“No soporto el vodka. Si me hubieran llamado Brandy Vic hubiera sido otra cosa”
Se me debería caer la cara de vergüenza por escribir sobre un futbolista al que no he visto jugar en mi vida. Deberíais correrme a gorrazos por ir de enterado con un tipo del que no tengo recogido ni un frame, del que la grada no me ha contado ni un cuento. Si ni siquiera puedo agarrarme a un triste 71 de regate en el FIFA para arrancar… Y sé que no debería pero el cromo me obligó. Porque era escocés pero negro como el tizón, porque tuvo su momento en el infrafútbol de los ochenta, porque tendría que ser recibido con honores en el muy concurrido club de los futbolistas británicos mostrencos. Porque a Victor Kasule, que abundaba en el regate tanto como en la barra, le llamaban Vodka Vic.
Hijo de un zoólogo ugandés y una profesora escocesa, Kasule siempre fue esto y lo otro. Extremo y anómalo dentro y fuera del campo, Vodka Vic trabajaba a tiempo completo. En un mismo día podía ganar al Leeds con un gol maestro y seguidamente lesionarse celebrando la proeza a base de volteretas. Dicen que fue capaz de llevar en volandas al Shrewsbury frente al Crystal Palace de Ian Wright y que acabó el día expulsado por susurrarle al árbitro una canción de George Benson. Vic podia mantener el equipo en segunda él solito y volcar el coche de un compañero por embalarse yendo a comprar más cervezas.
Kasule es leyenda en Shrewsbury desde que llegó a mediados de los ochenta. Tras desparramar su clase intermitente durante más de 130 partidos en Escocia, llegó y besó el santo. El santo y todo lo que se le puso por delante. Y hay que reconocerle el mérito porque cualquiera puede ahogarse en los encantos de París, Madrid o Londrés pero hace falta una habilidad especial para destrozar tu carrera en los cuatro pubs de un pueblo de mala muerte. Victor Kasule iba sobrado de ese talento. “No pasa un día sin que me diga a mí mismo “maldita sea, maldita sea, maldita sea”
Kasule entendía la formalidad a su manera. “He fichado equipos completos más rápido que a Víctor Kasule”, declaró el director técnico del Hamilton Academicals justo antes de consumar su fichaje. Kasule, después de haber viajado en tren hasta Glasgow para firmar había olvidado los papeles necesarios en su casa y el club le envío de regreso a Shrewsbury a recogerlos. Con la mosca detrás de la oreja, tal era la fama que le precedía. “Victor Kasule es ahora nuestro jugador, a menos que desaparezca entre Shrewsbury y aquí, pero hemos puesto un conductor con él para asegurarse de que regrese, dijo Mornson.
El Guardian le definió como un coche blindado con un cañón en la bota y aunque todavía sostiene que nunca bebió más que ningún compañero suyo, fueron sus hazañas tras la barra las que le han asegurado un lugar en el folclore del infrafñutbol británico. Un día los reporteros de la emisora local se lo encontraron de buena mañana en un bar del pueblo jurando y perjurando que en su vaso había zumo de naranja mientras trataba de mantener la verticalidad. “El Shrewsbury era un buen club familiar e hicimos todo lo posible para arruinar esa reputación”, declaró en un arrebato de sinceridad.
Las piernas de Kasule, cuya carrera circuló por destinos tan dispares como Finlandia, Malta. Irlanda y Portugal, dejaron de regatear laterales definitivamente antes de cumplir treinta limadas por las lesiones y el castigo en los taburetes de media Inglaterra. Para entonces ya tenía unas cuantas historias que contar y un epitafio que podrá ilustrar su tumba: “Me gustaría ser recordado solo como un futbolista pero si me recuerdan también como un borracho mejor que no ser recordado por nada”







RSS
#1 WalterEggo dijo,
28 noviembre 2011 8:21 pm
Jajajajaja apoteósica frase final. ¡Muy bueno, Sergio!
#2 corduba dijo,
28 noviembre 2011 10:44 pm
En Córdoba había un jugador por los 90, llamado Quini, fue un delantero potente, un típico 9, estilo Yordi o Salenko, por decir algunos. En mi ciudad empezó a correr el rumor de que era muy asiduo a la noche y a las juergas, por lo que en el estadio se empezó a oír un cántico que decía “Quini JB, Qiuni JB, Quini JB !!!”.
Posteriomente tuvo su momento de gloria llegando a ser pichichi del equipo con 15 goles, quedándose el Toledo 4º, cuando ascendían los 3 primeros y eliminando al Real Madrid en copa, siendo, si mal no creo, el 1º de los equipos de inferior categoría en eliminar a uno de los grandes.
Toledo 2 – Real Madrid 1:
http://youtu.be/LRoi_6DT8NQ
Vídeo de Quini:
http://www.youtube.com/watch?v=AKv0XPt4pMo&feature=related
#3 Dadan Narval dijo,
30 noviembre 2011 9:45 am
Gran historia, de un jugador absolutamente desconocido. Lo que no entiendo es el parche que pones al principio del texto. Cuentas su historia, no recomiendas su fichaje. Ese es el matiz que te diferencia de los parabólicos del Football Manager.