Sólo hay una forma de conocer una ciudad en profundidad: haber tenido una pareja en cada barrio. El portal de su casa, comer helado cerca, pasear a su perro por calles hasta entonces desconocidas. Pasar, al cabo de los años, y conocer cada banco y cada árbol de un espacio que albergó tu amor durante un par de días, un par de meses o un par de años. La ciudad es una colmena fría que sólo se sonroja cuando se asocia al deseo, toma vida si ponemos el dedo sobre la carne de un amante.
A un amigo le pasaba algo parecido con los equipos de fútbol. Cada camiseta le recuerda un romance. Cuando de pequeño veraneaba en Torremolinos y ella le esperó en la playa con una enorme camiseta del Málaga que le había prestado su padre. O aquel largo viaje con sus padres a Galicia, un septiembre lluvioso justo antes de empezar el curso, y se enamoró de una chica rubia que iba de la mano de su abuelo a ver un partido del Celta con una bufanda que le daba tres vueltas a su secreto y besuqueable cuello.
Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.
Ya más tarde el viaje a Mallorca con el instituto, las chicas con camisetas del Bayern utilizadas como un vestido de verano, sus sandalias, los tobillos glaciares, su acento imposible. El amor de ese año, una sevillana que vivía frente al Sánchez Pizjuan. Sentados en el Pizza Hut de Nervión viendo pasear la marea blanca, besarse a escondidas en la puerta de El Corte Inglés. Después las Erasmus, pedirle a Anne que te trajera una camiseta del Paris Saint-Germain cuando volviera de pasar las Navidades con su familia. Darle el dinero para comprarla porque no había confianza para tanto gasto. Hablarle a una eslovaca de Dubovsky creyendo que con eso ella abriría la puerta de su casa, hacerse hincha del Slovan de Bratislava durante toda una Copa de la UEFA. Buscar el encuentro salvaje con una italiana de Siena que no tenía ni idea de que en su ciudad había un equipo de fútbol que jugaba en primera. Besar a una inglesa borracha en un irlandés mientras Djemba-Djemba pateaba un balón sobre el césped de Old Trafford.
El verano en Newcastle para aprender inglés y de paso comprar una adidas de los magpies. Ver con Inma el concierto de Explosions in the Sky en la Moby Dick con la camiseta del Madrid aún puesta justo después de ver ganar a los suyos en el Bernabéu. Seis años de convivencia, celebrar la Eurocopa vestidos de rojo. Colgar banderas en la ventana. Abandonarse después a las noches de una ciudad ilimitada. Enamorarse de una chica de Barcelona tatuada, acompañarla a ver al Barça y disfrutar resignadamente del espectáculo. Regalarle a Miriam una camiseta del Borussia Dortmund en el aeropuerto antes de la despedida, antes de que se marchara a Alemania a trabajar en un laboratorio de nombre impronunciable. Llorar y consolarse viendo la derrota del Chelsea en un bar del centro de Málaga. Aguantar la conversación de una argentina insoportable. Decir que tu equipo preferido es River y saber por su mirada que he perdido la última oportunidad que teníamos de llevármela a la cama.
Mirar atrás, ver amontonadas camisetas en un cajón. Buscarle una historia de amor a cada una de ellas. Como las ciudades, con un mapa sentimental de cada calle. Igual en tela. Camisetas deshilachadas que aún huelen a verano, que guardan la sal. Escudos sin color y dorsales borrados.
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#1 MrAtticusFinch dijo,
23 septiembre 2011 2:25 pm
Y dices que todo eso le pasó a un amigo…
Muy grande este post. Y la camiseta de la foto, aunque aún no sé muy bien por qué, pero la tengo.
Repito. Muy grande el post. Esto es también fútbol. De hecho, casi diría que esto es fútbol: vida.
Un saludo
#2 Futìle dijo,
23 septiembre 2011 2:51 pm
Aún no he leído el post y ya sé que me va a gustar… supongo que eso se merece una enhorabuena
#3 JR dijo,
23 septiembre 2011 3:45 pm
Un post delicioso! Como lo debe ser esa rubia gallega con la bufanda del Celta enrollada al cuello…
#4 Álvaro Lamela dijo,
23 septiembre 2011 6:03 pm
Todos los que tenemos una colección de camisetas o de bufandas tenemos grandes historias detrás de ellas. Y por ello nos sentimos identificados con este artículo. Por eso una de mis favoritas es la equipación que tengo del Os Belenenses, me abrieron incluso el estadio tras escuchar por qué quería ver el estadio.
#5 Juampex dijo,
23 septiembre 2011 6:50 pm
Dios mio, que preciosidad de texto Sr. Agredano. Hacia tiempo que no leia nada tan emotivo sobre el futbol, tan sentimental, y que coño, tan bonito.
Bravo.
#6 NIPO dijo,
1 octubre 2011 2:47 pm
Increiblemente bello post. Llego tarde pero Antonio… como te has lucido!!