Hay un momento en la vida, mientras creces, y si te lo pasas demasiado bien, que deseas un poco de sufrimiento. Es un anhelo inconsciente y falto de perspectiva pero es, creo, un impulso relativamente habitual en la adolescencia. Escuchas, por concretar, multitud de canciones que hablan de cosas que todavía no te han pasado, unas buenas, otras malas, y te gana el ansia de correr hacia adelante, quemar etapas y vivir todas esas experiencias que te cuentan los versos libres de las letras: amores, desamores, drogas, vida interior, revoluciones colectivas, viajes, sexo y demás. Uno quiere ser mayor, viejo, gordo incluso, y durante el camino busca cicatrices que le recuerden que sigue respirando. Cuando termina, cuando conoce ese millón de mundos por descubrir, se mira las manos, cuenta los dedos y reconoce: igual no era para tanto. Entonces, lo que desea es volver al cobijo del útero, sin más. Pero ya es tarde. A veces.
Quiero decir, uno alardea de resacas cuando todavía no sabe lo que es una de verdad.
Durante mucho tiempo, en ese sentido, la Selección fue un equipo adolescente. Escuchaba las canciones de sus mayores, tan ajenos, leía con desconfianza esas letras que no terminaba de entender. Sólo creía tener derecho a experimentar con el fracaso. Pero cuando aquel cúmulo de circunstancias, no pocas casuales, encaró al equipo hacia el éxito, todo cambió. Para empezar, halló acomodo en el mejor refugio para protegerse de la estupidez: la belleza. Después, comenzó a vivir, ahora sí, en el tobogán de promesas propias de las canciones. Lo bueno y lo malo, excepto la muerte: tuvo su Eurocopa, tuvo su Mundial, y tropezó en el contraste de la Confederaciones.
El desgaste, años más tarde, es el propio que deriva de la rutina. Al núcleo duro de ese grupo apenas le quedan rendijas por las que se podría colar la sorpresa, la excitación. No es nuevo, porque no en vano completar un ciclo como al que aspira España en la Euro ha sido una utopía para cualquiera. Los más grandes campeones han fracasado en el intento. Y es que el paso de la seguridad al exceso de confianza es demasiado pequeño. Sin dramas, los amistosos son síntomas de la doble velocidad del grupo. Nadie valora esas partes del proceso que ya se ha cansado de escuchar en miles de canciones, y de superar en anteriores curvas del trayecto a la victoria. La preparación se convierte en trámite y el relajo es peligroso. Porque todos somos conscientes de poseer un puñado de futbolistas de potencial maravilloso, una mezcla brillante de generaciones, y que ese equipo no saldrá con la “actitud Costa Rica” en el cruce de cuartos de la Eurocopa. Pero, a la vez, empezamos a dudar de su capacidad para recuperar, cuando lo desee, la esencia que los hizo campeones. Porque ya se sabe, al final del juego quieres volver a lo que fuiste. Pero es tarde. A veces.
foto: fifa.com







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#1 Gontxo dijo,
16 noviembre 2011 2:02 am
Gran reflexión final. Yo soy de los que duda. O ni eso. Creo que seremos incapaces.
#2 Miguel dijo,
16 noviembre 2011 2:06 am
Bueno, veremos haber que pasa en este tiempo, gracias a sus seleccionados por haber venido de buena manera a jugar, un saludo desde Costa Rica
#3 Full Norbert dijo,
16 noviembre 2011 3:34 am
Es un buen artículo Enrique y un buen analísis más emocional que futbolístico de lo que le puede suceder a España. Siempre he dicho que perder unos amistosos no es grave, cuando antes perdíamos los Mundiales y ganábamos las pachangas. Siempre he dicho que viajes tan largos como este (y cortos, también) para jugar este tipo de partidos, sirven para hacer caja y para nada más. Pero el partido de hoy ha sido muy lamentable, hemos estado a punto de hacer un enorme ridículo. Sí, sabemos los datos, sabemos que todos los partidos oficiales de clasificación han sido victorias, pero en este momento dudo y bastante, de que España pueda cumplir la proeza que no ha conseguido nadie como siga jugando así.
#4 Garrincha dijo,
16 noviembre 2011 10:30 am
El halago debilita, los títulos relucen y son recientes, pero estos jugadores quizá no se hayan percatado de que una selección no es un club, ni tampoco es que España históricamente haya sido un R.Madrid o Bayern. Vamos, que este es nuestro momento, pero hay que vivirlo con mayor dignidad, aparte de defender con mayor honra los títulos de los que somos vigentes campeones.
Confío en que los jugadores se van a ‘reactivar’ a la hora de competir, pero también creo que Alemania sigue su crecimiento y tiene algo de lo que a nosotros parece faltarnos: HAMBRE!!!! Los germanos golearon ayer 3-0 a Holanda, subcampeona mundial. Ahí queda eso. Nosotros venimos de hacer el ridículo ante Costa Rica. El resultado final es anecdótido. Repito, con todos mis respetos para nuestro rival: hicimos el RI DÍ CU LO.
Así que aunque sabemos que nada va a cambiar, ojalá Villar se deje de campañitas junta-votos y los nuestros de avergonzar una camiseta a la que ellos mismos dieron más lustre que nadie.
Un saludo!!
#5 Jordi Lucas dijo,
16 noviembre 2011 10:54 am
Que la selección española pierda todos sus amistosos no me preocupa en absoluto. Es más, no es importante, yo se que este grupo de gente da la cara cuando hay que darla. Todas las selecciones rivales se emplean 110% para ganar a la campeona que va con su avión cual Willy Fog dando la vuelta al globo para jugar bolos patrocinados.
Si, dinero para la RFEF, así de sencillo, con su cansancio, con su jet-lag en el caso de ayer y otros más, su falta de aclimatación y me atrevo a decir que sus pocas ganas.
La selección seguirá con ese hambre, porque el núcleo es el de un grupo de gente que jamás se cansa de ganar, los 4 últimos años me avalan(y no quiero compararlo con ningún club) aunque todos sabemos a cual me refiero.
Mientras los rivales alardeen de haber ganado a la campeona en un amistoso, los mismos que no ganan un título internacional desde la guerra de las Malvinas, por poner un ejemplo…todo esta correcto. Porque lo sabemos por experiéncia en nuestra historia, de amistosos no se come…excepto los que los preparan.
#6 Miguel Ángel Román dijo,
16 noviembre 2011 12:19 pm
Lo de España, creo, no es producto de la rutina, si no de motifación. Para el grupo campeón de Europa y del mundo, enzarzado la mayoría en una batalla que tritura física y anímicamente por la Liga, la Copa y la Champions, los amistosos de la Roja no son prioritarios, una vez alcanzado el objetivo de la clasificación para la Eurocopa. Así de simple, así de humano. Así de comprensible.
Un saludo
#7 Jinka dijo,
16 noviembre 2011 12:55 pm
Pues yo lo de esta gira lo veo más cuestión de suerte que de fútbol. Creo sin ir más lejos que se ganaron partidos en Sudáfrica que se jugaron peor que los de Inglaterra o Costa Rica.
Pero el fútbol es resultadista, no voy a descubrir yo nada nuevo a estas alturas de la película.
#8 WalterEggo dijo,
16 noviembre 2011 3:17 pm
“Los campeones ganan títulos. Los superclase los repiten, pero sólo el más grande es capaz de afrontar cada partido como si fuese el primer día de su carrera. Desgraciadamente yo no soy el más grande.” Ivan Lendl, el día de su retirada.
#9 Valjean dijo,
17 noviembre 2011 10:45 am
Antes de 2008, ganábamos todos los amistosos contra pequeños y grandes, nos crecíamos y cuando llegaban las fases finales, adiós muy buenas.
Ahora nos pasa al revés. Amistosos con dudas, malos resultados, y fases finales brillantes.
¿Dónde hay que firmar para que la cosa siga así?
#10 protodo dijo,
17 noviembre 2011 11:54 pm
anecdotico, ahora bien, Alemania esta muy pero que muy fuerte e Italia es el tapado.