Mónaco, regreso al pasado

«Si en estos momentos se hiciera un sondeo saldría como claro favorito el Barça, pero yo continúo creyendo en las posibilidades del Mónaco. Estoy seguro de vencer hoy, aunque es cierto que ellos nos superan en los extranjeros, pues disponen de cuatro de grandísimo nivel. Pero, no obstante, soy optimista, y si estamos al cien por cien les podemos superar. Además, estoy convencido de que dentro de 2 o 3 años el Mónaco estará a la misma altura que el Barcelona».

Son declaraciones de Arsène Wenger en abril de 1994, entonces técnico del Mónaco. Las hemos recuperado gracias a la hemeroteca de Mundo Deportivo. El optimismo le definía antes de la visita del conjunto azulgrana al principado. Analizaba a su adversario y le veía más débil que dos años antes. Creía que los espacios reducidos, en comparación con el Camp Nou, del estadio monegasco jugarían a su favor, pero tampoco esperaba un rival excesivamente alegre: «Cruyff ha sido realista en la Liga de Campeones y ha aparcado cualquier tipo de romanticismo». Esa noche, abarrotado el Louis II con 16.000 espectadores, un solitario tanto de Hristo Stoichkov daría la victoria a los visitantes.

El pronóstico de Wenger no se cumplió, y aunque años después el Mónaco ganara dos campeonatos (1997 y 2000), y llegara a la final de la Liga de Campeones (2004), la época del entrenador alsaciano fue más exitosa. Siete años en la élite del fútbol francés. Primero con los ingleses Mark Hateley y Glenn Hoddle en punta, jubilados después por el talento de George Weah. Wenger fichó a un mediapunta de 23 años de su misma ciudad, Estrasburgo, y nos presentó a Youri Djorkaeff. Bien prontito empezó Emmanuel Petit, a los dieciocho cubriendo el flanco izquierdo. En la derecha corría Lilian Thuram. Por delante de la zaga repartía Claude Puel. Cuando Weah se marchó a París vino Jürgen Klinsmann. El Mónaco de Wenger fue campeón de liga en su primer año al cargo (1988), aunque en los cinco siguientes siempre quedaron en segunda o tercera posición, superados por el Olympique de Marsella

El gran OM de Papin, Völler y Deschamps, que ganó cuatro ligas consecutivas, se acabó cuando se descubrió que su presidente, Bernard Tapie, tenía el hábito de hacer amigos en las plantillas de sus rivales. Pagando, claro. Después de conquistar Europa en 1993 -el súmmum de la obra de Tapie- el Marsella descendió a segunda división por amañar partidos. Años más tarde, ya cómo entrenador del Arsenal, Wenger se refirió al affaire marsellés: «Fue una de las razones por las que me marché de Francia. Todo el mundo sabía que lo hacían muchas veces, sobornar a tres jugadores de un equipo. Nosotros terminábamos segundos, cada año detrás suyo» (The Professor, Myles Palmer)

El Mónaco de Wenger sólo tuvo una oportunidad para lucirse sin el Marsella de por medio. Fue la temporada 93/94. En abril, después de aquél encuentro contra el Barcelona -pese a la derrota, el formato era distinto- llegarían a las semifinales de la Copa de Europa. Allí tendrían pocas opciones ante el Milan de Fabio Capello, que les vencería por 3 goles a cero y después repetiría exhibición ante el Barcelona en la final de Atenas. Sin embargo clasificaron novenos en el campeonato francés y Wenger fue destituido al poco de empezar la siguiente temporada.

A veces mirar hacia atrás es el único consuelo. El Mónaco actual es colista en la segunda división, once puntos en catorce encuentros. Después de jugar con el descenso en las últimas temporadas finalmente bajó en la pasada, y tras el fatal desenlace varias de sus estrellas dejaron el equipo. Por ejemplo los delanteros Chu Young Park (Arsenal) y Dieumerci Mbokani (Anderlecht) o el arquero Sthéphane Ruffier (St.Ettiene). Llevan seis partidos sin ganar y en el Louis II apenas se congregan 4.000 espectadores. Su entrenador es el ex futbolista italiano Marco Simone, que asegura que el equipo hace un fútbol para obtener mejores resultados. Destaca en positivo la calidad del grupo y en negativo que el equipo baja los brazos cuando les meten un gol. Ludovic Giuly (36), que volvió al club este verano para ofrecer su último servicio, es la cara más visible de la plantilla. Todos asumen que no regresaran a la primera división este año. El optimismo monegasco tiene hoy un límite.

Fotografía | AS Monaco

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3 Comments

  1. desde la barrera

    16 de noviembre de 2011 a las 11:15 pm

    muy bueno

  2. Kurono

    17 de noviembre de 2011 a las 11:20 pm

    Sorprendente que ese Mónaco de Wegner no haya ganado un par de títulos más, gracias sobre todo al nefasto Bernard Tapie. Jugaron una final de Recopa que perdieron contra el Werder Bremen.

    Y de hecho, hasta la marcha de Deschamps eran favoritos a jugar en Europa. De eso, hace apenas cinco años a la cola de la Ligue 2 hay un trecho que duele a uno de los grandes del fútbol galo, como así lo atestiguan sus 7 ligas, copas y participaciones en Europa. Otra cosa es que nunca han podido retener a sus mejores jugadores, ya que si hubieran aguantado, gente como Riise, Rafa Marquez, Henry, Yourkaeff y Trezeguet hubieran coincidido y quien sabe si triunfado todos juntos.

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