011 8:49 pm
Mientras sigan en el club los actuales dirigentes solo se podrá decir una cosa: “Otro año, otro timo”. Y ya van… Para el que quiere entender el declive de este club o tambíen llamado, Gilifato, que se lea a un grande en materia colchonera como Rubén Uría. http://es.eurosport.yahoo.com/futbol/ruben-uria/article/31248/