Una hora antes del comienzo se filtran las alineaciones de Milan y Barcelona. Otra vez un enigma azulgrana. Los analistas radiofónicos empiezan a discutir cuál será disposición táctica y la mayoría acierta en designar una defensa de 3 hombres, pero lo más complicado era situar lo que venía por delante. Había roles repetidos, un rompecabezas que finalmente se tradujo en nuevas posiciones de Thiago y Cesc, falsos delanteros, mientras Busquets y Keita compartían contención en la medular. Xavi, aparentemente en su posición habitual, ese día se descolgó como nunca hacia el área. Fue protagonista de los tres tantos barcelonistas. Molestó a Van Bommel en el primero, fue objeto de penalti en el segundo y anotó el tercero, otra vez en zona de remate libre de presión. Una noche de inspiración llegadora del centrocampista de Terrassa, justo el día en el que más protegida estaba sus espalda.
Existen varias teorías sobre el desarrollo del Milan – Barcelona. La prensa italiana habló muy bien del juego milanista y magníficamente del culé, considerando el partido una obra de arte: “Grande Milan, troppo Barça” – tituló La Gazzetta. En esta línea se expresa Ramón Besa en su crónica desde Milán. El otro punto de vista se centra en el descontrol defensivo del Barcelona, culpa al desorden a la defensa de tres y va más encaminado hacia el análisis de un partido tácticamente deficiente. En mi opinión, esta segunda visión resta mérito a la capacidad de los delanteros del Milan para desarbolar el orden azulgrana. Boateng, Ibrahimovic y Robinho trazaron movimientos tan impredecibles como Cesc o Messi en el otro costado. Esto siempre ha sucedido en Milán, incluso en las temporadas que han tenido un equipo físicamente justito. Dos años atrás, con Ronaldinho, Pato y Huntelaar, el Milan le pegó un repaso de fútbol al Manchester United en San Siro en octavos de final. La primera mitad milanista fue excelsa, pero en la segunda apareció Wayne Rooney y les castigó al contragolpe. Terminado el encuentro quedó la imagen del pobre y viejo Milan, olvidando el brillante juego que habían ofrecido durante muchos minutos.
La supuesta deficiencia táctica conlleva falta de competitividad y en cambio se percibió un partido de exigencia máxima. Mascherano, sobrio durante todo el año, las pasó canutas. Puyol trabajó a destajo. En cada lance del juego se desprendía una intensidad brutal. Acostumbrados al dominio abrumador del Barcelona en prácticamente la totalidad de sus encuentros, parece que también debiera ir a San Siro, ante ochenta mil espectadores, y no dejar respiro al campeón de Italia. Las distancias no son tan amplias como para imponerse paseando en los campos más difíciles de Europa. Puede que influya la equivocada imagen que se tiene del Milan, la del geriátrico encubierto. El Barcelona de Guardiola también ha empatado en Lyon, Stuttgart, Kazán, entre otras visitas complicadas, y no tuvo la mitad de superioridad que mostró en el encuentro del miércoles, un divertimento continuo.
En este tipo de partidos, noches de Champions League en estadios complicados, no suele fallar en el once inicial Seydou Keita. Como tampoco en San Mamés, siempre titular desde su llegada al Barcelona excepto en el encuentro de esta temporada. Se le define por equilibrio. No es un gran generador de fútbol ni tampoco un destructor al uso, pero su faceta más destacada es la de recuperador en fase ofensiva para que el equipo continúe el asedio. En lo que va de Liga ha jugado 552 minutos, recuperando 58 balones y perdiendo 24. Estadísticas un pelín superiores a las de Sergio Busquets (54/30), que sin embargo ha jugado un poquito más (771 m.). Únicamente Mascherano (91/20) y Dani Alves (66/86) han recuperado más balones, aunque jugando casi el doble que el malí.
En los últimos tres partidos Keita ha sido titular y su presencia en el último mes ha ido subiendo exponencialmente. “Es el centrocampista más diferente que tenemos y a veces le necesitamos mucho” – siempre que puede Pep Guardiola se deshace en elogios. El miércoles recuperó seis balones, contuvo la creatividad de Aquilani -los problemas del Barça fueron más atrás-, y la única vez que pisó área produjo el centro que remataría torpemente Van Bommel. Pese al ímpetu de Guardiola por diferenciarle del resto pocos le situarían entre sus preferencias de la plantilla. Hay una corriente de opinión que defiende que ahora está disfrutando de minutos porque más adelante, en el tramo decisivo de la temporada, no los podrá tener. ¿Llegará como titular a Madrid? Si lo es esta noche, ante el Getafe (22.00h), poco comentario habrá. El encuentro decisivo es el 10 de diciembre y Keita el oficial del equilibrio en las tareas más complicadas.
Fotografía | FC Barcelona







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#1 Cristian* dijo,
29 noviembre 2011 9:35 am
Por la edad de Keita, la pregunta es qué hará el barça para suplirle en un futuro próximo? No abundan jugadores como él.