Se nos escurre el verano, vuelve el fútbol oficial y la vida sigue parecida. Lo nuevo culé: viene Cesc, por fin, de verdad, o eso dicen, y Alexis Sánchez tapa la marcha de Bojan. El Barça mantiene el bloque, el estilo y los argumentos, de entrada, a falta de comprobar si todavía le queda el hambre necesario para nivelar la furia que se presupone en el segundo asalto de Mourinho al trono de Guardiola. Para ello, lo nuevo merengue: Coentrao, Varane, Sahin, Altintop, Callejón. Clase media, para entendernos, porque es el Barça campeón quien se rearma fichando en la galaxia para soportar una batalla, contra el aspirante blanco, que se adivina larga y pesada, y también memorable y exuberante. El no va más de los dos gigantes del fútbol español está servido y lo de esta noche, la ida de la Supercopa de España, se antoja un aperitivo curioso. Lejos del insoportable ruido fanático que marcó la anterior retahíla de enfrentamientos, el clásico estival asoma en un trofeo menor y en un mes disperso de vacaciones, festividades y ocios varios. Es agosto, y todo lo definitivo está demasiado lejos como para preocuparse de veras. Si acaso, el berrinche durará un rato y no llegará ni a eso. Sobran tópicos que convertir en excusas.
Cada semana, y de la mano de bwin, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las apuestas on-line.
A lo tonto, hacía 14 años que Barcelona y Real Madrid no se cruzaban en la Supercopa patria. El último duelo se produjo en 1997 y la ida se jugó en el Camp Nou. Marcó pronto Raúl, de cabeza, y no tardó en empatar Nadal, igualmente de testa, al rematar un córner botado por el hoy entrenador azulgrana, Pep Guardiola. El gol postrero de penalti de Giovani sirvió de poco en la vuelta, donde el veinteañero Raúl lideró la contundente victoria blanca. Raúl marcó los dos primeros, y Mijatovic y Seedorf el tercero y el cuarto, respectivamente. Giovani maquilló el resultado, casi al final, firmando el cuatro a uno definitivo.
Aquella noche en el Bernabéu, Heynckes apostó por un centro del campo de una sola dirección, con Guti y Seedorf al timón. Meses más tarde, al término de esa temporada, la final de Amsterdam contra la Juve fue otro cantar, con Redondo y Karembeu en la zona ancha. Baste el contraste para ubicar en su justa importancia este par de derbis, y su hipotética trascendencia en el devenir de la campaña que hoy comienza. No en vano, el Madrid penó en Liga en la 97-98 y el Barça, que salió apalizado de Chamartín, logró el doblete en el primer proyecto de Van Gaal. Así, para el verano, bicicletas. Las conclusiones aguardan en el cajón.
Bwin ofrece unas cuotas de apuestas muy interesantes. La victoria del Madrid, teniendo en cuenta que juega en casa y llega, en apariencia, más rodado a la cita, se paga a 2,20. El empate, a 3,40, y el triunfo visitante a 3,00. Un gol de Benzema, el delantero más en forma durante la pretemporada, se paga a 2,40.
foto: rfef.es







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#1 Wasky dijo,
14 agosto 2011 1:03 pm
Que plastas, ya estamos otra vez. ¿ “El Mejor Partido del Mundo” (Marca) ?
#2 Rodri dijo,
14 agosto 2011 5:29 pm
Tu lo has dicho, Wasky. Los Madrid-Barça y viceversa son partidos feos que dejan mal sabor de boca durante años. Como toquen otros 4 “clásicos” seguidos será para pegarse un tiro. Que los jueguen ahora todos y distribuyan los resultados, y el que gane que haga triplete y después la liga de verdad. A ver que hacen Málaga con su pasta y su equipo de veteranos o el Bilbao, un equipo que se ha reforzado bien, o el Valencia que apunta a volver a toser a los intocables. Esperemos que termine el ciclo de Madrid y Barça sumando 200 puntos entre los dos.