Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.
Hay vidas que extienden su insustancialidad año tras año. Como una historia que nunca debió de ser contada, entre mezquindad y condescendencia. Esas vidas ordenadas, grises, previsibles, funcionariales. Esas terribles existencias que tratan de convencer a otras pequeñas existencias de que sólo hay un camino para llegar a la meta. A ese destino incontrolable, salvaje y feroz que es la muerte. Y es curioso como el fútbol siempre establece una relación con la vida, como nos dota de un prisma especial, más fatalista y rendido, más humano y batallador. Cómo cada jugada tiene un trasunto en la cotidianidad, cómo nos sentimos identificados con la carrera de un futbolista, o contemplamos sus miserias como si fueran las nuestras. Hay dos maneras de afrontar este deporte igual que hay dos maneras de afrontar la vida. Desde el orden y desde el caos, desde la disciplina o desde el talento, desde la táctica o desde la entrega inicua. Sentimos la savia de nuestro día a día y la amoldamos a nuestras esperanzas. Son las mismas lágrimas las que lloran la pérdida de un amigo que las que lloran un descenso. No hay compartimentos diferentes, nuestro organismo no hace distinciones cuando enfanga nuestra garganta con la impotencia y el dolor. Los que amamos el fútbol sentimos esa rugosidad vespertina en los días de los grandes eventos, esa mezcla de felicidad y terror. Ante una final, como ante las grandes decisiones. La misma mezcla. El sudor polar que recorre la frente mientras pensamos en lo que nos depara el futuro. Dan igual los videos en el descanso, la motivación está por dentro. Desde la paz o la rebeldía, los que amamos el fútbol sentimos de una forma diferente, sustituimos el gris rutinario por los colores de nuestros equipos, sustituimos la burguesa contención emocional por la explosión de júbilo tras una victoria, sustituimos la previsibilidad por una fe ciega en los milagros.
Los que amamos el fútbol no podemos dar nada por seguro. Sabemos que el azar cambia todo. Encontrar a la mujer de mi vida no pasa por ir al gimnasio, ni por vestir con elegancia, ni por conducir un coche de los caros. Ese encuentro es fruto de la suerte, como un balón escupido por la línea de cal, como una pelota rebotada que muere mansamente en la red. Si algo aprendimos en el césped es que los equipos ricos no siempre ganan, que los equipos pobres no siempre pierden. Todos los sueños están hechos del material elástico del que está hecho el fútbol. Lo que hoy duele mañana nos hará inmortales. Nosotros sabemos que no hay felicidad eterna, que hoy celebramos un ascenso y dentro de diez meses estamos volviendo a los infiernos. Sabemos que el dinero es el que mueve nuestro mundo, las hipotecas y los clubes, los fichajes y los viajes. Muchos no aspiramos a la Champions, sólo a vivir en las zonas templadas, lejos del peligro pero anhelando pisar Europa, pasear nuestras vivencias por sitios mejores, con gente nueva. Pero el dinero es algo prosáico, inmaterial, invisible cuando la ventura va de nuestro lado. No necesitamos ir al estadio para disfrutar de un deporte fascinante, nos conformamos con un sofá cómodo, mucha cerveza y una televisión que se vea dignamente. Como en la vida, compartir con nuestra pareja un bocadillo de calamares puede darnos más alegrías que reservar en un restaurante caro con una pareja a la que hace meses que ya no soportamos.
Nosotros no tenemos ley concursal, no hay trampas que alivien nuestros problemas. Pero sabemos de qué va todo esto y hoy estamos abajo y mañana, tal vez, arriba. Con un trabajo nuevo, con el encuentro de un nuevo amor. Los que amamos el fútbol odiamos las vidas ordenadas. Preferimos los encuentros furtivos a las cenas con velas. Somos así, irreflexivos, enérgicos, cambiantes, entusiastas y depresivos. Pero sabemos que la vida merece ser jugada. Golpeemos bien o mal el balón, seamos rápidos o lentos, gordos o flacos, miopes o linces. Cuando nos ponemos el pantalón corto todos somos iguales. En la vida también. Todos esos que van con la dignidad por delante, de vuelta de todo, mirándonos altivos como si la vida no fuera con ellos, todos esos, son carne de cañón en un campo de tierra. Cuando el dinero no llega para el alquiler, cuando vienen los golpes duros, cuando llevamos meses sin ver la playa sin tiempo, sin dinero, sin ganas, cuando el amor nos obliga a tomar decisiones arriesgadas, cuando hacemos las maletas y salimos sin mirar atrás. Cuando la lluvia embarra la cancha, cuando el balón rueda lento, perezoso, insufrible. Los que amamos la vida sabemos que siempre hay un gol en el último minuto. Que hay que seguir luchando, que no podemos perder de vista la portería contraria. Cuando la existencia nos ahoga los que amamos el fútbol sabemos que aún podemos colgar balones al área. No somos elegantes pero estamos vivos.
Cuando nos disfrazamos de futbolistas, elegimos nuestras camisetas, nos atamos las botas con ese ritual profano de los vestuarios, nos tatuamos los colores al pecho, besamos el escudo con picardía, metemos tripa para que encajen las camisetas de siempre. Y celebramos el gol con los amigos. Nos abrazamos como si no hubiera mañana, como –y ahí está el milagro- si no hubiera habido un ayer. Qué hermosos somos manchados de barro, como en la vida, sudados, cansados por los esfuerzos vanos. Tomando aire, las manos en las rodillas, la espalda encorvada, el pelo pegado a la frente. Como en la vida. Cuando paramos a respirar para seguir viviendo.
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#1 emedepan dijo,
11 julio 2011 10:42 am
Hoy he leído una frase de Menotti en la entrevista de hoy en El País que me ha recordado partes de este articulo: “El fútbol es como la vida, no te levantas a las seis de la mañana y te pones a buscar a la mujer de tu vida. La encuentras o no.” Así que aprovecho la relectura para felicitarte, porqué me parece cojonudo. De lo mejor que he leído en DDF (bueno, como casi todos los artículos relacionados con las camisetas).