Dos veces en la vida

Dos veces en la vida. Twice in a lifetime. Es el relevante mensaje, en referencia al extraordinario documental que recoge su inolvidable historia, que se ha anunciado en la web oficial del que un día, hace casi cuarenta años, fuera el gran sueño de miles de aficionados al fútbol (llámenlo soccer) de los Estados Unidos de Norteamérica. El New York Cosmos irrumpió en mitad de la nada en una ciudad tan representativa como la Gran Manzana en el año 1970, en una descomunal urbe que bullía en torno a símbolos socioculturales como el Studio54, Andy Warhol o las revueltas populares en reacción al interminable conflicto bélico en Vietnam. Era el caldo de cultivo ideal para el desarrollo del gran deporte del Viejo Continente. La inquietud cultural, la reaccionaria juventud y las necesidades de ocio crecientes propiciaron el nacimiento de la North American Soccer League (NASL), un intento de importar aquel juego que movía masas (y millones) al otro lado del Atlántico. Fue tan sólo uno más, no el definitivo.

Creado a imagen de la emblemática urbe que lo acogía, el Cosmos pronto destacó por reunir en sus filas a una pléyade de estrellas, algunas de ellas venidas a menos, con el evidente fin de motivar el seguimiento de un deporte que, hasta la fecha, había sido clarísimamente marginal con respecto a los cuatro grandes norteamericanos (béisbol, baloncesto, football y hockey). Así, iconos de la talla de Pelé, Beckenbauer, Carlos Alberto o Giorgio Chinaglia apuraron sus últimos sorbitos de fama al abrigo de los jugosos dólares de la emprendedora franquicia neoyorquina. Todo ello contribuyó a crear un aura especial alrededor del club. Un misticismo que se acrecentó cuando, en 1985, la NASL cerró definitivamente sus puertas ante la pérdida paulatina de espectadores en los estadios y el Cosmos se vio obligado a desaparecer, sólo catorce años después de su nacimiento. La gran urbe perdía su equipo de fútbol. Era el fin de un sueño que empezó, todo hay que decirlo, en la cresta de una ola que fue incapaz de cabalgar.

Desde que en 1993 se constituyera la Major League Soccer, enésimo intento de afianzar el deporte rey en los Estados Unidos, la posibilidad de revivir al mítico equipo de Nueva York siempre estuvo latente. Parecía impensable que la principal ciudad del país no tuviese un representante en el nuevo proyecto. La creación de una nueva franquicia neoyorquina, bajo el nombre de New York Metrostars (actual New York Red Bulls) pareció calmar un poco las ansias de fútbol en la Gran Manzana. Sin embargo, y pese al notable empuje que supuso la celebración del Mundial de 1994 en tierras estadounidenses, el nuevo equipo no pudo jamás competir en cuanto a carisma y relevancia social con el recordado Cosmos de los 70 y 80.

Pero hoy, cinco de agosto de 2011, es un día especial para el fútbol norteamericano. Esta noche, veintiséis años después de su último partido en la NASL, el viejo Old Trafford de Manchester (¿se os ocurre mejor escenario?) será testigo de la reaparición en escena del viejo sueño futbolero neoyorquino. El nuevo Cosmos, reconstituido a finales del pasado año, disputará su primer partido de la nueva era ante el Manchester United, en el homenaje al inolvidable Paul Scholes. Es el primer paso de una, esperemos, nueva leyenda rodeada de misticismo y simbolismo. Confiamos en que no merezca tan triste final como su predecesora.

En DDF| New York Cosmos: un sueño fugaz

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

6 Comments

  1. Valjean

    5 de agosto de 2011 a las 3:51 pm

    Qué grande, precisamente estoy pasando unos días en NY y me pasé por la tienda de fútbol más grande de la ciudad, donde tienen una sección sobre el Cosmos. Solo un par de correcciones, si se me permite: Pelé y Carlos Alberto llegaron al final de su trayectoria deportiva, pero Chinaglia y Beckenbauer llegaron en un momento álgido (Chinaglia venía de ser capo canoniere de la Lazio campeona de Italia en 1974). Chinaglia fue una bendición y una maldición para el Cosmos: es el máximo goleador histórico del fútbol norteamericano pero a la vez se cargó el club con su nepotismo y sus excentricidades.

    El documental “Once in a Lifetime”, de 2006, fue premio especial de Sundance y es fabuloso. Los jugadores del Cosmos fueron “galácticos” antes de los galácticos.

    Saludos!

  2. Diego

    6 de agosto de 2011 a las 3:24 pm

    Ya sabemos que algunos jugadores de talla llegaron en el ocaso de su carrera, pero aun asi es un club emblematico en el mundo del futbol. Esperemos que en esta nueva andadura le vaya si no igual, mucho mejor en una liga que hoy por hoy esta más que asentada.

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