Duele confesarlo, pero a veces uno quiere lo que tuvieron sus mayores. Quizá porque no hay nada más evocador que la nostalgia, sobre todo cuando es ajena y selectiva, durante demasiado tiempo, para mí, el Mundial no era tan grande por lo vivido como por lo leído, lo escuchado, lo diferido. No sólo por las ediciones en blanco y negro, prácticamente ciegas en lo televisivo, alimento sencillo de mitos y misterios, también por ese par de décadas previas a los noventa, cuando cada cita dejaba al menos un partidazo memorable. Pienso en el éxtasis de las prórrogas de Francia, de sus cruces con Alemania, o de ésta con Italia, o de la otra con Brasil… Un éxtasis que sólo vi en redifusiones, en vídeos, con el filtro de la retina de mis primos, de mis tíos, de mi padre. Un éxtasis que yo interioricé como el Mundial verdadero, y no encontré en Italia, de refilón, ni en Estados Unidos, el descubrimiento, ni en Francia, la primera gran decepción, ni en Corea y Japón, menos ingenuo. Lo encontré, ese éxtasis, ese vértigo de sentir que el juego se eleva a otra dimensión, en una noche calurosa, en uno de los últimos partidos en el sofá de la casa familiar. Ya ves. Tanto tiempo después. El Mundial puro, desatado, vivero de valientes y épica futbolística. El que sabes que es Historia mientras lo vives en el presente. El que no necesita del pasado, ni de la filia partidista, para resultar trascendental.
La prórroga del Alemania-Italia de 2006 significó todo eso. Dos selecciones históricas. Un campo lleno. Semifinal. Calor, verano, noche. Un partido igualado que deviene en explosión de furia y talento. Un anfitrión que sufre con el entrecortado aliento del país entero, con la obligación ancestral de aplicar el rodillo. Un visitante que crece y crece contra marea, contra la adversidad, contra la inercia y contra su propia genética. En la hora de los valientes, hombres que demuestran su arrojo, sin alardes, sin abrir la boca. Nadie se achica en un brutal duelo a garrotazos. Pelean, crean, caen y se levantan. Fútbol. Lippi junta a Pirlo, Del Piero, Totti, Iaquinta y Gilardino, rompiendo clichés. Italia embiste de veras, en un tiempo extra colosal, que justificó un campeonato, una vigilia, muchas cosas. El baile de Gilardino que frustra el palo, el latigazo de Zambrotta que revienta el travesaño. Los centros cruzados alemanes, el bombardeo que sostiene Cannavaro. El drama que asoma en cada jugada. La gloria, que también. Buffon, Lehmann. El río que suma caudal y desemboca en un final inolvidable. El córner, la pausa sabia de Pirlo, el zurdazo primero (luego vendría otro, en la final) de la vida de Grosso, iluminado. Los dos últimos intentos de la moribunda Alemania, los dos despejes del capo Cannavaro, omnipresente, el segundo, estirado en el rechace, que caza Totti, que alarga para Gilardino, que espera a Del Piero, artista, que exhibe toque y clase para curar unas cuantas cicatrices. Italia que sobrevive para matar, la bestia que es bella cuando se desboca, y nos paga una deuda que se alargaba. Por fin, Mundial, la inmensa Copa del Mundo. En mayúsculas. El orgullo de nuestros padres.
foto: publispain.com







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#1 Fanshawe dijo,
8 noviembre 2011 7:39 pm
Como olvidarlo. Yo vivía en Italia por aquel entonces y fue una media hora increíble, inolvidable, con los dos entrenadores enfebrecidos lanzando todo al ataque de manera completamente irreflexiva y maravillosa.
Quizás por eso me resultó luego tan decepcionante y me cabreó tanto la final. Fue como si a Lippi le hubiese entrado un miedo atroz de la valentía que tuvo en semifinales y decidiese hacer el catenaccio más salvaje de los 40 últimos años en la final.
#2 pakorn dijo,
8 noviembre 2011 8:07 pm
Enrique, lo primero que he pensado al leer tu tweet y ver que se trataba de este partido ha sido “este artículo no puede estar escrito antes del 11 de julio de 2010″.
Pero al ir leyendo he recordado aquella prórroga. Creo que en todo el Mundial 2010 y en muchos otros no hubo 30 minutos con tanta intensidad, con fútbol a calzón quitado, con dos GRANDES con mayúsculas intercambiandose golpes uno tras otro.
Por mucho que mi recuerdo del Gol de Iniesta y de Sudáfrica 2010 sea más feliz, más extasiado que cualquiera, los 30 minutos que se vivieron en Dortmund (creo recordar) ocupan un lugar en mi memoria futbolera. Me recuerdo en el salón de casa con mi padre (que por desgracia ya no vivió el Mundial de 2010) y mi hermano saltando de los sillones a cada ocasión, a cada chispazo de aquel partido, y recuerdo la monumental alegría de que el segundo tanto fuera de Del Piero con ese toque brutal de tobillo
Gracias
#3 pakorn dijo,
8 noviembre 2011 8:08 pm
Obviamente, en la segunda línea quiero decir después, no antes
#4 ElDiez dijo,
8 noviembre 2011 8:37 pm
Que grande, como recuerdo ese partido y lo que me alegré por Del Piero, uno de mis jugadores favoritos desde pequeño. Además, tuvo problemas con algunos seleccionadores y recuerdo que llegaba al Mundial en las últimas. La verdad es que los torneos de selecciones siempre me han encantado, ver esos partidos de jugadores desconocidos que se exhiben al público, esa sensación del todo o nada de casi todos los partidos… Algunos de estos partidos no los olvidaré jamás, algunos incluso como espectador neutral: el Holanda-Yugoslavia de la Euro 2000, este Italia-Alemania, la semifinal Holanda-Brasil y la tanda de penaltis de Taffarel en el 98, el Ghana-Uruguay del pasado mundial…
#5 kike (@emartinsalvador) dijo,
8 noviembre 2011 9:27 pm
http://www.youtube.com/watch?v=APeL1Uk1bFk&feature=related
Qué recuerdos…!! Enorme artículo. Y ya con los comentarios de Andrés Montes se te ponen los pelos de punta.
#6 pele dijo,
9 noviembre 2011 12:41 am
que noche la de aquel dia!
#7 Juanan dijo,
9 noviembre 2011 12:42 am
Medio mundial 2006 es de Pirlo.
En la Euro 2008 hubo varios partidos memorables, los de Holanda, machacando a Francia y a Italia y siendo machacada por Rusia, las remontadas de Turquia y como no, el España – Rusia de semifinales, el partido donde mas y mejor he visto jugar a la selección española.
#8 Futìle dijo,
9 noviembre 2011 12:46 am
Qué maravilla haber visto también en casa aquel partido en el salón familiar.
Qué fútbol jugó Italia en esos 30 minutos, como nunca se le ha vuelto a ver (y parece que tardará en verse).
Cuánta clase guarda Del Piero y cómo lo demostró aquella noche.
Cómo me alegré de que pasase Italia (no sé por qué motivo iba con ellos, quizá porque por mi edad nunca les había visto ganar nada).
Qué grandes son los cruces de los Mundiales, inigualables.
Qué arte tienes escribiendo, Enrique
#9 Full Norbert dijo,
9 noviembre 2011 3:37 am
Sí, la prórroga fue memorable. Recuerdo perfectamente que lo vi en un bar al que he ido muy pocas veces, que tenía una pantalla bastante maja. El partido lo medio vi porque estaba con unos amigos, pero en la prórroga decidí prestar toda la atención. Qué intensidad y qué bonita. Y yo en tensión porque iba con Alemania y me jodió. Pero, eso sí, todos nos alegramos por Del Piero. Junto con los recuerdos del Mundial del año pasado (más por las victorias que por el fútbol) es mi mejor recuerdo de los Mundiales.
#10 Sileston dijo,
9 noviembre 2011 1:28 pm
Las sensaciones mientras lo veía por la tele eran aquellas que se tienen cuando se es testigo de algo histórico. Todos aquellos videos resúmenes en VHS de los Mundiales, en directo. Cuando el guiño de Grosso en la celebración, el éxtasis!
Gracias Enrique!
#11 Enrique Ballester dijo,
10 noviembre 2011 3:15 am
gracias por los comentarios. me alegra observar que no somos pocos los que recordamos aquel partido con especial cariño…
#12 Sabin dijo,
10 noviembre 2011 3:13 pm
Yo también lo recuerdo perfectamente. Creo que aún hoy es el partido que más me ha gustado de los que he visto en directo, nada de en VHS ni resúmenes.
Yo siempre animo a Italia en Eurocopas y Mundiales, así que mi alegría fue mayor aún. Aunque, si hubiera ganado Alemania no me habría importado, porque jugó también a un gran nivel y sin especular.
Yo siempre he sido fan de Totti, pero el nivel al que estuvieron Cannavaro, Buffon y Pirlo en ese Mundial fue absolutamente increible.