Apuntes de la séptima jornada

Lo maravillosamente cotidiano. Hace dos semanas escasas nos llevábamos todos las manos a la cabeza con la chilena decisiva de Baptista, y ayer Postiga, menos épico pero igual de estético, repitió suerte en escorzo genial para deleite de la Romareda. Quizá sea casualidad, pero tampoco podemos descartar la generación de una tendencia: el remate es efectivo, la gente aclama y los arietes se animan. Ya lo estamos viendo con el panenkazo, transformado cada vez más en un estándar –ver a Sergi Roberto ayer mismo-. En cualquier caso, hay que señalar el mérito de Helder, un ratón de área de esos que, entre menosprecio y menosprecio a su falta de fútbol, ganan puntos, partidos y títulos.

La reválida del Pipa. Tres hat-tricks casi consecutivos ponen el foco en cualquier futbolista, y mucho más si éste se llama Higuaín y todo el mundo percibe la competencia soterrada con Benzema. El Bernabéu le quiere, la crítica le aprecia y los números lo avalan, pero el ruido de fondo que siempre le acompaña no podrá silenciarse hasta que no decida como gran figura en un partido grande; y eso, para el Madrid actual, se llaman enfrentamientos con el Barcelona o rondas finales de la Copa de Europa. Ese es el salto final que le queda a Gonzalo, un desafío razonablemente justo que tuvo que salvar, con la camiseta blanca, hasta el mismísimo Ronaldo. Quizá en Old Trafford, también.

La impronta de Caparrós. Resulta difícil imaginar dos personajes que llegasen al mismo sitio desde presupuestos tan diferentes. Laudrup era el futbolista maravilloso, el gentleman nórdico al que ellos admiran y ellas adoran, que allá donde fue dejó el trazo de caballero y la impronta de clase en los equipos que dirigió. Caparrós, en cambio, es el prototipoo del estajanovista, el tipo hecho a sí mismo desde las catacumbas del fútbol, que no tiene más nombre que el obtenido sudando cada banquillo, haciendo kilómetros y arrancando por lo civil o lo criminal hasta el último punto que sea posible obtener. Así ha comenzado su andadura en Mallorca, arañando el punto más clásico que hay, el de penalty (probablemente) injusto en el último minuto, y mostrando el camino a un equipo querido a quien su dirigencia condena a priori año tras año. De momento, merecieron empatar al hasta ahora irreprochable Valencia.

El toque del croata. Apareció por esta página hace mucho tiempo, cuando era una joven promesa que había asombrado en el Basilea, y que llegaba al Schalke a comerse el mundo. Hubo un momento en que pareció perderse para el gran fútbol, en ese agujero de desmotivación que se ha tragado a tantos futbolistas de clase que desprecian lo tribunero. Sin embargo, Rakitic aterrizó de pie en un Sevilla en horas bajas, y en pocos meses ha adquirido los galones que merecen su visión de juego, sentido del ritmo y, sobre todo, su fantástica pierna derecha. Hoy es un mimbre fundamental en el mecano que está montando Marcelino –puesto de Champions a día de hoy- y no es casualidad que el segundo gol de ayer, el que certificó la victoria, saliera de sus botas. Una confirmación más de que no hay que ser un trotón para triunfar en el fútbol.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

6 Comments

  1. juane

    18 de octubre de 2011 a las 1:24 am

    Me encanta Rakitic.

  2. Land Decover

    18 de octubre de 2011 a las 4:34 am

    Me parece curioso, muy curioso que, como bien dice el texto, a Higuaín le exigen para ser una estrella mundial que decida en un partido grande, cuando cada año no baja de los 20 goles en Liga (llevaba muy buen ritmo el año pasado hasta que se lesionó). Sin embargo a Benzemá aún no le he visto hacer nada más importante que Higuaín, pero sí se le considera una estrella mundial.
    Mí, no entender.

  3. Kapo

    18 de octubre de 2011 a las 9:21 am

    #2 Problema de percepción. Desde aquí a Higuaín algunos incautos no le ven como delantero TOP (dichoso top) pero pregunta por él fuera de nuestras fronteras… Si viene algún City de la vida a buscarlos, seguramente a día de hoy pongan más pasta encima de la mesa por el argentino que por Benzema. Benzemá que por cierto también me parece un crack.

    A mi el pipa me gustaba desde que pisó el Bernabeu. Vi proyecto de jugadorazo incluso cuando no le metía ni un gol al arco iris. A partir del año de Pellegrini me parece ya un nueve perfectamente válido para el Madrid.

  4. Ramón Flores

    18 de octubre de 2011 a las 12:16 pm

    @Land, estoy de acuerdo en parte con lo que dices, pero Benzema sí que lució el año pasado en Champions, precisamente contra el OL, y este año hizo en el Camp Nou en Supercopa el segundo gol del RM, en circunstancias difíciles. Podemos decir que Higuaín es más goleador y Benzema es más futbolista, y este último se mueve mejor en espacios reducidos. Yo también creo que se ha sido injusto con Higuaín, en cualquier caso.

  5. Pepe Szendrei

    18 de octubre de 2011 a las 12:47 pm

    #3 Kapo

    A mí me gustaba mucho más el Higuaín de sus comienzos, cuando a falta de músculo tenía que tirar de ingenio para llegar a la portería. Me parece un típico caso en el que la musculación ha matado el futbolista que era originalmente (Del Piero, Tévez…) en pos de una supuesta mayor efectividad.

    Dicho esto me parece un gran 9.

  6. Kapo

    18 de octubre de 2011 a las 12:57 pm

    #5

    “Romanticamente” si se me permite el palabro, a mí también me gustaba más el primer Higuaín. Creo que el otro, a parte de por un tema de musculación, nace de la obsesion que tiene con sus cifras anotadoras. Obsesión que le ha provocado la constante persecución a la que se ha enfrentado desde que llegó al madrid (Club, prensa, competencia).

    Tiene que meter goles para sobrevivir, eso a costa de sacrificar muchas de sus virtudes. Veo atisbor de que está en camino el Higuaín 3.0, que aunará lo mejor del 1º y el 2º 🙂