Ser fetichista a tiro hecho es fácil. Que sí, que agarrar esa zamarra que te ha cascado Baltasar este año a cambio de cuatro yayitas revenidas y estamparle un pedazo de siete coronado con el garabato de Cristiano Ronaldo está chupado. Con todos los respetos, es una mariconada. Pero cosa bien diferente, la que únicamente el núcleo duro de los aficionados a las teluchas deportivas puede paladear en su justa medida es lo de ojear la elástica de el equipo que te hace tilín y por ahorrarte cuatro perras en ebay, esas ofertas de última hora del demonio, mercar la que tiene nombre y verte obligado a atravesar el bloque luciendo la identidad de este o aquel ignoto paquete futbolístico a la espalda entre improperios y risotadas de la chavalería. Eso, como el brandy, es cosa de hombres. Puritito hardcore.
Confieso que yo mismo tengo varias piezas absurdas por el estilo. Porque ya me dirán lo que pinta un servidor paseando con orgullo parabólico por Gran Vía, inmune a la solana justiciera, y vestido de jamaicano segundón en el Nottingham Forest, de soldado de fotuna brasileño en la selección de Túnez o de aquel delantero discreto que hacía pareja con uno de los Fashanu en el Wimbledon atómico de finales de los noventa. No faltará quien piense, angelito en su ignorancia, que el nombre que adorna mi camiseta es el de algún titán futbolístico y de ahí saco el arrojo para lanzarme a la calle de semejante guisa que si no… A cambio, eso sí, en el armario tengo réplicas de lo que vistieron Le Tissier, Chris Waddle o Robert Prosinecki ¡en el Portsmouth! en el armario para equilibrar el tema. Pero ese es otro asunto.
De la mano de Classic Football Shirts, la tienda especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente, desde los uniformes con los que se ha construído la historia del deporte rey.
No les entretengo más. Si les atrae esto de poseer la telucha con la que algún innombrable escribió su pequeña hazaña, seguro que encontrarán su camiseta en Classic Football Shirts. Así podrán conducirse hasta el supermercado anunciando con donaire las hazañas de un lateral negro del Aston Vila al que llamaban Perlinho, la sonrojantemente ajedrezada del Coventry que un día vistiera el gemelo malvado de Steve McManaman, la de un guardameta al que le falta tan solo una letra para hacer risa pese a la solemne y académica procedencia, la de un pobre discapacitado, Nando contra Nando y all you need is love, love, el traje que vistió una auténtica anomalía del balón o la que luciera el protagonista de uno de los mejores chistes en alemán de toda la historia.







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#1 Martín dijo,
31 agosto 2011 11:51 pm
Jajaja! La del hermano malvado de McManaman me ha matado… xD
#2 J dijo,
1 septiembre 2011 12:57 am
Y habeis visto la rueda de prensa de Trapatoni… ¡mother of the pretty love! (lo traduciría al alemán, pero…)
#3 NIPO dijo,
1 septiembre 2011 1:05 am
Enorme Sergio! jajaja Yo creo que también debe contar el descenso a los infiernos. Como aquella red de Baros euro’04 recién o la de un Maresca reconvertido a golfo unos años después
#4 Felix 1.3 dijo,
2 septiembre 2011 12:42 am
¡¡¡La de Javi Moreno vale 200 libras!!!