Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.
No hay nada como el hogar. Dicen. Por más vueltas que de la vida siempre recordamos el punto de inicio. Como en un poema de Kavafis, la existencia no nos hace disfrutar de los destinos sino del trayecto que nos lleva hacia ellos. Cuando abandoné Córdoba lo hice sin demasiado cariño a sus colores. Una etapa de letargo, de trapicheo de despacho, de falta de ilusión en el colectivo, me hicieron rechazarlo poco a poco. Sacarlo de mí como una espina sale lentamente del dedo expulsada por la piel para prevenir el daño. Es una medida vaga, lo sé, hay gente que siente de tal manera con su equipo que no entienden que los colores puedan echarse del pecho de uno. Lo asumo. Amar un equipo acostumbrado al buceo por las categorías inferiores, tras años de lucha en el subsuelo, es difícil para un niño. Aún así y madurando, ese artificial proceso que nunca termina, terminé por animar al Córdoba como uno más, a disfrutar de sus éxitos y, como mandan los cánones, a dramatizar sus fracasos. Fui conociendo a gente del club, rodeándome de amigos fieles, y comencé a sentirme parte de todo un sentimiento. Después me fui a Málaga y, como en el amor, la distancia va matando poco a poco el deseo.
Ayer vi en la biblia del coleccionismo textil dos camisetas del Córdoba Club de Fútbol, las primeras que veo ahí expuestas. Y no son camisetas cualesquiera, son algo más. Antes de que Nike dominara el mundo, antes de que Joma o Li-Ning jugaran con nuestros sentimientos, Umbro dominaba la tierra. Y el Córdoba vistió de Umbro durante un largo periodo de su historia. La primera es de la temporada 1999-2000, away, de brillante verde. Retro, histórica, con Salenko, Leiva, Navarro y Quero en la memoria. Tras la hazaña del Cartagonova, una plácida decimosegunda posición en la tabla. Tiempos felices para los blanquiverdes. La siguiente camiseta que nos regala el recuerdo es la otra cara de la moneda. 2004/2005. Con Crispi en el banquillo el Córdoba descendió a Segunda B. Cuando todo parecía atado y bien atado en el club, tras años de desempeño en la categoría de plata, el equipo descendió sin más. Valladolid fue el ejecutor. A vivir de nuevo en la oscuridad del campo de césped y el desfile por pueblos de Andalucía. No sé si fue el último año de Umbro, me gustaría pensar que sí.
Después vinieron las marcas propias, la industrialización de los colores, las leyes concursales, las ventas a los italianos y demás morralla histórica. Este año empezamos la Segunda División con una alegría extraña, casi infantil. Sin grandes objetivos pero con la conciencia tranquila tras una temporada peligrosa en el césped y en las oficinas. Cuando ruede el balón en el Nuevo Arcángel pensaré en el hogar. Desde la costa malagueña, esta pseudo-colonia califal, golpearé los talones como Dorothy para ver si aparezco, de nuevo, en las gradas entre bufandas blancas y verdes, con una camiseta de Umbro a poder ser, desde luego, mejor que unos chapines de rubíes.








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#1 corduba dijo,
31 agosto 2011 2:21 am
Como siempre tocayo, dando en la fibra sensible de uno.
La del descenso la tengo, al igual que la que tenía Salenko, pero en 3ª equipación, que era roja en vez de verde.
Solo un apunte, Umbro se fue en la 06-07 tras el ascenso en El Alcoraz y su camiseta mitad blanca, mitad verde.
Un saludo.