Bienvenido, Jovanovic!

Un recibimiento caluroso es todo lo que puede ofrecer Romelu Lukaku el martes posterior al arranque de la liga en Bélgica. El robusto delantero centro del Anderlecht es una víctima más de la seductora adicción a las redes sociales. Es un usuario muy activo. A menudo intercala su idioma nativo, el neerlandés, con el inglés, por eso de la promoción de su marca. De este modo brinda un primer saludo a su nuevo compañero, el serbio Milan Jovanovic, un futbolista que vuelve al país que le vio brillar con el Standard de Lieja. De su etapa a orillas del río Mersey poco puede rescatarse.

Lukaku bien podría recibir un plus en su salario por parte del departamento de comunicación del club. Se encarga puntualmente de anunciar cuántas sesiones de entrenamiento habrá en el día. Una, doble o nada. Entusiasmo en todas, salvo que no aguanta madrugar. Del partido del pasado fin de semana en Leuven, Lukaku no dedica un solo carácter en la lengua más internacional. Erró un penalti; no siempre los obuses por el centro son garantía de éxito, su forma de lanzarlos es algo así como la antítesis de la panenka; marcó un gol y mandó callar al graderío. Triplete a un público que se había regodeado con el fallo en la pena máxima. Habría sido una tarde perfecta para el nuevo Didier Drogba -éste sí, un parecido razonable tanto en el físico como en la calidad-, si no fuera porque el Anderlecht se apuntó después otro trío, el de los despropósitos: un expulsado, empate en propia puerta y derrota en el tiempo de descuento.

A sus dieciocho años, Romelu Lukaku es el gran icono del Anderlecht y el máximo atractivo de la Jupiler Pro League. Lo será hasta que su anunciada progresión le haga participar en retos superiores. Para entonces quizá quede Jordan, su hermano, que juega de lateral izquierdo y es un año menor. Apunta al primer equipo y ya cuentan con él en las selecciones inferiores del país.

La comuna de Anderlecht, al suroeste de la región de Bruselas, aloja el club más exitoso de Bélgica, con 5 títulos internacionales y 30 campeonatos estatales cosechados, seguido a más de la mitad de distancia por el Brujas (13) y el antiguamente reconocido Saint Gilloise (11), el mejor equipo belga antes de la Segunda Guerra Mundial. Ahora milita en la tercera división.

El Sant Gilloise, establecido en la ciudad de Forest, en la región de Bruselas capital, fue grande en la época en que los futbolistas eran más que eso. Uno de sus goleadores más recordados fue Louis Van Hege, que además del barro de los campos de fútbol probó el frío de la nieve. Van Hege compitió en los Juegos Olímpicos de 1920, celebrados en Bélgica, bajando a dúo en un trineo. No obtuvo medalla, lo suyo, pese a quedar noveno en la cita, era el fútbol. Entre las dos etapas que vivió en el Saint Gilloise, a principios de siglo, se marchó a al Milan. Fueron apenas cinco años, de 1905 a 1910, pero el cazagoles belga logró 97 dianas en 88 partidos. Aún aparece en la lista de máximos goleadores del conjunto rojinegro. Es el décimo. Comparte espacio con Marco Van Basten, Gianni Rivera, Andriy Shevchenko y Gunnar Nordahl, el sueco que encabeza el grupo con 221 tantos.

Volvamos al Anderlecht. El inicio de temporada blanquivioleta ha sido un desastre absoluto. Tienen la necesidad de recomponerse tras el triunfo liguero del Racing de Genk el curso pasado. Sin embargo, ya en la primera jornada cayeron en Leuven ante un recién ascendido (2-1), y además la debacle ocurrió en el último suspiro. El gol del disgusto lo marcó un extraño trotamundos de las áreas europeas: el sueco Patrick Amoah. Un futbolista con orígenes peculiares. Pisó los campos del infrafútbol español con Atlético Ciudad de Múrcia, del francés, con el París FC, y también del belga. El Leuven lo reclutó del White Star Woluve, un club de tercera división -ayer precisamente jugó un amistoso contra el Saint Gilloise-, donde Amoah marcaba goles día sí día también. El artillero empezó el duelo contra el Anderlecht en el banquillo, pero salió en la segunda parte, en desventaja por el gol de Lukaku, para arreglar el asunto. En el minuto 91′, bajó un balón que caía muerto del cielo, logró pincharlo con la punta de su bota derecha y le pegó ipso facto con la izquierda. Un gol a velocidad endiablada.

Han pasado muchas más cosas en la primera jornada de fútbol en Bélgica. Tampoco empezó bien el Standard de Lieja, que tuvo que recurrir al carácter de Jelle Van Damme, un personaje más duro que el propio actor, mediocampista de 1’94 de estatura y pose visiblemente cabreada durante los noventa minutos de partido, para sacar un puntito de Bergen. Marcó el ex azulgrana Víctor Vázquez, en la goleada del Brujas, ahora líder, al Westerloo (5-0). Ganó el campeón, el Genk, contra el Beerschot, un equipo cuyo técnico Jacky Mathijssen ha sido sancionado con 7 partidos de suspensión por su relación poco amistosa con los colegiados. Y aprendimos la dificultad del gol en las carnes del Gent. Los búfalos, así es como les llaman sus aficionados, se confundieron de trabajo al llegar a la portería contraria. No había manera de anotar un tanto, ni en jugadas con cuatro y cinco remates sucesivos. Todo esto se lo ha perdido Jovanovic, que se incorpora a la cita con una semana de retraso.

En DDD | Romelu Lukaku: el penalty
Fotografía | Anderlecht

6 Comments

  1. kuku

    4 de agosto de 2011 a las 3:21 pm

    “A menudo intercala su idioma nativo con el inglés”. Ese idioma nativo ¿tiene nombre?

  2. Pol Gustems

    4 de agosto de 2011 a las 11:44 pm

    Lo tiene, eso seguro. Ya lo he añadido, gracias por el apunte.

  3. Robert Martínez

    7 de agosto de 2011 a las 12:16 pm

    ¿Es cierto que Lukaku está a punto de fichar por el Chelsea? Sería una incorporación excelente.

  4. Pol Gustems

    7 de agosto de 2011 a las 12:38 pm

    Cierto, ayer los clubes anunciaron el acuerdo. A ver si escribo sobre ello esta semana

    http://www.chelseafc.com/

  5. Pingback: Adiós, Lukaku! » Diarios de Futbol

  6. jeffer

    12 de agosto de 2011 a las 10:31 pm

    muy buen articulo gracias